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Entrevista

López: "Milei es poco generoso, entrega bastante fácil a su gente y hay mucha incertidumbre en sus funcionarios"

El Economista dialogó a fondo con Juan Manuel López, diputado nacional de la Coalición Cívica.

"No va a conseguir buenos funcionarios Milei si sigue con esta actitud", dice López
"No va a conseguir buenos funcionarios Milei si sigue con esta actitud", dice López .
Ramiro Gamboa 18 marzo de 2024

La historia política de Juan Manuel López comienza en 2004, cuando entró al salón de actos de la Facultad de Derecho de la UBA para escuchar una charla entre Elisa Carrió y Jorge Lanata. Las figuras carismáticas de la política y del periodismo presentaban el instituto de formación filosófica y política Hannah Arendt, un evento que cerró cierto tiempo de la vida de López para abrir otro, la señal de que algo nuevo había llegado. 

Militantes del partido ARI le pasaron una planilla para que completara sus datos; dejó su correo electrónico, lo llamaron, le insistieron. López tenía dudas, pensamientos, ideales. Había dejado la ciudad pequeña donde nació, Saladillo, para recibirse de abogado y no estaba seguro de que la política fuera lo suyo. Hasta que, en 2007, fue a otra charla de Carrió y la potencia oral de la chaqueña influenció su destino. 

Emprendió un camino nuevo, militó la candidatura a la presidencia de Carrió en 2007, en la que salió segunda; ganó en la Ciudad de Buenos Aires y Santa Fe, en ciudades icónicas como Mar del Plata y Bahía Blanca, dejando en tercer lugar a Roberto Lavagna. 

En 2009, Juan Manuel López se convirtió en asesor de Carrió, cargo que ocupó hasta 2017, cuando asumió el cargo de diputado nacional, banca que hoy ocupa el abogado, pieza clave en el ajedrez de Elisa Carrió. López es alguien que logró algo difícil en la cámara: habla y lo escuchan. 

En esta charla con El Economista desde su oficina en el Congreso, ubicada sobre la Avenida Rivadavia, el diputado López asegura que en 2023 "(Horacio Rodríguez) Larreta y (Patricia) Bullrich debían haber trabajado para potenciarse, no para desgastarse". Asegura que la ministra de Seguridad es "alguien que no enamora a los jóvenes y que usa tragedias como la del narcoterrorismo en Rosario para sacar ventaja política", entiende que "Javier Milei es poco generoso; entrega bastante fácil a su gente" y que "hay mucha interna en La Libertad Avanza". 

—En 2023, después de la elección general, cuando Mauricio Macri y Bullrich respaldaron públicamente a Milei en el balotaje, esa misma semana el expresidente criticó con dureza al exgobernador de Jujuy, Gerardo Morales, y al actual presidente de la Unión Cívica Radical, Martín Lousteau. Pero no dijo ni mu sobre Carrió, que también criticó esa alianza. ¿Puede ser que Carrió le sea incómoda a Macri?

—Puede ser que le incomode Lilita; tuvieron un vínculo muy intenso durante más de cuatro años difíciles. Tuvieron un vínculo sincero donde se respetaron, y su relación política fue valiosa porque sin ellos no hubiese existido Juntos por el Cambio. El radicalismo no se hubiese acercado a Macri si Carrió no se acercaba primero; ella, junto con él, armó la base para que Juntos por el Cambio sucediera. De algún modo, ella ablandó a Mauricio y él también nos aportó cosas; nos brindó la posibilidad de vivir una gestión de cerca, más allá de nuestra experiencia política que es intensa y siempre ha sido en la primera división de la política porque Lilita, ni bien asumió como diputada, fue muy relevante. La experiencia de Mauricio nos enriqueció y todavía la valoramos; después, lo que fracasó fueron otro montón de cosas en Juntos por el Cambio. Hay responsabilidades de todos, pero algo queda de ese vínculo.

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"El radicalismo no se hubiese acercado a Macri si Carrió no se acercaba primero; ella, junto con él, armó la base para que Juntos por el Cambio sucediera", dice López

—¿Qué fracasó?

