“Vamos hacia un escenario de mayor polarización”

El Economista dialogó con Luis Costa (Director de Luis Costa & Asociados)

15-11-2018
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Entrevista a Luis Costa Director de Luis Costa & Asociados

“El escenario hoy es de paridad, y depende mucho de lo que suceda con la economía para que esto siga siendo así. Si mejora, las chances de Mauricio Macri son mayores y es probable que logre la reelección. Si empeora, no. Pero aun ganando, Macri va a seguir teniendo un Congreso dividido, en minoría y muy condicionado”, sostiene Luis Costa, sociólogo y analista político en esta entrevista con El Economista.

Además, el director de Luis Costa & Asociados describe al votante de Cambiemos. “Su electorado es muy antikirchnerista, por lo que resiste casi cualquier cosa, salvo un colapso. Representa una de las dos fracturas sociales que tiene el país. Es un heredero del voto antiperonista”, señala. Y analiza las disputas al interior del peronismo, las posibikidades de Cristina Kirchner y anticipa algunas clave del duelo electoral de 2019.

El Gobierno aprobó el Presupuesto 2019, luego de varios meses de muchas zozobras y de haber perdido mucho capital político. ¿Qué implica más allá de lo estrictamente institucional?

Es parte de este momento político, aunque no lo defina completamente. La mayor parte de la oposición prefiere un país que tienda a vivir sin sobresaltos constantes. Contraria a esa idea de que la oposición quiere desestabilizar al Gobierno. Entiende que el país algún Presupuesto tiene que tener. Y en la negociación con esos sectores no creo que haya segundas intenciones, más allá de hacer algún ajuste al Presupuesto. Respecto del clima político de fin de año, la quietud del dólar hace que la población tienda a vivir un poco más tranquila. Para la sociedad argentina, el movimiento del dólar hacia arriba es sinónimo de incertidumbre. Sobre todo, para los sectores que son posibles votantes de Cambiemos. Eso no quiere decir que la gente esté contenta, ni que crea que las cosas están yendo en una buena dirección. Si no que se ha evitado llegar a una situación de colapso.

De alguna manera, Cambiemos logra mantener su esquema básico de gobernabilidad, con los gobernadores y el llamado peronismo federal, como complementos necesarios.

Los gobernadores también tienen a su cargo sus propios Estados, con sus propios problemas. Y ven que es preferible ese marco de tranquilidad. Pero el peronismo tiene sus propios frentes, sus propias facciones. Y el movimiento social de protesta tampoco está alineado a ese peronismo que gobierna. Se dan momentos de tensión, en los que parece lógico que esos sectores tiendan a aliarse con el Gobierno Nacional.

Y al interior del peronismo llamado federal también hay tensiones en ascenso. Lo que sucede con el bloque de senadores que encabeza Miguel Angel Pichetto parece un ejemplo de eso.

Es una de las novedades, más allá de que digan que ya estaba en camino, o que se sabía desde antes. Son señales de que el peronismo está en un proceso de evaluación del modo en que se va a reconvertir en las elecciones del año que viene. Y, ligado a eso, procesos lógicos de disputas de poder.

La economía difícilmente traiga alivio para el Gobierno y el peso del acuerdo con el FMI es posible que se haga sentir más. ¿Cómo cree que reconstruirá el Gobierno algún horizonte de futuro posible?

Hasta marzo o abril del año que viene, la situación va a ser mala. Y pueden haber más desajustes todavía. Por ejemplo, con más despidos. Supongo que a partir de allí, el Gobierno espera alguna mejora que le permita llegar mejor a las elecciones. Creo que hay chances de que eso suceda, y si sucede indefectiblemente va a beneficiar a Cambiemos, porque le permitirá mantener a su electorado, por más pequeña que sea esa recuperación. Su electorado es muy antikirchnerista, por lo que resiste casi cualquier cosa. Salvo, una economía colapsada. Representa una de las dos fracturas sociales que tiene el país. Es un heredero del voto antiperonista.

¿Cuál será la lógica predominante, entonces? ¿Esa polarización o cierta fragmentación, que fue lo que se destacó durante estos años dentro de la oposición?

Vamos hacia un escenario polarizado. Salvo que surja algún candidato con peso entre Cambiemos y el kirchnerismo, como Sergio Massa en su momento, que dispute el voto de los descontentos. Hay que tener en cuenta que Cambiemos tiene asegurado, en primera vuelta, entre 30 y 35% de los votos.

En Cambiemos parecen dispuestos a repetir la apuesta de 2015, con Mauricio Macri como candidato a presidente, María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires y Horacio Rodríguez Larreta en la Ciudad.

Es lo más probable. Saben que cada uno necesita estar en el lugar de la cancha que más conocen. Cualquier cambio tiene mayor nivel de riesgo. Porque el reemplazo nunca está claro el potencial que tendrá.

¿El radicalismo buscará primarias con Macri, con Martín Lousteau como candidato, o será más fuerte la necesidad de evitar las disputas internas?

Entiendo que el radicalismo prefiere una interna y que Lousteau está dispuesto. Del lado de Macri no creo que tenga ganas de que eso suceda o que se dé así. Existirán las disidencias y no sé como se resolverán, pero son las consecuencias de tener una alianza electoral.

¿Qué rol cree que puede jugar Elisa Carrió en ese contexto, luego de haber consensuado una tregua con el Gobierno, tras bastante ruido interno?

El rol será el mismo que jugó en los últimos años: el de acompañamiento y liderazgo de opinión. Si hace falta, aparece para regular las promesas originales de Cambiemos. Ella es importante para buena parte de ese electorado. No creo que ella rompa: tendría que darse alguna situación extrema que no podría explicar y con la que se sienta especialmente incómoda.

¿Cómo observa ese juego de poder al interior del peronismo del que antes hablaba?

Cristina, con su perfil bajo, parece sumar más fichas que sus adversarios y gana terreno. Reuniones imprevistas, viejos resquemores que se subsanan... El kirchnerismo tiene una porción de votos muy importante. Cristina no tiene menos de 30 puntos. Pero dudo que pueda reconvertirse con una nueva alianza al interior del peronismo y fortalecer el espacio. Nunca ha sido muy abierta a las diferencias y a compartir las decisiones o no ser la única líder. Ahí hay una especie de recurrencia del kirchnerismo a autolimitarse.

¿Se puede dar una gran interna opositora?

No lo creo posible hoy. Hay sectores dentro del peronismo que no se sienten conformes con esa posibilidad. La única que veo es que pueda quebrar el peronismo no kirchnerista. Por caso, con Cristina compartiendo fórmula con un gobernador. No veo con quien.

¿Con Sergio Uñac, por ejemplo?

Puede ser. Uñac fue uno de los pocos que ganó el año pasado. Pero no sé si es un aportante neto de votos. Sería una señal hacia el interior del peronismo.

Dentro de esta polarización creciente, ¿el balotaje es el escenario más lógico?

En estos momentos, sí. Pero las elecciones son dentro de once meses. El escenario hoy es de paridad, y depende mucho de lo que suceda con la economía para que esto siga siendo así. Si mejora, las chances de Macri son mayores y es probable que logre la reelección. Si empeora o colapsa, no. Pero aun ganando, Macri va seguir teniendo un Congreso dividido, en minoría y muy condicionado.

¿Cuánto puede influir el escenario regional, con Jair Bolsonaro como nuevo dato político?

Es demasiado pronto para saberlo. Lo que parece claro es que Macri sigue siendo muy importante para el establishment, para sus empresas y el sistema político de Estados Unidos. Bolsonaro es un personaje atractivo para Donald Trump.

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