Las CBDC se acercan, pero aun enfrentan varios obstáculos

20 de enero, 2021

Las CBDC se acercan, pero aun enfrentan varios obstáculos

“Los países se están moviendo rápidamente hacia la creación de monedas digitales. O eso es lo que escuchamos de varias encuestas que muestran un número creciente de bancos centrales que están haciendo un progreso sustancial para tener una moneda digital oficial”, dicen Catalina Margulis y Arthur Rossi, ambos expertos del Departamento Legal del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Un paper del Banco Internacional de Pagos (BIS, en inglés) constató el crecimiento de la ola de las CBDC, es decir, las “Central Bank Digital Currencies”. En 2019, dice el BIS, los bancos centrales que representan una quinta parte de la población mundial informaron que era probable que emitieran CBDCs muy pronto. A la vez, la participación de bancos centrales (por número) que probablemente emitan una CBDC a medio plazo (entre 1 y 6 años) se duplicó en 2019 y llegó 20%. Mientras tanto, 80% de los bancos centrales encuestados están participando en la investigación, experimentación o desarrollo de una CBDC.

Todavía, es cierto, ninguna economía grande emitió su CBDC, pero los tiempos se han acelerado. Por un lado, por la pandemia aceleró la digitalización de los pagos pero el gatillo principal, dice el BIS, fue Mark Zuckerberg y su Libra. La criptomoneda de Facebook (que ahora se llama DIEM), sin embargo, enfrentó varios obstáculos y aun no es una realidad. Sirvió, eso sí, para poner a los banqueros centrales en alerta.

Una barrera a las CBDC, dicen Margulis y Rossi, son los marcos legales. “De hecho, cerca de 80% de los bancos centrales del mundo no están autorizados a emitir una moneda digital según sus leyes vigentes o el marco legal no está claro. Para ayudar a los países a realizar esta evaluación, revisamos las leyes de los bancos centrales de 174 miembros del FMI en un nuevo documento y descubrimos que solo unos 40 están legalmente autorizados a emitir monedas digitales”, señalan los expertos legales del FMI.

Así lo explican: “Para calificar legalmente como moneda, un medio de pago debe ser considerado como tal por las leyes del país y estar denominado en su unidad monetaria oficial. Una moneda generalmente disfruta de un estado de curso legal, lo que significa que los deudores pueden pagar sus obligaciones transfiriéndola a los acreedores. Por lo tanto, el estatus de moneda de curso legal generalmente solo se otorga a los medios de pago que pueden ser fácilmente recibidos y utilizados por la mayoría de la población. Es por eso que los billetes y las monedas son la forma más común de moneda. Para utilizar monedas digitales, la infraestructura digital (computadoras portátiles, teléfonos inteligentes, conectividad) debe estar primero en su lugar. Pero los gobiernos no pueden imponerse a sus ciudadanos para que lo tengan, por lo que otorgar el estatus de moneda de curso legal a un instrumento digital del banco central podría ser un desafío. Sin la designación de moneda de curso legal, lograr el estatus de moneda plena podría ser igualmente desafiante. Aún así, muchos medios de pago ampliamente utilizados en las economías avanzadas no son moneda de curso legal ni moneda (por ejemplo, dinero contable comercial)”.

Otro tema, no menor, es definir si el almacenamiento se regula en forma de cuentas bancarias o en sistemas de tokens. “El primero significa digitalizar los saldos actualmente mantenidos en cuentas en los libros de los bancos centrales mientras que el segundo se refiere al diseño de un nuevo token digital no conectado a las cuentas existentes que tienen los bancos comerciales con un banco central”, explican. “Desde una perspectiva legal, la diferencia está entre tradiciones centenarias y aguas inexploradas”, señalan. Los tokens digitales tienen una historia muy corta y un estatus legal poco claro. Algunos bancos centrales pueden emitir cualquier tipo de moneda (que podría incluir formas digitales), mientras que la mayoría (61%) se limitan solo a billetes y monedas.

 Además, otro tema es si el curso legal se limita a un conjunto cerrado de entidades financieras o se abre al público en general (“retail”). “Permitir cuentas de ciudadanos privados, como en la banca minorista, sería un cambio tectónico en la forma en que están organizados los bancos centrales y requeriría cambios legales significativos. Actualmente, solo 10 bancos centrales de nuestra muestra podrían hacerlo”, dicen Margulis y Rossi.

La conclusión de Margulis y Rossi es la siguiente: “La creación de monedas digitales de los bancos centrales también planteará problemas legales en muchas otras áreas, incluidas las leyes de impuestos, propiedad, contratos e insolvencia; sistemas de pagos; privacidad y protección de datos y,  fundamentalmente, prevenir el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo. Si van a ser ‘el próximo hito en la evolución del dinero’, las monedas digitales de los bancos centrales necesitan bases legales sólidas que garanticen una integración fluida en el sistema financiero, credibilidad y una amplia aceptación por parte de los ciudadanos y agentes económicos de los países”.

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CBDC: las últimas novedades mundiales

 

El Banco de Francia puso a prueba, con éxito, un experimento de moneda digital, o CBDC, en diciembre, utilizando la tecnología para liquidar acciones de fondos monetarios en una plataforma blockchain privada por primera vez.

Como lo anunció Le Banque de France ayer, el piloto comenzó el 17 de diciembre y vio acciones simuladas compradas y vendidas por 2 millones de euros (2,4 millones de dólares) por inversores utilizando una CBDC.

Según el portal CoinTelegraph, la presión sobre los gobiernos y las instituciones bancarias para mantenerse a la vanguardia de la propagación de las “stablecoins” se puso de manifiesto la semana pasada. El 15 de enero, el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Jerome Powell, dijo a Yahoo Finance que la creación de CBDC era una “alta prioridad” y necesaria para combatir la propagación de lo que denominó dinero malo del sector privado”.

Unos días antes, el 11 de enero, el Banco Agrícola de China (uno de los más grandes del país) lanzó los primeros cajeros automáticos a las calles de su región de Shenzen para la transferencia de yuanes digitales (la propia CBDC de China), que los expertos predicen que puede ser la primera de las monedas digitales nacionales en hacerse realidad.

El euro digital también debe ser seguido de cerca y la jefa del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ya expresó sus intenciones de tenerlo.