Recursos institucionales, el plus de Cambiemos

El peso territorial de Cambiemos, la fragmentación opositora y las similitudes y diferencias respecto de 2015

12-06-2017
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 Por Juan Radonjic

En 2015, Daniel Scioli ganó en las tres instancias en las que votó en la provincia de Buenos Aires y hasta Aníbal Fernández sacó más votos que Mauricio Macri en la primera vuelta. Los antecedentes muestran, que en principio, es un territorio difícil para el oficialismo. Pero hoy Cambiemos dispone de una cantidad de recursos institucionales de los que carecía en 2015 y eso modifica el escenario electoral. Dos años atrás, el peronismo tenía la gobernación, la mayoría en la Legislatura y casi todos los intendentes de los grandes distritos del conurbano y de mucha de las principales ciudades de la provincia. Todo eso cambió.

El peronismo tiene enorme arraigo popular en tierras bonaerenses; en particular, en el conurbano. Pero nunca tuvo que enfrentar en los últimos treinta años un proceso electoral desde un lugar de tanta debilidad en materia de recursos institucionales. Cambiemos tiene hoy el gobierno de la provincia a cuyo frente está la figura política más popular del país. Tiene 65 intendencias, 15 más que el peronismo en sus distintas versiones, y varias de ellas son de los grandes distritos del conurbano y de las ciudades más pobladas de la provincia, empezando por su capital. Hoy hay más ciudadanos viviendo en partidos gobernados por Cambiemos que por el peronismo.

Y ese recuento no es menor en una elección en la cual el dominio territorial tendrá mucha influencia. De allí la importancia que se le reconoce a todos los intendentes en los diferentes  armados políticos. Cuando a Florencio Randazzo no le otorgan chances en unas eventuales primarias en el peronismo es porque, entre otros motivos, sólo lo apoyan dos intendentes del conurbano y unos pocos más en el interior. Una de las mayores debilidades de Sergio Massa en este proceso electoral es que lo apoyan  menos de diez intendentes y tan sólo dos de ellos son del GBA. La palabra de los intendentes será decisiva, además, para el armado de las listas de legisladores provinciales.

En el recuento previo de recursos surge una ventaja para Cambiemos. Queda por saber la influencia que tendrán los candidatos. En 2015 fue evitente que pueden tenerla, claro que se trataban elecciones para cargos ejecutivos. Si Cristina es candidata, ¿estará más cerca del porcentaje que obtuvo Scioli o del de Fernández? Hubo entre ellos, una distancia de más de cinco puntos.  A su vez, la lista de Cambiemos, ¿podrá acercarse a los votos que obtuvo Vidal o a los que reunió Macri? La diferencia a favor de la gobernadora no fue menor: 450.000 votos.

Los antecedentes muestran que se puede ganar aun sin tantos recursos institucionales. Ocurrió con Francisco de Narváez en 2009 y Sergio Massa en 2013 pero en ambos casos, lograron canalizar el grueso de los votantes que se oponían al Gobierno nacional. Las encuestas muestran que ahora el voto opositor está más fragmentado y por eso al oficialismo  puede  ganar con sólo mantener la coalición electoral de 2015 cuando obtuvo 33% en la primera vuelta presidencial. Ese porcentaje,  y no el 39% que logró para la elección de gobernador, es al cual en principio aspira el Gobierno.  Y los recursos institucionales con las que cuenta pueden ser de una gran ayuda para lograr ese objetivo. Por otra parte, si esos números se dan en agosto, pueden ser algo mayores en las generales de octubre en las cuales, según muestra la experiencia, se premia a los ganadores y se castiga a los perdedores de las primarias.

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