Arranca otra semana cambiaria desafiante para el BCRA

13 de octubre, 2020

BCRA reservas

Por Alejandro Radonjic

Lejos de revertirse, la crisis cambiaria se agudiza y la semana pasada terminó con números preocupantes. Entre el lunes y el viernes, el “blue” subió $17 y terminó en $167; el MEP escaló $5 hasta $143 y el CCL, $7 y quedó a escasos centavos de $155.  Con el oficial subiendo apenas 20 centavos en la semana, la brecha cambiaria se amplió considerablemente y llegó a niveles superiores a 100%, no vistos desde la hiperinflación de 1989.

El viernes, el BCRA debió abastecer con US$ 30 millones al mercado y las reservas brutas terminaron en US$ 41.034, cayendo US$ 58 en la jornada. Durante la semana pasada, el BCRA solo compró un día (US$ 20 millones el miércoles): en las otras 4 jornadas, debió vender para evitar que se escape el oficial. En toda la semana, perdió US$ 220 millones de sus arcas.

Estos movimientos vienen luego de que el Gobierno haya corrido a millones de personas del mercado oficial y haya elevada el precio del dólar, con el nuevo recargo de 35%, que se sumó al impuesto PAIS. El viernes, el “solidario” cerró arriba de $135. También, corrió a las empresas con elevadas deudas comerciales. Además de atacar la demanda, incentivó la oferta con una baja temporal de retenciones, con foco en el stock sojero no liquidado de la campaña 2019/2020. En los últimos días se sumaron, también, señales de tasa de interés (la de pases pasivos subió 800 puntos básicos) y se lanzó el bono “dólar-linked”, que captó casi US$ 1.800 millones, para captar pesos a través de un instrumento con cobertura cambiaria.

“Las medidas que viene aplicando el equipo económico vienen siendo muy tibias por ahora. Lo peor es que el equipo económico no da batalla a la corrida cambiaria y, si lo hace, es muy tibio. Tanto en subir el dólar oficial, subir la tasa de interés o hasta en vender bonos para bajar la brecha. El BCRA tiene poder de fuego (reservas; oro; swap con China y bonos por casi US$ 6.000 millones). Hay que ver si está dispuesto a usarlo. Sino, en el statu quo, el escenario pesimista se acelera”, señaló FMyA el fin de semana.

BRECHA CAMBIARIA HISTORICA
La brecha cambiaria es la más alta desde 1989

A la hora de explicar porque la batería de medidas no logró contener la crisis cambiaria, sobresale la ausencia de un plan que explique cómo se corregirán los desequilibrios monetarios y fiscales que generó la pandemia.  Lo dicho y hecho por el Gobierno no han calmado las aguas.

“El viento cruzado del mercado cambiario requiere medidas que solidifiquen la política macroeconómica, como un sendero fiscal con definiciones sobre la política fiscal futura con énfasis en los subsidios (servicios públicos y producción de energía y gas) junto a incentivos duraderos para aumentar la oferta de dólares, un programa monetario para 2021 con un esquema de metas sobre agregados monetarios y un acuerdo con el FMI que provea un horizonte de mediano plazo mediante la consistencia entre la política fiscal, monetaria y de deuda, que se complemente con un enfoque más amigable para la inversión privada”, señalaron desde Delphos. “Es posible que tengamos que convivir con una economía con brechas altas entre los distintos tipos de cambio e inflación creciente”, agregaron y señalaron que una mayor oferta de dólares podría llegar recién hacia el segundo trimestre de 2021, con la cosecha gruesa.

La nueva expectativa es que el programa con el FMI contribuya a anclar las expectativas y disipar temores dado que el organismo exigirá, a cambio de reprogramar los vencimientos, algún tipo de balizamiento de las principales variables macroeconómicas. El nuevo programa podría ayudar, aunque dependerá del contenido acordado.  Los admitió el propio jefe de Estado, el domingo ante Horacio Verbitsky: “En el contexto de los programas fiscales con el FMI podremos ordenar el problema de la divisa”. Pero otro tema es el timing: en el mejor de los casos, el programa llegará en 2021. La dinámica actual, con reservas líquidas exiguas, presagia un salto cambiario antes.

Tanto la sensación de una devaluación inminente como el menor acceso a los dólares “baratos” de $80 pueden empezar a filtrarse en la formación de precios.  “Me preguntaba hasta cuándo los precios de durables iban a aguantar, creo que hasta acá. Da la sensación, y es solo eso, que de ahora en más encontrar presupuesto de cualquier cosa va a ser complicado. Aunque el importador siga importando al oficial y le prometan que eso va a seguir siendo así, las expectativas son pésimas y la incertidumbre es total. El costo de reposición es un misterio”, señaló Federico Moll (Ecolatina) en Twitter.

El fin de semana, Santiago Cafiero y Cecilia Todesca Bocco salieron a descartar una devaluación del dólar oficial, argumentando que no tendría fundamentos (“el tipo de cambio no está retrasado, hay superávit comercial y de cuenta corriente”, esgrimió la N°2 de Jefatura de Gabinete) y que agravaría la situación social, con una tasa de pobreza que ya merodea entre 40% y 50%. La gran duda es si podrán.

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