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¿Ponemos las manos en el fuego por las opiniones políticas que expresamos?

Llevamos a cabo un experimento con estudiantes y ex estudiantes de ciencias económicas de la Universidad Nacional del Nordeste.

¿Ponemos las manos en el fuego por las opiniones políticas que expresamos?
Diego Mariño Fages 06 abril de 2024

Las opiniones que expresamos sobre cualquier tema responden a diferentes motivaciones. Estas pueden ser la presión social (quizás es más cool pensar de una u otra manera), evitar responsabilizarse por acciones pasadas ("yo no lo vote") o porque nos afecta el bolsillo (no es casualidad que los más ricos son los que están más en desacuerdo con las medidas redistributivas), entre otras.

Considerá este ejercicio mental. Imaginá que volvemos el tiempo atrás y hoy es el 21 de octubre de 2023 y todavía no sabes quién va a ganar las elecciones presidenciales de mañana (el ballotage del 22 de octubre). Imaginá que te pregunto cuál pensás que será la inflación del mes de marzo de 2024 si gana Javier Milei y cuál será la inflación en el mismo período si gana Sergio Massa. Anotálas. Ahora imagínate que te hago las mismas preguntas, pero te digo que si las acertás te ganas un viaje al Caribe. ¿Dirías los mismos números? Probablemente no (bueno vos sí, pero probablemente tu vecino no).

En economía nos gusta estudiar el comportamiento promedio de la gente. Por eso, para estar seguros, llevamos a cabo un experimento con estudiantes y ex estudiantes de ciencias económicas de la Universidad Nacional del Nordeste. Aprovecho para agradecer el apoyo proporcionado por la decana Moira Carrió y su equipo, en particular Patricio González y Hernán Romero, y el financiamiento de la Universidad de Durham en Reino Unido. 

El premio en el estudio es un poco más modesto que un viaje al Caribe, pero la idea es la misma. La importancia del premio es el equivalente a preguntarte si pondrías las manos en el fuego por tus respuestas, pero como no queríamos quemar a nadie, decidimos usar un premio. 

El equivalente a quemarse sería perder la posibilidad de obtener el premio, ya que para obtenerlo el participante tiene que maximizar la probabilidad de que su respuesta sea la correcta. Y para eso le conviene olvidarse de "bancar" a su candidato. Esta es una de las ideas fundamentales en economía del comportamiento. Los incentivos influyen a las motivaciones de las personas y en este caso queremos motivarlas a decir lo que verdaderamente creen. Así podemos comparar un grupo que contesta diciendo lo que quiere con un grupo que contesta diciendo lo que "verdaderamente cree".

Una hipótesis razonable es que cuando el viaje al Caribe está en juego, los simpatizantes de Massa responderían con una inflación más alta para Massa y una menor para Milei, y viceversa para los simpatizantes de Milei. En ciencias políticas esto se llama razonamiento motivado (motivated reasoning en inglés).

¿Qué dicen los resultados del estudio? Encontramos evidencia de razonamiento motivado en las predicciones de inflación, desempleo y el valor del dólar para todos los grupos. Es decir, no importa si sabés mucho o poco de economía, ni quien es tu candidato preferido. 

En el experimento también pedimos a los participantes que hagan predicciones sobre otras cosas incluyendo el fútbol. Sorprendentemente, no encontramos un efecto significativo para este último, lo que implica que, o está muy claro quién es el mejor equipo actual (que por mis propios sesgos me niego a mencionar), o que la pasión es más fuerte en la política que en el fútbol.

Chocolate por la noticia, si no hay costo la gente miente para defender sus creencias. El problema es que esto tiene consecuencias. 

En primer lugar, éste es uno de los motivos que acentúan la famosa "grieta". Un estudio en Estados Unidos hizo un experimento similar donde les daban titulares de noticias a los participantes y les pedían que las clasifiquen en verdaderas o falsas. Estos investigadores encontraron que la gente tiende a clasificar como verdaderas a las noticias que benefician a su partido y como falsas a las que no (y lo contrario con las que benefician o perjudican al otro partido). 

Ambos sesgos disminuyen cuando hay plata en juego. Esto es algo muy malo porque significa que la gente anda por la vida esparciendo noticias falsas y es tan prevalente que existen paginas como www.chequeado.com que intentan verificar la veracidad de las mismas. 

Es importante destacar que las diferencias entre las predicciones no se cierran completamente con el incentivo. ¡Quizás porque el premio no alcanza para ir al Caribe! Pero más probablemente sea porque existen diferencias verdaderas entre las creencias de los votantes. Quizás los votantes de Massa de verdad piensan que Massa podría controlar la inflación de manera más exitosa que Milei, y viceversa. 

¿Por qué es importante cuantificar esta diferencia? Si la diferencia se cerrara completamente, sería preocupante. Esto significaría que la gente solo defiende a su candidato sin importar lo que verdaderamente cree, y que en definitiva todo es humo.

La formación de expectativas es un elemento central en la economía. Es una de las razones que generan la inercia en la inflación. En otras palabras, incluso cuando paremos de emitir pesos, si la gente pensara que los precios van a seguir subiendo, ellos mismos van a hacer que la inflación persista.

¿Pero por qué es un costo que la gente tenga diferentes expectativas? La razón es que casi todas las decisiones importantes que tomamos día a día están basadas en expectativas. 

Cuando elegimos un trabajo tenemos en cuenta, entre otras cosas, nuestras expectativas de seguridad del puesto y las posibilidades de progreso. Si pensáramos que la economía sería muy inestable en los próximos años, quizás pondríamos más peso en la seguridad laboral. Si pensáramos que la economía sería dinámica quizás pondríamos más peso en la posibilidad de ascender. 

El problema es peor cuando pensamos en interacciones entre personas. Imaginá que querés tomar un préstamo de un amigo, pero vos y tu amigo tienen distintas creencias sobre la inflación futura. Si la diferencia entre sus creencias es muy grande quizás la transacción no se pueda llevar a cabo. Estas trabas para las transacciones dañan la economía. 

Uno de los desafíos para la Argentina es que podamos cerrar al menos parte de esta grieta en nuestras predicciones para el futuro.

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