—Las candidaturas. Creo que, por distintas razones, Horacio y Patricia no terminaron de ser buenos candidatos; además, la dinámica entre ellos era muy mala. Ahí, Lilita le adjudica algo de responsabilidad a Macri, y yo también, porque no fue lo suficientemente ecuánime y, además, estimuló estas diferencias para intentar después ser árbitro, y ese juego salió muy mal. Milei tiene lo genuino que puede tener Patricia, pero además, Milei tiene un elemento novedoso del que Patricia carece. Patricia puede ser una esperanza para un votante muy duro, nuestro, muy comprometido; pero es una persona que, teniendo tantos años en la política, no enamora a los jóvenes. Es una persona demasiado gastada. Y Horacio es poco genuino en el vínculo con la sociedad; muy armado, muy de la gestión. Entonces, las candidaturas fallaron, la dinámica entre ellos dos falló porque, si Macri se metió o no puede ser relevante; pero ellos tendrían que haber tenido su propio acuerdo, su propia dinámica de trabajo para potenciarse, no para desgastarse. Patricia empezó desgastando y creo que Horacio no reaccionó a tiempo.

—¿Por qué Bullrich no enamora a los jóvenes?

Porque es casta. Porque tiene demasiada política encima. Porque le habla a un votante mucho más tradicional, más núcleo duro de Juntos por el Cambio, que está en la Ciudad de Buenos Aires, que está en los grandes centros urbanos, que está en los pueblos de la Argentina más productiva, pero que ya tiene arriba de 40 años, como yo, no son los jóvenes de 18, o incluso 30 años. Es gente que tiene un promedio de edad alto.

—En el 2021, Diego Santilli sacó 40 puntos en la provincia de Buenos Aires. ¿Qué pasó del 2021 al 2023?

—El fracaso de Juntos por el Cambio se debió a estos dos candidatos que tenían una mala dinámica y que, además, no representaban el momento de la época. Patricia, por ser más genuina pero desgastada, y Horacio, por faltarle esa parte de conexión con la sociedad. Y Milei, por ser todo lo contrario: alguien nuevo y muy conectado con el humor social. A esto también se le agregó lo de no compartir listas en ningún lado. Entonces, en la provincia de Buenos Aires hubo puro internismo; tuvimos dos candidatos a gobernadores. El único que tenía chances era Santilli e iba con el candidato que perdió las PASO, que era Horacio, y todos divididos abajo en las intendencias. Eso fue una muy mala decisión política que no supieron administrar ni Horacio ni Patricia ni Macri ni nadie.

Bullrich no enamora a los jóvenes porque es casta. Porque tiene demasiada política encima. 

—Hoy se lo ve a Diego Santilli cerca de Milei y a Larreta en soledad.

—Puede ser. Larreta debe estar también analizando la situación y viendo cuál es su rol. No tiene por qué jugarse ya. Santilli tiene una particularidad: es diputado y tiene que votar; no se puede hacer el distraído sobre qué posición tomar, y él tomó esa posición que es ser muy oficialista; es legítimo. Yo prefiero ser más crítico o más independiente, por más que los vientos o el humor social te digan 'no cuestiones nada, apoyá, apoyá, apoyá'. No, no; yo quiero apoyar críticamente, discutiendo; ese es mi rol en el Congreso.

Le dijiste 'ruin' a Damián Arabia, diputado nacional que responde a la ministra Patricia Bullrich: "Hacer política con la mentira y usando los muertos del narcotráfico en Rosario es de una bajeza que Patricia Bullrich no tendría en estos temas. Pero últimamente en política vale todo, que triste". ¿Por qué está mal tu vínculo con este sector de la política?

—Es malo porque es gente que no puede salir del modo campaña y que no entiende que gobernar la Argentina es muy difícil, que hay cosas con las que no se puede hacer política. Tengo la suerte y la desgracia, en cierto sentido, de conocerla a Patricia hace muchos años. Es una persona que cuando la conocés le tenés afecto y por eso me da más bronca cuando la veo cometiendo errores porque la conozco y sé que podría evitarlos. Conozco su propensión a sacar ventaja de las situaciones y cuando sos ministra de Seguridad o cuando sos diputado de un gobierno como son Silvina Giudici, Damián Arabia, Fernando Iglesias o Gerardo Milman son diputados que responden a una política que es ministra del gobierno, cuando vos sos diputado oficialista tenés que colaborar en que las cosas sucedan y tratar de convencer a la oposición que es proclive a ayudarte, no atacar todo el tiempo para continuar en la campaña o en la pelea y el posicionamiento en redes sociales. Por eso me cuesta vincularme con gente que utiliza tragedias como la de Rosario y el narcoterrorismo para sacar ventaja política.

