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Análisis

Ley Bases y paquete fiscal: ¿se llega al Pacto de Mayo?

Un calendario autoinfligido, pocos escuderos parlamentarios y dos leyes que pueden complicar el Pacto de Mayo.

El Congreso de la Nación, con un arranque de año cargado
El Congreso de la Nación, con un arranque de año cargado
Pablo Salinas 09 mayo de 2024

El martes comenzó en el Senado el tratamiento de la media sanción de la "Ley Bases" y del "paquete fiscal", con la exposición de invitados del Poder Ejecutivo. Así se dio inicio formal al debate que definirá la ley más importante que presentó el gobierno y que tuvo un primer paso adverso en sesiones extraordinarias. 

En Argentina pasa de todo y muy rápido, el 6 de febrero el primer intento de sancionar la ley (sin el componente fiscal) fracasó en la votación "en particular" y se decidió su retorno a comisión, un vericueto reglamentario para que los aspectos medulares de la norma no fracasaran en el recinto.

El camino continuó con un nuevo tratamiento, en el cual de los 664 artículos originales solo quedaron 238. Más allá de la aritmética, lo que este dato expone es un gobierno en franca minoría parlamentaria y, por esa razón, obligado a negociar. Cuenta solo con 7 senadores y 38 diputados nacionales identificados en el bloque "La Libertad Avanza", en dos cámaras híper fragmentadas.

En este nuevo intento por aprobarla tuvo que ceder también al pedido de los gobernadores, fundamentales para que la Casa Rosada consiga los votos necesarios en el Congreso, y sumar el paquete fiscal, el cual implica el tratamiento de impuestos que se coparticipan y dotan a las arcas provinciales de recursos nacionales que perdieron principalmente con la modificación del impuesto a las Ganancias en septiembre de 2023, una medida electoralista con la cual Sergio Massa intentó obtener votos de la clase media que finalmente optó por Javier Milei.

Si bien el paso por Diputados no estuvo exento de contratiempos para el gobierno, el comienzo del debate en el Senado prefigura una mala noticia para el cronograma, por demás ambicioso, de tratamiento de ambas leyes. Según lo anunciado por el Presidente en la apertura de sesiones ordinarias, la aprobación de la ley bases es una precondición para la firma del "Pacto de Mayo".

Varios senadores, incluso algunos aliados circunstanciales del gobierno, abrieron la puerta a invitar más expositores a las comisiones, lo cual demora la firma del dictamen. Cada día cuenta de camino al 25 de mayo, dado que el Senado, por cuestiones reglamentarias desde que los proyectos se dictaminan, debe esperar una semana para su tratamiento en el Recinto.

En los próximos días Milei se juega mucho más que dos leyes para llevar adelante su programa económico. 

Sumado a los problemas de calendario, se adivina en el horizonte un problema mayor para las leyes: el número de votos para el gobierno hoy está en 33 senadores por el rechazo, 32 por la aprobación y 7 en duda. De estos últimos, tres responden a gobernadores: Carambia y Gadano (ambos de Santa Cruz) y Silva (Río Negro); más cuatro independientes: Lousteau, Kueider, Espínola y Crexell. Salvo una sorpresa de último minuto, estos siete senadores tienen la llave de la aprobación de las leyes que envió la Casa Rosada.

Dependerá de la capacidad negociadora del ala política y económica del oficialismo con esos siete senadores para lograr que:

  • El oficialismo obtenga dictamen de mayoría en las comisiones;
  • Que cinco de esos senadores den quórum; y
  • Que al menos cuatro de ellos acompañen la votación en general. 

Asume un riesgo muy grande la maquinaria política del gobierno en acudir al recinto con los números tan justos, pero los resultados de las elecciones generales de octubre, que definieron la conformación del Congreso, no le dejan mucho margen. En paralelo, esto implica una oportunidad impensada para la oposición de asestarle otro duro golpe a la Casa Rosada, como lo fue el rechazo del DNU 70/2023. Una oposición, a 152 días de un nuevo gobierno, carente de liderazgos y discurso para enfrentar a Milei. Algo así como un recital sin hits, músicos ni sonido decente.

Pero las luces de alarma para el oficialismo no terminan en la votación general. Tanto en la ley bases como en el paquete fiscal se objetan dos temas medulares de cada norma: el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), en la primera y la reversión del impuesto a las Ganancias, en la segunda. 

Cualquier modificación en ambas puede dañar los precarios acuerdos obtenidos con los gobernadores. Pero no solo eso, sino el retorno de ambas leyes a la Cámara de Diputados, que tiene que manifestarse "por sí o por no" acerca de esos cambios; algo que también le agrega días e incertidumbre al cronograma de aprobación que conspiran con el objetivo de tener las leyes aprobadas antes del 25 de mayo.

El oficialismo parece haber aprendido del traspié de febrero con la Ley Bases y se amoldó a las reglas del juego de la política, negociando con gobernadores y bloques "dialoguistas" la letra de estas dos normas. Para un gobierno amateur en varios aspectos, en minoría parlamentaria, con un alto número de cargos de decisión aún vacantes y con un promedio de renuncia de un alto funcionario cada seis días; el desafío es titánico y comprendió que el juego de suma cero planteado discursivamente lo llevaba a una situación peligrosa. Entendió que las dinámicas de lo que denomina "la casta" aún gozan de buena salud.

En los próximos días Milei se juega mucho más que dos leyes para llevar adelante su programa económico. Los equilibrios son inestables y buena parte de su credibilidad depende de este resultado. Además de 46 millones de argentinos, también acreedores, inversores y líderes observan si la institucionalidad acompaña la voluntad popular.

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