Esperaban el salto de un tigre, pero apareció un dromedario

5 de agosto, 2020

Por Luis Varela

Lejos de lo que buen parte de los políticos argentinos acostumbró hacer cada vez que se reprogramaba algún tipo de deuda, con descuentos importantes, el ministro de Economía Martín Guzmán presentó ayer el principio de acuerdo de reestructuración con un lenguaje muy civilizado, con su voz moderada y tranquila, sin gritos de gol, ni euforia, ni ninguna posición agresiva como si hubiéramos vencido a buitres despiadados.

El ministro confirmó a su vez que el acuerdo logrado es con los grupos de bonistas que hasta ahora se mostraban con mayor resistencia, por lo que habrá que seguir realizando trámites para conseguir la reestructuración definitiva. Por eso se estiró la postergación del cierre para aceptar la oferta hasta el 24 de agosto, en los que en hipótesis se considera un trámite, aunque por ahora todo está de palabra, sin ningún papel firmado, por lo que todavía hay que ver para creer.

Y en el mismo sentido, el mercado actuó completamente en consonancia con la moderación del ministro Guzmán. Los papeles, tanto públicos como privados, arrancaron el día con subas muy importantes, que se fueron achicando con el correr de las horas y que en el momento del cierre, incluso, llegaron a aparecer muchos papeles que terminaron con bajas en pesos respecto de los cierres del lunes, pero como los dólares libres se tranquilizaron, las cotizaciones en dólares terminaron igual en positivo.

Esencialmente, como se publicó en todos los medios, se acordó que se pagarán US$ 54,8 por cada US$ 100 adeudados, lo cual significará cero quita en cuanto a capital, pero si un ahorro de US$ 33.000 millones en cuanto a intereses futuros, con pocos pagos en los próximos tres años, además de agregar un bono especial Bonar 2030 que pagará los intereses que no se pagaron hasta ahora.

El ministro de encargó muy bien de bajar la euforia de todos, afirmando que este es un primer paso para tranquilizar a la economía argentina, ya que se acaba de hacer un primer paso para renegociar el 20% de la deuda argentina. Falta todavía la deuda argentina bajo ley local y la deuda con el FMI y otros organismos internacionales. Ayer, justamente, el Congreso discutía la reestructuración de la deuda local, que estará en línea con lo que se acuerde con la ley NY, aunque se hará una oferta (en principio voluntaria) para canjear bonos en dólares por bonos en pesos.

Todos estos anuncios descomprimieron notablemente el mercado cambiario, haciendo bajar los dólares libres, aunque persistió la milimétrica suba de los dólares oficiales, que siguen trepando al ritmo de un crawling peg que está levemente arriba del 2% mensual.

Esta tranquilidad del mercado cambiario argentino contrastó con lo que está ocurriendo con las monedas en el mundo, que siguen danzando notablemente unas con otras, con el dólar debilitándose lentamente, y con todas bajando en bloque contra los metales preciosos, ya que en medio de la pandemia hay cada vez más inversores asustados que siguen huyendo del dinero en efectivo, y comprando oro y plata, sin importar que ya tengan precios ciertamente elevados.

De esa manera, con la onza de oro quebrando otro récord histórico de nunca jamás, en el exterior el dólar subió ayer 1,8% en Chile y mejoró 0,1% contra la libra y el mexicano; pero bajó 0,3% contra el euro y el yen y cedió 0,6% contra el real.

En Argentina, mientras tanto, el dólar turista subió 7 centavos hasta $99,70, el oficial subió 5 centavos hasta $76,69, el blue se desplomó $8 hasta $128. El dólar mayorista subió 5 centavos hasta $72,57. El BCRA recuperó US$ 63 millones en las reservas y ahora cumula US$ 43.411 millones. El dólar MEP bajó $5,72 hasta $116.28. El contado con liquidación bajó $2,82 hasta $119,18. Y la brecha entre el dólar blue y el dólar oficial bajó al 66,9% y la brecha entre el CCL y el mayorista bajó al 64,2%. Y, en línea con lo que pasó afuera, medidos en pesos, el euro subió 38 centavos hasta 85,60, el real subió 9 centavos hasta 13,71 y la libra subió 7 centavos hasta 94,82.

Las acciones y los bonos fueron de mayor y menor. Los títulos públicos más beneficiados fueron los garantizados por ley Argentina, ya que se ratificó que tendrán el mismo tratamiento que los ley NY. Pero los papeles privados hicieron un clásico dibujo de joroba de camello, con fuerte suba inicial y lenta declinación: “En vez de un salto de tigre, apareció un dromedario”, sintetizó un operador, haciendo la comparación por el dibujo que siguieron los precios: habían comprado con el rumor y están vendiendo con la noticia.

De hecho, con doble volumen operado, los bonos argentinos lograron marcar una suba local de casi 5%, colocándolos en el mejor nivel de casi un año. Pero el riesgo país, que se mueve más al compás de los papeles argentinos que se negocian afuera, casi no se movió: de hecho el Embi+ argentino cedió apenas 8 unidades, y terminó en 2.111 puntos. Cuando los operadores debatían si los nuevos bonos tendrían un debut con una tasa a vencimiento de mercado del 10% o el 12%, todavía se ve que falta mucho para que eso suceda.

Y el dromedario se observó de manera todavía más importante en el precio de las acciones, tanto a nivel local como a nivel internacional. La Bolsa de Buenos Aires operó el volumen diario más alto de toda su historia, $4.273 millones, notable. Pero a pesar de tanta presencia de inversores, el índice Merval, que en algún momento del día estuvo 5,8% arriba del cierre anterior, terminó 0,6% abajo y con los inversores pidiendo la hora.

Y a los ADR argentinos que operan en Nueva York les ocurrió lo mismo. Arrancaron con mucha euforia, pero al cierre hubo panel mixto, con fuertes bajas para papeles como IRSA I, Cresud, Galicia y Macro. Evidentemente, tras conocer la limitación del acuerdo logrado y que aún falta bastante para lograr las mayorías hasta el 24 de agosto, muchos prefirieron desensillar, vender con la noticia y aguardar cómo siguen los acontecimientos.

Esto se dio con mercados externos muy irregulares, con la Reserva Federal sosteniendo la Bolsa de Nueva York a como dé lugar. Pero con el oro y la plata trepando cada vez más, con los metales básicos mixtos, ya que el Covid-19 sigue plantando desafíos, y lo más complicado para Argentina es que ayer hubo una baja sostenida para el precio de los granos, más en el mercado de Chicago que en la Bolsa de Rosario.

“El dromedario ocurrió -explicó un operador- se está concretando porque se comprende que Alberto, con esta movida, tiene mucho trabajo por delante. Debe convencer al Fondo para que postergue los pagos que hay que hacer. Y que a pesar de eso, lo que ciertamente se logró es que pague el que sigue, porque en 2025 el cúmulo de vencimiento sigue siendo impagable, y si no vamos a un país con equilibrio fiscal, esto sigue sin salida”.

Dejá un comentario