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López:  "Me cuesta vincularme con gente que utiliza tragedias como la de Rosario y el narcoterrorismo para sacar ventaja política"

—¿Cómo está el vínculo con el diputado Miguel Ángel Pichetto?

—Bien, la verdad es que el respeto y el trabajo con Miguel Pichetto son muy grandes. Es una persona con la que tenemos diferencias, pero lo mejor de Miguel es que dice todo lo que va a hacer, nos respeta y nosotros lo respetamos porque él opina muy de frente; así que es un buen vínculo.

—Lilita criticó duramente a Milei desde su cuenta de Twitter; dice que no cree en la Constitución, que vino a hacer un "pymecidio", a destruir a las clases medias y que "las sociedades resentidas votan resentidos". ¿Vos coincidís?

Sí, coincido. Fue dura porque son realidades que hay que animarse a decirlas con todas las letras. Más allá de que también le podemos ver cosas buenas al gobierno, Lilita ha hecho alertas sobre temas muy relevantes en un momento donde, en general, la dirigencia política está callada, o bien porque no tiene espacio, ya que gobernó y fue un fracaso, o está callada por especulación porque Milei está relativamente alto en las encuestas públicas. Entonces, sobre temas muy relevantes, de los que hay que decir algo como los jubilados o las pymes, ha alzado su voz.

—¿Qué les ves de bueno al gobierno de Milei?

Alguna cuestión de desregulación, desburocratización o ciertos privilegios, incluso la discusión con las provincias, que si bien él la da en todos los casos de manera brutal, torpe y grosera, son discusiones que hay que dar. Al mismo tiempo, no da otras discusiones que, para mí, van de la mano. Si vas a discutir fideicomisos, si vas a discutir empresas públicas y su eventual privatización, si vas a discutir transferencias a las provincias —que son todos montos grandes de plata que hay que rediscutir— y no discutís el gasto tributario, te estás haciendo el distraído justamente con uno de los temas más corporativos y menos liberales de Argentina, donde hay intereses de empresarios. Algunas barreras arancelarias de Argentina pueden ser correctas en términos de un Estado liberal que comercia con el mundo pero quiere proteger ciertos sectores de su economía. Pero en Argentina hay muchas barreras arancelarias y comerciales creadas en función de ciertas empresas, y no en favor de ciertos sectores de la economía; eso no es liberal, y por ahora Milei no dice nada.

—Leí que propusiste bajar los beneficios fiscales del régimen de Tierra del Fuego. 

—En Tierra del fuego y en otros sectores de la economía como el textil, pero sobre todo el de la electrónica y algunos sectores más puntuales como el aluminio. Según el último presupuesto, hay dos puntos y medio del PIB de dinero en reducción de impuestos o en subsidios a empresas que hay que revisar y después tenés estas barreras comerciales donde tenés aranceles altos, impuestos internos diferenciales o medidas antidumping. Somos el sexto país del mundo en medidas antidumping cuando si comparás a la Argentina con los otros cinco países, somos una economía mucho más chica que la de los otros cinco y el promedio de nuestras medidas antidumping son arriba del 130 % y el promedio de Estados Unidos es 50%. De todo eso Milei no habla y eso es muy liberal. Todo muy 'república corporativa' diría el autor Jorge Bustamante.

—La canciller Diana Mondino dijo "si sos jubilado es casi seguro que te vas a morir" y así justificó que el Anses no debe ofrecer préstamos a adultos mayores. ¿Qué opinás?

Mondino tiene que cuidarse en sus apariciones públicas. Tiene que ejercer el cargo estratégico que tiene, muy importante para la Argentina, por los conflictos que tiene el mundo y porque Argentina tiene que volver a ser un actor con alguna relevancia en el escenario global. Y porque, además, tiene que abrir nuevos mercados; esa tarea, me imagino que por su perfil económico, debería ser la que más le importe y, además, la que la Argentina más necesita. Que opine de otros temas, como sobre los jubilados, no le aporta al país, sobre todo porque divaga y comete errores.

