Fernández

Mensaje a mercados: FMI, plan plurianual, ordenamiento de las cuentas y “mal inflacionario”

El mensaje presidencial estuvo destinado a aquellos que barajaban la hipótesis de una radicalización poselectoral

Mensaje a mercados: FMI, plan plurianual, ordenamiento de las cuentas y “mal inf
15-11-2021
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Un Alberto Fernández tranquilo. Tono manso y en un mensaje grabado de poco más de 12 minutos. El Presidente dio un mensaje a los mercados y los actores económicos. No le habló a la militancia, no fue combativo. No se enojó. Fue un mensaje, por contenido y tono, orientado a tranquilizar a los agentes económicos. El resultado electoral se descontaba. La reacción del oficialismo era, y sigue siendo, el gran enigma. 

El mensaje presidencial estuvo destinado a aquellos que barajaban la hipótesis de una radicalización poselectoral, disfrazado de tópicos del metro cuadrado del ciudadano de a pie porque, acordar con el FMI y ordenar las cuentas públicas son importantes para la macro, pero la preocupación citadina es más urgente y concreta.

“Estoy convencido de que, desde el respeto profundo a la expresión del pueblo en las urnas, se abre una nueva etapa para nuestro país. Un futuro cuya construcción tenga como ejes centrales la recuperación económica, el fortalecimiento de los ingresos, la reducción de la inflación y la creación de empleo”, dijo el jefe de Estado. Todas cuestiones económicas.

Entre los “temores” del mercado figuraba la negociación con el FMI. La expectativa promedio era que el pleito se iba a resolver, pero había quienes barajaban otros escenarios. Fernández les dio un mensaje anoche. “Es tiempo también de resolver el problema derivado de la deuda contraída por el Gobierno que me precedió con el Fondo Monetario Internacional. Ese es el escollo más grande que enfrentamos para continuar en la senda de la recuperación económica y de la construcción de un país con más equidad”, dijo. Concreto. No fue generalista. No usó el genérico “honrar las deudas” ni acusó al FMI de querer poner a Argentina de rodillas. Apenas señaló que el programa no debería ser recesivo. Fue lo más ortodoxo que pudo ser.

Hizo una lógica defensa del Estado. No sólo para “impulsar la demanda agregada” sino para proveer bienes públicos, como obras públicas, “equipar y capacitar a nuestras fuerzas de seguridad” o “nuestros servicios de salud, que tan importantes han sido para que pudiéramos sobrellevar el duro tiempo que nos tocó vivir”.

“Y es necesario también seguir el camino del ordenamiento de las cuentas del Estado, pero jamás a costa de un ajuste del gasto”, agregó. “El superávit fiscal virtuoso siempre es hijo del crecimiento, nunca del ajuste”, agregó. El problema no es el gasto tipo “mochila” (la metáfora del macrismo) sino el PIB y el estancamiento.

Las críticas al macrismo, que han demostrado ser inefectivas en la campaña, fueron un recorrido tácito del discurso del Presidente. “A quien diga que el problema con el Fondo Monetario Internacional puede ser resuelto en cinco minutos le digo que negociar no es obedecer”, dijo el jefe de Estado.

Otro ítem novedoso del discurso, enfocado en quienes dicen que Argentina no tiene un plan a mediano plazo porque reinan las urgencias de corto, fue el anuncio del envío al Congreso de un proyecto de ley que explicite el “programa económico plurianual para el desarrollo sustentable”. 

“Ese programa contemplará los mejores entendimientos que nuestro gobierno haya alcanzado con el staff del FMI en las negociaciones que lidera nuestro ministro de Economía, Martín Guzmán, sin renunciar a los principios de crecimiento económico e inclusión social a los que me he referido previamente”, agregó Fernández y, de yapa, confirmó a Guzmán en su cargo. Allí se espera, por sobre todo, una trayectoria fiscal para la posición del sector público y varias variables más.

A continuación, un mensaje para quienes, con justa razón, presagian que esa nueva orientación o etapa genere más faccionalismo en el FdT. “Esta es una decisión política que cuenta con el pleno aval del Frente de Todos. Ha sido el fruto del trabajo conjunto con la vicepresidenta de la Nación, el Presidente de la Cámara de Diputados de la Nación y mi gabinete de ministros y ministras”, dijo Fernández.

“Debemos hacerlo preservando las condiciones que nos permitan seguir por el sendero de la recuperación con generación de empleo, apuntando al mismo tiempo a una reducción persistente del mal inflacionario”, señaló, sin alusiones a los empresarios, la concentración del mercado o las otras sarasas (Guzmán dixit). Tampoco habló de controles.

“Vamos a redoblar nuestros esfuerzos para que la gestión gubernamental atienda las prioridades y resuelva los problemas reales de la vida cotidiana (?) Todo nuestro empeño como gobierno debe servir para mejorarle la vida a los argentinos y argentinas”, agregó el jefe de Estado. 

