El continente africano

¿La próxima estrella del mundo emergente?

14 de junio, 2013

El continente africano

La economía global ha dado siempre, y particularmente en los últimos años, sorpresas. Algunas han sido buenas y otras, no tanto. Y otras, han sido ignoradas. Entre los problemas de las economías maduras y el brillo de las vedettes emergentes, poco y nada se escuchó acerca del hecho de que la última década ha sido una de las mejores para el continente africano en términos de crecimiento.

Según Joseph Stiglitz, cinco de los diez países del mundo con una población superior a los 10 millones que más crecieron entre 2007 y 2011 son africanos. El caso de Etiopía es el más exitoso: entre 2007 y 2011 creció a una tasa anual promedio de más de 10%. Uganda, Ruanda y Tanzania también han tenido buenos desempeños.

Un informe reciente de Deloitte, en tanto, considera que la clase media africana es la que crece más rápido en todo el mundo. Actualmente, 35% de los africanos (algo más de 315 millones de personas), forman parte de la clase media, es decir, aquellos con un ingreso diario per capita de entre US$ 2 y US$ 20. Según el informe, el consumo es el principal motor del crecimiento africano y se verifica en variables como el creciente acceso a Internet o las compras de automóviles o motocicletas. Al estar tan atrasados en la incorporación de tecnologías, todos los progresos “pagan” mucho: por ejemplo, una suba de 10% en la penetración de la telefonía celular redunda en una suba de 1,2% en el PIB al conectar a la gente y estimular la actividad económica.

El informe “Africa Pulse”, del Banco Mundial, sostiene que Africa subsahariana, es decir, excluyendo el Magreb, crecerá a más de 5% entre 2013 y 2015 gracias a precios sostenidos para las commodities y un consumo interno resiliente. Según el informe, cuatro factores confluyentes, de materializarse, podrían mantener la actual tendencia de rápido crecimiento: incrementos en la productividad agropecuaria; migración rural-urbana; mayores ingresos por explotación de recursos naturales y el efecto del bono demográfico (es decir, una clase pasiva pequeña en relación con la activa). En 2050, la población africana será de casi 2.000 millones.

Desde ya, los desafíos y obstáculos son enormes. Un informe reciente del Banco de Desarrollo de Africa, intitulado “Africa Competitiveness Report”, señala varios. Entre ellos, figura cerrar la brecha de competitividad con otros países emergentes. El trabajo abona una visión sistémica de la competitividad que incluya la educación, las instituciones, las regulaciones y la calidad de la política económica. Otro desafío es aumentar la integración comercial regional y, al mismo tiempo, el acceso a los mercados mundiales, especialmente para aquellas economías sin salidas a los océanos. Otro escollo lo representa la infraestructura que, además, está cada vez más tensionada por el desplazamiento poblacional hacia las ciudades. Por último, el trabajo recomienda invertir en growth poles, es decir, áreas geográficas poco extensas sobre las cuales nuclear la industria y las actividades económicas más relevantes.

La Argentina

Lo que ocurra con Africa no es neutral para la economía argentina. Las exportaciones a ese continente han crecido a tasas altas y le aportan al país más del 50% de su superávit comercial. Según Gabriel Molteni, economista jefe de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), “Africa hoy es la estrella de muchos foros internacionales, básicamente por el potencial que tiene y los cambios, tanto políticos como económicos, que muchos de sus países han tomado en el último tiempo para darles más estabilidad. Si sigue creciendo, es muy probable que aumente sus compras de la Argentina, pero no necesariamente sus ventas ya que muy difícilmente tenga la competitividad manufacturera de los países asiáticos”.