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Análisis

Las fuerzas del cielo derrotaron a Gualeguaychú: LLA quebró el bicoalicionismo del sistema político

Las fisuras internas en cada sector adelantan la construcción de una oposición mucho más dispersa a la que conocemos hoy, en un escenario de nuevas coaliciones y el quiebre definitivo de las antiguas alianzas.

El presidente Javier Milei.
El presidente Javier Milei.
Agustina Rocío Fernández 22 febrero de 2024

El sistema político argentino estuvo caracterizado por el bicoalicionismo. De un lado, el sector peronista estaba monopolizado por UxP; mientras que del otro, en el no-peronismo contaba con la preeminencia de JxC, que había logrado ordenar al PRO, al radicalismo y fuerzas provinciales es opositoras en sus filas. 

La llegada de Javier Milei al poder marcó un punto de inflexión de aquel equilibrio. Con su victoria en el balotaje, no solo se evidenció el surgimiento de un tercer partido con fuerza, sino que además, la distancia que el resto de los partidos tomaría respecto a LLA comenzó a mostrar los primeros indicios de los quiebres internos. 

La caída de la Ley Ómnibus en el recinto de Diputados generó el estallido definitivo en los partidos de la oposición.

El debate del proyecto del Ejecutivo en el Congreso fue la primera prueba que debieron atravesar los partidos desde que Milei asumió la presidencia. Y la mayoría de ellos pusieron sus discrepancias a la luz.

Contrario a las expectativas, algunos peronistas optaron por un acuerdo con el oficialismo, mientras que el no-peronismo encontró profundas dificultades a la hora de alcanzar puntos de encuentro con LLA.

Una coalición PRO-LLA

Es claro que la coalición de JxC dejó de existir como se la conocía hasta ahora. En el recinto se evidenció que el PRO decidió tomar una postura muy cercana al oficialismo, mientras que el radicalismo eligió mantener una mayor distancia y exhibiendo diferencias internas.   

La idea de una coalición integrada por LLA y el PRP flota con expectativa. Pero los riesgos que eso implica para ambos ponen una traba al desarrollo de la coalición. 

Para el oficialismo, cabe la posibilidad de que el gobierno libertario se convierta en un mandato con demasiados matices cambiemitas, o bien con múltiples funcionarios de Mauricio Macri en las primeras filas del mando. 

Además, la idea de un pacto con la dirigencia política significaría el quiebre definitivo del discurso contra la "casta", que llevó a Milei a la presidencia y con el cual insiste hoy día. 

Para el PRO, por el otro lado, un eventual fracaso de Milei significaría la imposibilidad de mostrarse como oposición en las próximas elecciones, ya que estaría íntimamente ligado a la gestión del Gobierno. 

De todas maneras, la tendencia apunta a que el acuerdo entre LLA y el PRO se concentre en la tarea parlamentaria y no en la integración del gabinete compartido. 

Javier Milei, Mauricio Macri y Patricia Bullrich.
Javier Milei, Mauricio Macri y Patricia Bullrich.

El quiebre definitivo de JxC

En tanto, la UCR y la CC debieron encontrar su destino alejado de la plataforma de JxC. 

"En la coyuntura actual, el radicalismo está frente a un problema grave, pero también frente a una oportunidad", explicó Martín D'Alessandro, politólogo, profesor de ciencia política e investigador del Conicet. 

Por un lado, planteó que JxC, "que era una plataforma republicana, racional y centrista, y con una base electoral consolidada, le permitía a la UCR gravitar en las discusiones centrales y en las disputas importantes de la política nacional después de muchos años de crisis, ensayos y errores". Con su quiebre, el radicalismo podría quedar a un lado si no toma una rápida acción. 

Pero, por otro lado, "como el PRO está tan cerca de Milei y su futuro depende de la (dudosa) suerte del gobierno, la UCR podría liderar ese centro racional que el PRO parece querer abandonar". 

Con ello concordó el analista político y profesor de la Facultad de Ciencias Sociales de la UCA, Fernando Sardou, quien planteó que "el radicalismo se está convirtiendo en un partido bisagra, con un rol comparable al del MDB brasileño en los años 2000; aquella miríada de partidos de centro que negociaba con todos los gobiernos, y típicamente era oficialista".

"El radicalismo empezó a ocupar ese rol de centro, bastante fiel a sus tradiciones. No deja de ser una alternativa 'no peronista', y difiere con bastante claridad del bloque de UxP. No obstante, circunstancialmente puede aportar a mayorías con el mismo, como ya se observó en el tratamiento de la Ley Ómnibus", definió Sardou.

Además, la UCR cuenta con otras ventajas, tal como el poder territorial, que lo fuerza a moderarse y aliarse con el Gobierno: "Tiene la mayor cantidad de gobernadores que tuvo desde la llegada al poder de Néstor Kirchner", destacó Sardou.  

Por eso, la excoalición de JxC deberá mantener cierto equilibrio interno que le permita llevar a cabo una próspera gestión, prescindiendo de las diferencias que pudiera haber en las gobernaciones con una fórmula integrada entre los "halcones" del PRO y las "palomas" de la UCR. 

Pero las tensiones hacia el interior del sector respecto a la lejanía o cercanía que el sector debiera adoptar frente al Gobierno dificultan al radicalismo la toma de una posición consolidada. 

