Además de huida del peso, hay más ventas de activos locales

21 de septiembre, 2020

Wall Street Argentina trump crisis ADR

Por Luis Varela

Con proyectos de vacunas que van y vienen, y con brotes y rebrotes de Covid-19 que siguen manteniendo a toda la población en vilo, la actividad económica mundial continúa atravesando un año muy complejo, afectando mucho más a países con situaciones endebles como la que tiene Argentina.

Mientras técnicos de todas las latitudes especulan con todas las letras del abecedario para dibujar la reacción de lo que puede venir, sólo la economía de China está mostrando síntomas de rebote en forma de “V”, Estados Unidos comienza a parecerse a una “U”, Europa insinúa con mostrar el logo de Nike.

Intentando detallar lo que está pasando de mayor a menor, es decir desde mercados de gran volumen (y marcadores consistentes de precio) a economía más reducidas, debe decirse que la súper emisión de dólares, euros y yenes están trastocando el valor de todas las cosas, provocando un síntoma de mayor inflación mundial, que por ahora es sólo incipiente.

De todas formas, a seis semanas exactas de las elecciones presidenciales,   Estados Unidos va mostrando alguna reacción en su economía, la Fed sigue repartiendo dólares e insinuando que la tasa 0% llegará a 2024, pero en la última semana el dólar no estuvo a nivel global tan débil como en las  anteriores.

La semana pasada, comparado con las monedas principales, el billete verde subió levemente en Brasil, en Suiza y contra el euro, y siguió con bajas en México, en Chile, y contra la libra, el yuan y el yen.

El único lugar del mundo donde el dólar siguió volando fue en Argentina. Ahogado por la falta de reservas, y desmintiendo por completo al ministro de Economía Martín Guzmán que había dicho lo contrario dos días antes, el titular del BCRA, Miguel Pesce, realizó el martes una mayor cerrazón al súper cepo cambiario, que terminó provocando una mayor estampida y una generalizada huída de cada argentino con pesos sobrantes.

Mientras el dólar estuvo con variaciones en torno al 1% en los mercados principales, en la semana el dólar oficial subió 0,5%, el dólar ahorro estalló con un aumento del 27,2% y los libres tuvieron subas del 4% al 9%, con el contado con liquidación o dólar fuga mostrando un récord, pisándole ya los talones al dólar blue que trepó hasta $145 y terminó a $140.

El cerrojo que aplicó Miguel Angel Pesce, con la venia total de Alberto Fernández, obedeció simplemente a que las reservas netas que quedan en el BCRA ya están por acabarse. Y lo más peligroso del caso es que a pesar de todos los cierres que se hicieron, entre jueves y viernes Reconquista 266 siguió perdiendo reservas: entre los dos días se fueron 88 millones de dólares.

El economista Jorge Avila de Ucema dio su explicación a este fenómeno: por más cepo que se le ponga al dólar, lo que estamos viendo no es demanda de dólares sino huida del peso. “A medida que la cuarentena se va abriendo, la gente va disminuyendo su temor de estar ilíquida para enfrentar necesidades de consumo inmediato y la demanda de tener pesos en las cuentas y en los bolsillos cede. Y lo seguirá haciendo, tanto que caerá desde el 16% del Producto que hay hoy hasta algo así como el 7%, y eso va a ser peor que la emisión de pesos”, sostuvo.

Es que pasan los días y las semanas, y a pesar de tener ahora una coyuntura mundial favorable para Argentina, seguimos dejando pasar el tren, otra vez sin subirnos, sin siquiera llegar al andén. ¿Cómo es esto? Veamos: El freno en la actividad económica global detuvo el precio del petróleo, que baja en septiembre 4,4%. Mantiene mixtos a los metales básicos ya que no se sabe qué industrias podrán reactivarse. Le puso un tope a las posiciones refugio, como oro, plata y criptomonedas, porque ya habían subido demasiado. Y sólo los granos, el 70% de la exportación argentina, están ganando valor, con un salto la semana pasada, hasta la mejor cotización en dos años, ya que el hambre no tiene recesión.

Increíblemente, con veinticuatro meses seguidos de superávit comercial, el Banco Central sigue perdiendo reservas sin cesar. Y eso no es por comercio, sino por huída del peso por parte de la población. Todos comprenden que el canje de deuda no arregló el problema: lo postergó. Y tenemos en el Gobierno una administración que sigue con la misma canción: subirle los impuestos a los privados, pero sin cambiar la proporción de gasto público.

Encima, hay dos elementos que significarán una estocada para las empresas, la inversión y el empleo. Además del manotazo a la justicia, haciéndola acomodaticia, está en ciernes una reforma impositiva confiscatoria y le acaban de decir a empresas que tienen Obligaciones Negociables con el exterior que sólo podrán pagar esos US$ 18.000 millones que deben al 40% en dólar oficial, el resto deberán arreglárselas como puedan.

Este nuevo manotazo a los privados, pondrá en estado crítico a muchas compañías. En algunos casos habrá freno en la inversión, en otros suspensiones de personal, y en algunos, incluso, despidos o posibles cierres definitivos. Entre economistas de diferentes estudios se afirma que con esta medida se ponen en juego otros 60.000 empleos en blanco de manera directa.

Con esto, los inversores se convencen de que el país no tendrá capacidad para ir a un equilibrio fiscal, y que de ninguna manera podrá lograr inversión para poder exportar, que es la única manera de conseguir los dólares necesarios como para pagar las deudas a partir de 2025. De ese modo los bonos cayeron 9% la semana pasada. Los bonos nuevos arrancaron con tasas a vencimiento del 10,5% anual en dólares y terminaron el viernes rozando el 13%.

Ecuador, que hizo una reestructuración de deuda algo peor que Argentina, arrancó hace unos días con 958 puntos de riesgo país y terminó el viernes a 950 unidades. Mientras que los bonos nuevos de la Argentina arrancaron en 1.058 puntos y el viernes llegaron otra vez a 1.258 unidades.

Este nivel de riesgo equipara a Argentina con países como Congo, Nigeria o Mozambique. No hay manera de que recibamos crédito voluntario. Y si alguien todavía duda debe decirse que Brasil tiene un riesgo país de 313 puntos, México 267, Uruguay 179, Chile 172 y Perú 125.

Y como todo recae sobre los privados, si los bonos cayeron 9%, el valor de las acciones cayó todavía más. En el exterior las bolsas estuvieron con variaciones semanales de más menos 0,7%, con el Nasdaq más afectado, ya que hay mucha rotación, con venta de las compañías que subieron mucho y compra de las que retrocedieron en exceso. Pero las acciones argentinas cayeron la semana pasada 13% en dólares y bajaron en el año 44%. Y desde la cumbre de fines de 2017 la destrucción es sideral, llega al 83%.

Dicen que como muestra, bien vale un botón. Sólo por tomar un par de ejemplos podemos decir que la cotización de la ADR del Grupo Financiero Galicia llegó a cotizar a US$ 70 en Nueva York, y la semana pasada estuvo apenas por encima de US$ 7. Y un papel emblemático como YPF llegó a rozar los US$ 69 y la última semana terminó arrastrándose levemente arriba de los US$ 4. Todos huyen, todas son ventas, nadie compra. No nos tocan ni con un palo.

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