El discurso completo de Alberto Fernández

Buenas noches. Hoy las urnas se han expresado. Una vez más escucho a los hombres y mujeres de mi Patria. Quiero felicitar muy especialmente al Pueblo Argentino por su participación pacífica y esperanzada en el marco de la democracia. 

Cada vez que el pueblo habla, la democracia nos hace más fuertes. Esta noche he creído conveniente compartir con ustedes algunas reflexiones y decisiones que vamos a tomar en los próximos días. Con esta elección termina una etapa muy dura de nuestro país que estuvo marcada por dos crisis. Una, la crisis económica, heredada del Gobierno anterior y de la que aún quedan enormes desafíos por resolver. Otra, la crisis sanitaria, provocada por una cruel pandemia que, poco a poco, vamos superando. 

Hoy empieza la segunda parte de nuestro gobierno y sé bien que los argentinos y argentinas necesitamos un horizonte. Tenemos derecho a la esperanza. Tenemos derecho a la esperanza. Hablé y escuché a centenares de personas. Todos y todas necesitan más certidumbres. Saber que cada día, cada mes, estaremos un poco mejor. Saber que después de tanto dolor, también en homenaje a quienes nos han dejado, podremos ir reorganizando nuestras vidas. Estoy seguro de que lo vamos a conseguir. Argentina, aún en el marco de estas dificultades, viene avanzando y lo seguirá haciendo. Nos estamos poniendo de pie. 

Estoy convencido de que, desde el respeto profundo a la expresión del pueblo en las urnas, se abre una nueva etapa para nuestro país. Un futuro cuya construcción tenga como ejes centrales la recuperación económica, el fortalecimiento de los ingresos, la reducción de la inflación y la creación de empleo. Todo ello, en el marco de un diálogo constructivo que le dé potencia y mejor calidad a nuestra vida en democracia. La economía está creciendo alrededor del 9% este año y a inicios del año próximo el PBI habrá recuperado lo perdido el año pasado. A principios del año próximo, la producción industrial no solo habrá recuperado lo perdido en 2020, sino que también se habrá repuesto de los daños causados por las crisis económicas y financieras de 2018 y 2019. Tenemos, en la actualidad, las exportaciones más altas en 8 años. La inversión este año crecerá alrededor del 30%. Y la producción industrial sigue a la vanguardia de la recuperación. En esta nueva etapa debemos priorizar los acuerdos nacionales. 

Si queremos resolver estos desafíos a los que nos enfrentamos, necesitamos que las grandes mayorías generen consensos. En ese sentido, y a la mayor brevedad posible, voy a dirigirme a los representantes de la voluntad popular y a las fuerzas políticas a las que representan, para acordar una agenda tan compartida como sea posible. Una oposición responsable y abierta al diálogo, es una oposición patriótica. Nuestro pueblo necesita ese patriotismo. Precisamos que la relación entre el Gobierno y el Congreso Nacional, en la Cámara de Diputados y en el Senado, sea fructífera, por el interés general de nuestro país. 

Es tiempo también de resolver el problema derivado de la deuda contraída por el Gobierno que me precedió con el Fondo Monetario Internacional. Ese es el escollo más grande que enfrentamos para continuar en la senda de la recuperación económica y de la construcción de un país con más equidad. Debemos enfrentar este desafío para reparar, en la medida de lo posible, el enorme daño que este endeudamiento ha provocado, y cuyas consecuencias pesarán sobre varias generaciones. Cuando el modelo económico del anterior gobierno reveló ser un fracaso, en lugar de cambiar el rumbo, decidieron tomar esa deuda de 44 mil millones de dólares con un doble propósito: pagar la deuda insostenible que habían tomado con acreedores privados y darle salida a capitales que habían ingresado solo para especular. 

Hoy queremos mirar hacia adelante. Pero mirar hacia adelante no debe conducirnos a un olvido que pueda significar un retroceso. Lo que queremos es avanzar y poder crecer como sociedad. Queremos promover la inversión productiva que genera empleo y asegurar así que la recuperación llegue a cada familia argentina. Este camino requiere, antes que nada, seguir impulsando el crecimiento del mercado interno. Y para ello, el Estado debe ser capaz de impulsar la demanda agregada. Eso es lo que ocurre cuando se invierte en obras públicas, en equipar y capacitar a nuestras fuerzas de seguridad; cuando se invierte en Ciencia y Tecnología, en Educación; en mejorar nuestros servicios de Salud, que tan importantes han sido para que pudiéramos sobrellevar el duro tiempo que nos tocó vivir. 

