Idesa: “La mitad del gasto público se financia con emisión”

8 de junio, 2020

BCRA, reservas

La cuarentena obligatoria provocó una abrupta caída de la recaudación y aumento del gasto público, lo que provocó que la emisión monetaria pase a ser la principal fuente de financiamiento del Estado nacional. En esta situación, según el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), se genera “un clima de que el confinamiento no tiene costos”. 

En ese contexto, en su informe semanal la entidad advirtió que las consecuencias de la emisión “emergerán cuando el aislamiento se relaje”. 

“Las autoridades nacionales sostienen que el confinamiento es la alternativa más apropiada frente a la amenaza del virus. Sin embargo, las consecuencias negativas del encierro son cada vez más evidentes. Desde el punto de vista productivo y del empleo, los impactos son devastadores”, señaló el documento. 

Y agregó: “En materia sanitaria, se están dejando otras enfermedades sin atender y generando nuevos trastornos en la salud de la población. Además, se está produciendo también un severo deterioro financiero a las instituciones de salud por falta de trabajo. En materia educativa, se va camino a la pérdida del año escolar.

Según datos del Ministerio de Economía y del BCRA, en el primer trimestre del año el 74% del financiamiento provino de impuestos y el 26% de emisión monetaria que el BCRA le envía al Tesoro. Sin embargo, en abril la situación cambió y el 51% provino de impuestos y el 49% de emisión monetaria, mientras que en mayo las cifras fueron 47% y 53%, respectivamente. 

“Estos datos, si bien aproximados porque no tienen en cuenta otras fuentes de financiamiento de menor cuantía, muestran que la emisión monetaria pasó a ser el principal sostén de las cuentas públicas nacionales. Si bien la Argentina tiene una larga tradición de cubrir déficits fiscales con emisión, este nivel de expansión monetaria es inédito”, resaltó IDESA. 

Aunque la Institución reconoce que “la situación fiscal ya era muy precaria antes del aislamiento”, subrayó que la cuarentena “produjo una parálisis productiva que hizo caer la recaudación impositiva y, a la vez, expandir el gasto público para compensar las pérdidas económicas del estancamiento”. 

En esa dirección, remarcó que “los impuestos son la fuente genuina de financiamiento del Estado” y que, a través de los tributos, el Gobierno “se apropia de parte de los ingresos generados por el sector privado que vuelven a la sociedad a través de bienes públicos”. 

“El Estado da un servicio sin que nadie haya hecho el esfuerzo para financiarlas. El Estado crea así poder de compra, sin el equivalente de mayor producción. Al disponerse de más dinero pero no de más bienes y servicios se generan presiones sobre los precios. La relación no es exacta ni inmediata pero la emisión exagerada es inflacionaria”, sentenció el informe. 

Y añadió: “El aislamiento retiene el impacto de la emisión monetaria sobre los precios. Por eso la mayoría de los países desarrollados también apelaron a la emisión monetaria para sostener la crítica situación productiva, social y sanitaria que plantea el Covid-19. Pero hay diferencias sustanciales con la Argentina”. 

En el caso de los países primermundistas, IDESA recordó que “no tienen la endeblez discal ni la larga historia inflacionaria local” y, además “emiten de manera más moderada que la Argentina ya que tienen acceso fluido al crédito, cuentan con sistema tributarios más sólidos y eficientes y tienen conductas mucho más prudentes en materia de gasto público”. 

“La emisión monetaria desaforada genera la falsa sensación de que el aislamiento no demanda sacrificios. Mientras en el sector privado se producen cierres de emprendimientos, recortes de salarios y pérdidas de empleo, en el sector público prevalecen las inercias y la escasa vocación a introducir reformas estructurales. Esto hará mucho más difícil la salida del confinamiento, al punto tal que la post-pandemia puede llegar a ser peor que la propia pandemia”, finalizó.

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