Ecolatina prevé que este año caerá de nuevo el consumo

28 de enero, 2019

consumo precios inflación

 

Por segundo año consecutivo, en 2019 nuevamente el consumo privado en el país caería. Así lo indicó la consultora Ecolatina, que en su último análisis estimó que para este año la retracción será de 1,4% respecto a 2018, cuando la caída fue de 1,5% interanual, producto de la devaluación y la consecuente recesión. Sin embargo, el estudio indica que en este período las dinámicas serán diferentes y habrá cambios de tendencia.

 

“Se debe destacar que a diferencia de años anteriores, cuando el atraso cambiario, la flexibilización del régimen comercial y la reducción de impuestos sobre algunos productos (autos, motos y productos electrónicos) alentaba una expansión del consumo en bienes durables, la depreciación del peso y el elevado costo de financiamiento, retraerá el gasto en este tipo de bienes”, señaló Ecolatina.

 

A la vez, la consultora estima que este año el componente de consumo que menos sufrirá contracciones será el consumo masivo, a diferencia de lo ocurrido en años anteriores, cuando el consumo masivo era la variable que se ajustaba en un contexto de menor ingreso disponible, debido a aumentos de tarifas y de la expansión del consumo de bienes durables.

 

Según el análisis, esto se debe a que el gasto de las personas y de las familias en este tipo de bienes es menos sensible a los cambios en el ingreso y/o en los precios, a la vez que, ante un contexto económico adverso, para los consumidores no es prioridad adquirir un vehículo nuevo o cambiar los electrodomésticos del hogar, que serán los rubros que sentirán en mayor medida el impacto de la crisis.

 

La consultora estima que la contracción para el consumo masivo será de 1% interanual, una caída menor a la estimada para el promedio general del consumo privado. Aunque los peores resultados para este rubro serán desde comienzos hasta mediado del año. El estudio prevé que el consumo masivo empezará a tener un alza interanual a partir del tercer trimestre, cuando el poder adquisitivo de los salarios experimente mejoras parciales frente a 2018. De acuerdo con la proyección de Ecolatina, “en la medida en que se prevea un triunfo del oficialismo –o un candidato market friendly– en las elecciones, una mayor calma cambiaria y previsibilidad permitirán una incipiente recuperación del consumo en segundo semestre, la cual se consolidaría recién en los últimos meses del año y dejaría sentadas las bases para una mejor performance en 2020”.

 

La base del resultado

 

Luego de que la aceleración de la inflación en el segundo semestre del año pasado deteriorara significativamente el salario real, que según las estimaciones de Ecolatina la contracción fue de 6% interanual, las renegociaciones de las paritarias con los distintos gremios a fines de 2018 permitieron que desde el primer mes de este año existan aumentos salariales, lo cual permitirá que, a pesar de que el Gobierno espera cerrar paritarias entre 23% y 25%, durante 2019 los salarios acumularán un incremento de 35%.

 

Para Ecolatina, la inflación de 2019 oscilará entre 33% y 34%. Sin embargo, a pesar de estar levemente por encima del alza de precios, el salario real caerá nuevamente, esta vez con una contracción de 3%. “La razón es el arrastre negativo de 2018. Como lo peor del año pasado se vio en el último trimestre, la mejora del salario real que tendrá lugar en cada uno de los meses del primer semestre no será suficiente para compensar el desplome previo”, explicó la consultora.

 

A la vez, el estudio destaca que el ingreso disponible para el consumo no crecerá porque el principal componente que impulsará la inflación será la suba en los precios regulados, como las tarifas de los servicios públicos, prepagas y combustibles, que según el análisis tendrán en promedio un incremento de 5% mensual entre febrero y abril.

 

Como resultado de esto, una porción importante del gasto de las familias sufrirá un ajuste de precios mayor que el del nivel general, y ante la dificultad de sustituir el consumo de los precios regulados, se tenderá a reducir el gasto en otros bienes y servicios. Según explica el estudio, por más que los aumentos salariales superen a la inflación, la misma estará determinada por factores que no permitirán un claro incremento en el ingreso disponible, por lo que uno de los principales motores del consumo se mantendrá debilitado.

 

El análisis indica que a esto debe sumarse el contexto monetario contractivo, que esperan que se mantengan tasas de interés reales positivas durante todo el año, lo cual incentiva el ahorro en detrimento del consumo y por consiguiente dificulta el acceso a bienes durables por parte de las familias debido a un elevado costo de financiamiento.

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