Y es necesario también seguir el camino del ordenamiento de las cuentas del Estado, pero jamás a costa de un ajuste del gasto. Eso nos impediría cumplir nuestro sueño y nuestro compromiso de construir una sociedad inclusiva. Impediría darle continuidad a esta recuperación económica que estamos viviendo. El ajuste fue practicado repetidas veces en Argentina y solo profundizó la desigualdad y la pobreza. No es verdad que pueda construirse una Patria fuerte sobre la base del debilitamiento del Estado. Lo que nos hace falta es un Estado con fuerza y capacidad para poder invertir en aquello que permite un mayor desarrollo y creación de riqueza. La promoción de la ciencia, de la salud y de la educación; la mejora del capital público, el fortalecimiento de la moneda y la sostenibilidad de la deuda, deben ser, de una vez y para siempre, políticas de Estado. 

Siempre hay quienes buscan endulzar el oído con las supuestas bondades que ofrecen caminos de ajuste ya probados y fallidos. Son los mismos que alertan sobre los desastres que se avecinan si no seguimos esas recetas ya fracasadas. A quien diga que el problema con el Fondo Monetario Internacional puede ser resuelto en cinco minutos le digo que negociar no es obedecer. Quiero ser muy claro. Estoy seguro de que con ajuste no se logra ni siquiera ordenar las cuentas públicas. El superávit fiscal virtuoso siempre es hijo del crecimiento, nunca del ajuste. Tengo la firmeza necesaria para defender los intereses de nuestra Patria. Como Nación que somos, propongo transitar un camino responsable y constructivo para resolver los problemas y desafíos que enfrentamos, involucrándonos con la comunidad internacional de la que formamos parte de una manera que la fortalezca y que nos fortalezca. 

En esta nueva etapa profundizaremos nuestros esfuerzos para llegar a un acuerdo sustentable con el FMI. Debemos despejar las incertidumbres que conllevan deudas insostenibles como ésta. Y debemos hacerlo preservando las condiciones que nos permitan seguir por el sendero de la recuperación con generación de empleo, apuntando al mismo tiempo a una reducción persistente del mal inflacionario. Es por ello, que quiero anunciar que, en la primera semana de diciembre de este año, enviaremos al Congreso de la Nación un proyecto de ley que explicite el “Programa económico plurianual para el desarrollo sustentable”. Ese programa contemplará los mejores entendimientos que nuestro gobierno haya alcanzado con el staff del FMI en las negociaciones que lidera nuestro ministro de economía, Martín Guzmán, sin renunciar a los principios de crecimiento económico e inclusión social a los que me he referido previamente. 

Ésta es una decisión política que cuenta con el pleno aval del Frente de Todos. Ha sido el fruto del trabajo conjunto con la Vicepresidenta de la Nación, el Presidente de la Cámara de Diputados de la Nación y mi gabinete de ministros y ministras. Trabajaremos de forma incansable para lograr el apoyo de la comunidad internacional en la construcción de mejores condiciones de financiamiento para llevar a cabo el programa de políticas públicas que como Nación soberana que somos, queremos implementar en pos de la mejor calidad de vida de nuestro pueblo. Quiero asegurarles también que vamos a seguir mejorando y reforzando la gestión de este Gobierno. 

Necesitamos profundizar la recuperación económica de tal modo que el desarrollo se distribuya entre todos y todas. Vamos a redoblar nuestros esfuerzos para que la gestión gubernamental atienda las prioridades y resuelva los problemas reales de la vida cotidiana. Porque la recuperación tiene que llegar a cada argentino y argentina. El objetivo es que el crecimiento se convierta en trabajo y salario digno. Que se convierta en mejor educación y en mejor salud pública. Que desarrolle la ciencia y la tecnología. Que garantice seguridad y justicia en nuestra sociedad. Todo nuestro empeño como gobierno debe servir para mejorarle la vida a los argentinos y argentinas. Tenemos que hacernos cargo de priorizar el combate contra la pobreza y ser una tierra de oportunidades en la que podamos convertir nuestros sueños y esperanzas, en realidades. 

Hemos cometido errores. He cometido errores y mi obligación es aprender de los mismos. Reafirmo, en esta nueva etapa, y frente a todas y todos, que honraré el compromiso electoral asumido en diciembre de 2019. Creo en la Argentina. Creo profundamente en la Argentina. Somos una nación joven, con un pueblo resiliente, lleno de talento y oportunidades, con un territorio maravilloso y con una riqueza y diversidad federal que nos enorgullece. El pesimismo es contagioso, pero, por suerte, la esperanza también lo es. Tenemos esperanza, decisión y un futuro mejor para construir en conjunto. No comparto, en absoluto, la posición de quienes dicen que “no tenemos destino”. No pueden darnos lecciones quienes no se hacen cargo de los daños que han causado. Vamos a hacer honor a aquello que dio vida a nuestro Frente electoral. Vamos a gobernar para Todas y Todos. Sé muy bien que es con todos y todas. Y también sé que lo vamos a conseguir. Buenas noches y muchas gracias. 

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