Mondino tiene que cuidarse en sus apariciones públicas. Que opine de otros temas, como sobre los jubilados, no le aporta al país porque divaga y comete errores.

—El presidente Milei criticó a la vicepresidenta Victoria Villarruel e igualó actitudes de ella con la presentación que hicieron desde la Coalición Cívica en el recinto para modificar la fórmula de movilidad jubilatoria. ¿Qué pensás de las críticas del Presidente?

—Milei se equivoca en los dos casos. Por un lado, nuestra fórmula de movilidad es una fórmula con solvencia técnica, consistencia económica y puede ser una fórmula que ayude a la tolerancia social, y es muy parecida a la que el gobierno diseñó. Pero la del gobierno se queda muy corta. Con lo cual, nuestro aporte es para que también el gobierno estabilice la economía, pero cuidando a los jubilados, lo que significa en enorme medida cuidar la tolerancia social para que estos cambios se puedan mantener en el tiempo; Milei se equivoca en el análisis que hizo en el comunicado y, respecto de Villarruel, no le quedaba otra alternativa que convocar a la sesión sobre el DNU. Ahí creo que el presidente no entiende cómo funciona el Congreso.

—¿Por qué la vicepresidenta debía convocar a la sesión para discutir el DNU?

—Porque le hicieron una denuncia penal por no haberla convocado antes. Si no, además, le van a manejar el recinto a la vicepresidenta, y eso no le puede pasar a quien conduce una cámara: que la oposición te maneje el recinto tan fácilmente. Uno puede condicionar, pero el oficialismo tiene que ir teniendo la muñeca política para siempre liderar las iniciativas.

A Villarruel no le quedaba otra alternativa que convocar a la sesión sobre el DNU. 

—Noto que Milei tiene poca generosidad política. Si tiene que entregar a un ministro, lo entrega; si tiene que criticar a la vicepresidenta públicamente, la critica. ¿Vos qué pensás?

—Milei es poco generoso; entrega bastante fácil a su gente y hay mucha incertidumbre tanto en los funcionarios como en la gente a la que le ofrecen ser funcionarios. Yo estoy, si querés, del lado de la grieta de la gente a la que le pueden ofrecer ser funcionarios. Conozco bastante gente a la que le han ofrecido; algunos aceptaron y muchas personas que no. Y mucha de la gente que no quiere aceptar es porque nadie entiende cómo funciona este gobierno y ven estas cosas: que te pueden echar de un día para el otro sin explicaciones o por internas; hay mucha interna en La Libertad Avanza. Eso es un desincentivo enorme para que haya funcionarios idóneos. Otro desincentivo es que, para el nivel de responsabilidad y estrés, los sueldos en la administración pública del personal político jerárquico no son buenos. Yo sé que están muy alejados de lo que puede ganar un jubilado, pero, en lugar de hacer el ajuste sobre los sueldos que no inciden en el presupuesto nacional, podríamos discutir otras cuestiones que sí influyen en las cuentas públicas, como los negocios de Nación Seguros, los regímenes especiales de Tierra del Fuego, los fideicomisos, los entes cooperadores. Yo, para ganar poco, tener tanto estrés y encima no saber cómo funciona el gobierno, prefiero correrme. No va a conseguir buenos funcionarios Milei si sigue con esta actitud. Y hay que tener pericia técnica para implementar las políticas; si no tenés pericia técnica para implementar las políticas, no importa lo que creas y lo que pienses, las cosas no van a suceder.

 No va a conseguir buenos funcionarios Milei si sigue con esta actitud.

Con respecto a lo de las jubilaciones, ¿qué es lo peor de la fórmula de Milei?

—Que se come toda la inflación de enero y eso es malo porque la sigue dejando bajas y porque tiene altas chances de judicialización, ya que el empalme entre la fórmula anterior y la fórmula que se pretende votar tiene que ser serio y la fórmula jubilatoria de Milei es débil judicialmente.

—En 2017, Lilita obtuvo el 50,93% de los votos en las elecciones legislativas de la Ciudad. Usualmente, le va muy bien en las elecciones parlamentarias. En 2013, en UNEN, le ganaron en las PASO al PRO y dejaron afuera del Senado al tercer senador del kirchnerismo, Daniel Filmus. ¿Se puede repetir ese resultado en 2025?