"Su capital técnico e intelectual y su buena performance electoral y de gestión en provincias e intendencias le dan una base apetecible para conducir cualquier espacio político. Pero para esto hace falta un liderazgo estratégico y unificado, tanto en el Comité Nacional como en las provincias", agregó D'Alessandro.

Otro de los dilemas que enfrenta el radicalismo es el hecho de que "sus electores votaron a Milei", dijo Sardou. Y con esa misma desventaja corre el PRO, dado que el oficialismo obtuvo una parte significativa del electorado que habría votado por Bullrich en otras circunstancias. 

El sector joven del PRO, más liberal y drástico en el camino hacia el cambio, se vio atraído por la energía novedosa de Milei. En tanto, el sector de la ministra de Seguridad retuvo a un electorado de mayor edad, con un carácter más concentrado en un sector social de ingresos medios para arriba que el anterior. 

Sardou sintetizó la posición de la UCR planteando que "es el partido bisagra, ya que se necesita su respaldo para cualquier gestión legislativa (y también para tener despliegue territorial), pero también es el aliado más incómodo para un Gobierno que no quiere aliados".

La oposición

"En las democracias siempre hay oposición. Y aunque ahora parezca que es muy débil, tanto en política como en la física, los espacios vacíos tienden a llenarse", definio D'Alessandro. 

UxP tiene el rol de oposición más simplificado a comparación del resto de los partidos. Su participación en el balotaje y su campo ideológico marcan una amplia distancia con el gobierno de Milei. Por ese motivo es que logró mantenerse parcialmente unido en el Congreso. 

Sin embargo, la primera escisión del bloque peronista fue protagonizada por tres legisladores tucumanos. Osvaldo Jaldo, el gobernador del segundo distrito más populoso en manos de Unión por la Patria, decidió mostrar cierto acercamiento con LLA: sus diputados decidieron votar a favor del dictamen del proyecto oficialista y no acompañar el rechazo que presentó su propio bloque.

A su vez, Jaldo acentuó su distancia de la posición del bloque peronista al participar de un encuentro con el ministro del Interior, Guillermo Francos, y la vicepresidente, Victoria Villarruel. El objetivo fue retomar el contacto con la Casa Rosada.

Victoria Villarruel junto a cinco gobernadores.
Victoria Villarruel junto a cinco gobernadores.

Sardou adelantó la posibilidad de una oposición mucho más dispersa de la que conocemos hoy: "La mayor nitidez en ese movimiento está en el peronismo moderado (ej. Martín Llaryora). Sin embargo, entre otros gobernadores (ej. Ignacio Torres) y diputados (ej. Miguel Ángel Pichetto, Nicolás Massot), emergen liderazgos que estructuran una posible oposición alternativa, pero sin candidatos viables", definió.

En ese marco, agregó que el Presidente "está construyendo su propia oposición, confrontando con los gobernadores". 

En ese grupo se destaca Maximiliano Pullaro, gobernador de Santa Fe, que  adoptó una actitud combativa con la Casa Rosada y fue apuntado por el jefe de Estado como uno de los responsables del fracaso del tratamiento de la Ley Ómnibus. 

Pero incluso entre los gobernadores hay internas, dado que otros mandatarios, como Alfredo Cornejo, de Mendoza; y Gustavo Valdés, de Salta, esbozaron ciertas críticas al Poder Ejecutivo pero con un perfil más conciliador. Todos ellos responden al radicalismo. 

Sardou agregó que "todavía las fuerzas políticas (incluso el peronismo) apuestan a que Milei tendrá que bajar la cabeza y negociar". Por eso, será en el momento de quiebre, en el que LLA pierda el respaldo popular, cuando las cabezas de la oposición tomen la iniciativa. 

Comportamiento electoral

El humor popular y el apoyo del electorado a los partidos están en tensión. 

Sardou explicó la situación de cada sector afirmando que "el peronismo en general es el que parece tener la base más sólida (puesto que no cambió su postura), pero al carecer de liderazgos claros, no tiene mucho espacio para ampliar apoyo". 

En cuanto a la UCR, el analista sostuvo que "es el sector que tiene 'la apuesta que mejor puede pagar', pero también es el que más puede perder". 

En tanto, "LLA parece estar manteniendo su apoyo. Y el PRO es la incógnita: el electorado de Patricia Bullrich y los líderes del partido son, hoy por hoy, el principal respaldo de Milei. No obstante, también encierran a una parte no menor (el otrora electorado de Larreta) que será la que juzgue definitivamente la gestión", sentenció Sardou.

Pero los apoyos dependerán de los éxitos de la administración actual. En esa línea, D'Alessandro preguntó: 

  • "¿Será suficiente bajar la inflación para evitar una sangría de apoyos que ya parece haber comenzado?"
  • "¿Tiene LLA la capacidad de mejorar la gestión en otras (múltiples) áreas de la administración?"
  • "¿Tiene el objetivo de construir una narrativa coherente y atractiva?"

En los próximos meses se verá un sistema político con una nueva alianza oficialista y una oposición estructurada en torno al peronismo. En el medio, por ahora, el resto de las fuerzas políticas que procurarán resistir a esta nueva polarización

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