—No tengo idea. Hay que construir algo para 2025; todavía no sabemos con quién. Porque todo el mundo está buscando su lugar, obviamente el tablero político cambió, la grieta es otra. Me parece todavía un escenario muy provisorio. Nosotros, por ahora, ejercemos nuestro rol en el Congreso, hacemos aportes y criticamos lo que nos parece mal y, sobre todo, vemos una oportunidad todavía con el gobierno de sacar algunos privilegios. Acabamos de presentar un proyecto de privatización de empresas para que se privaticen de manera transparente, porque no es una cuestión ideológica; en algún momento, pueden haber servido algunas empresas públicas y hoy hay un montón hiperasistidas por el Estado y muchas con casos de corrupción. Y otras pocas que las podés dejar en manos del Estado, pero si las dejas en manos del Estado, las tenés que administrar con otras reglas, así que presentamos un proyecto para privatizar y otro para administrar las pocas que queden con otras reglas, y eso es un aporte que puede trabajarse con este gobierno.

—¿Cuáles son las pocas empresas que quedarían en manos del Estado?

—Dejaría YPF. Primero, porque está funcionando bien y tiene un 49% de capitales privados y cotiza en Nueva York; se administra con otras reglas. Además, está el juicio muy oneroso en Estados Unidos de US$ 16.000 millones que, si vos hacés cualquier movimiento ahora, puede ser un hecho nuevo en el juicio que complique la situación argentina. Después, dejaría el Banco Nación porque es un instrumento interesante de tener en un Estado Nacional. Lo modernizaría con nuevas reglas y lo abriría a capitales privados como el Banco de Brasil. Haría lo mismo con Arsat; la administraría mejor y la abriría a capitales privados, y no con muchas más. El resto, todas tienen que ir a ver si se concesionan, si se liquidan o si se privatizan, si las compra alguien, teniendo cuidado para que ese proceso sea transparente, que haya muchos oferentes y que no se genere ningún mercado monopólico. Por ejemplo, Aerolíneas Argentinas, que tiene una participación altísima en el mercado aerocomercial argentino, no la puede comprar otra empresa que ya está volando y, si la compra, tiene que desinvertir. Queremos hacer algo serio, competitivo, liberal, transparente y creemos que, en esta nueva sintonía que hay en Argentina y con este nuevo gobierno, tal vez se pueda hacer un aporte.

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López entró a la política por Carrió

—Hay un peronismo de centro en Córdoba liderado por Juan Schiaretti, por el gobernador de Córdoba Martín Llaryora, economistas como Matías Kulfas o Martín Guzman que también son parte de un peronismo más desarrollista, ¿ustedes creen que podrían llegar a hacer un acuerdo con ese sector?

—No lo veo, somos bastante distintos. No solo porque no somos peronistas, sino porque ellos, si bien pueden ser más productivistas, tienen ese costado corporativo que a mí no me cierra. Llaryora además tiene una visión hegemónica que me hace acordar más a Kirchner que a otros sectores del peronismo, entonces me parece que vamos a tener nuestro camino independiente. Después, se dan las situaciones que se dan, como ahora que gobierna Milei y podemos apoyar algo y criticar otra cosa; veremos qué alianzas hacen ellos, pero no me imagino ahí.

—¿Y con Rodríguez Larreta? 

—Si bien es una persona que se puede acercar a sectores del peronismo productivista por ser alguien de diálogo y tener esa característica muy marcada, creo que su principal característica son la gestión y el diálogo. En sus definiciones económicas o incluso ideológicas, sí somos más parecidos. Cuando nosotros lo apoyamos en su precandidatura presidencial, lo que veíamos era que había un equipo consistente en todas las áreas de gobierno, y eso fue lo mejor para mí de lo que dejó la precandidatura de Larreta: dejó planes, dejó gente que estudió la Argentina; él mismo estudió la Argentina y con él seguramente podremos trabajar.

—¿Estás en contacto con él?

—No, yo personalmente no, pero hay gente de la Coalición Cívica que sí; él decidirá su rol en la política más adelante.

—¿Qué ideología tiene la Coalición Cívica?

—Nosotros nunca fuimos una fuerza ideológica, siempre fuimos una fuerza de principios y hemos tenido posiciones a veces de centro, de centroizquierda y de centroderecha según el tema. Es siempre tema por tema. Si tuviera que definirlo, es una fuerza liberal humanista. Lilita puede decir que es una liberal cristiana, yo puedo decir que soy un liberal de centro, otro podrá decir que es un liberal de izquierda, cada uno tiene su perfil, pero liberal humanistas creo que nos abarca a todos. No me considero ni considero que nuestro partido sea colectivista como nos viene calificando o etiquetando Milei desde hace dos años porque le gusta mucho etiquetar. 

—Milei dijo que la Coalición Cívica es comunista y "tan nefasta como el kirchnerismo". 

—Las personas más reaccionarias de los '70 llamaban comunista a cualquiera que les molestara, y esas etiquetas ideológicas me violentan, sobre todo porque trato de no etiquetarlo al presidente y a su gente porque es toda gente muy distinta y contradictoria. 

—¿Por qué contradictoria?

—Contradictoria ideológicamente, se presenta como libertario y cree que el Estado es un organismo criminal, pero al mismo tiempo no cuestiona algunas regulaciones del estado y otras sí, es muy selectivo en lo que él cuestiona, y su ideología no la termino de conocer; la está adquiriendo, se está conformando ideológicamente, es una persona que está armando su personaje. 

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López, sobre las críticas de Milei a la CC: "Las personas más reaccionarias de los '70 llamaban comunista a cualquiera que les molestara"

—Vos trabajaste para Lilita; sos parte de la Coalición Cívica desde el 2007. ¿Qué aprendiste en estos años?

—Aprendí que hay que tener decisión y coraje para liderar y que se lidera mejor por posiciones que por estructura o por dinero. Lilita está vigente en la política argentina hace más de 25 años sin tener estructura y sin tener dinero, teniendo posiciones claras y valientes; eso es lo que más aprendí de ella. Hay que conocerse a uno mismo y forjar su carácter para aportar lo mejor que uno tiene; hay que saber decir más que no que sí. Es muy importante decir que no. Cuando hablo con el oficialismo o con otros partidos de la oposición ante decisiones difíciles de tomar, prefiero que un 'no' se convierta después en 'sí', a decir un 'sí' y después traicionar mi palabra y decir 'no, mira al final no puedo hacer esto'. Eso también lo aprendí de ella. Y lo que aprendí en la experiencia al lado de ella es que todo es mucho más precario de lo que uno cree, entonces hay que animarse a hacer cosas porque si uno se anima, las puede liderar y llevar adelante. No es que está todo ordenado en un gobierno, en el Congreso, en la justicia; todo es más precario de lo que uno cree siempre.

No tengo muy claro mi futuro personal. La política está muy tóxica y, por ahí, es necesario tomarse un respiro 

—¿Dónde te ves en el futuro y dónde ves a la Coalición Cívica en el futuro?

—No sé, no tengo muy claro mi futuro personal. La política está muy tóxica y, por ahí, es necesario tomarse un respiro de cargos como el de diputados, que hoy es uno de los cargos más expuestos de la Argentina porque el Congreso es relevante, porque es un gobierno en minoría y porque, en general, la sociedad, cuando piensa en la política, piensa en el Congreso como el gran problema. Hay que decidir y legislar sobre temas muy diversos; es apasionante y es un privilegio poder tener la posibilidad de decidir, pero, por ahí, no sé si me veo en el Congreso en el futuro inmediato. Sí, siempre vinculado a cuestiones públicas pero desde distintos lugares, incluso trabajando en el sector privado se puede seguir vinculado a cuestiones públicas. A la Coalición Cívica la veo siempre con una agenda clara y, seamos más o seamos menos, somos una voz que se ocupa de temas institucionales, que tienen que ver no sólo con cuestiones morales de corrupción sino con cuestiones de desarrollo. Argentina no se va a desarrollar hasta que no resuelva un saneamiento en todo su Poder Judicial, hasta que no prevenga las prácticas corruptas que hay en los poderes ejecutivos nacionales y de todas las provincias, delitos concretos, incompatibilidades con la función pública, sobornos, tráfico de influencias. Tiene que haber una ley de ética pública y de integridad, una ley de gestión de intereses, de lobby; todas esas cosas se tienen que ir solucionando para tener buenas prácticas que, en definitiva, te llevan a ser un país serio y con desarrollo. 

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