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La figura de Alfonsín vuelve a estar en el centro de la escena

En 1983 Alfonsín encarnó la idea de esperanza. ¿Qué encarnan hoy Massa y Milei? A Alfonsín lo despidieron 100.000 personas. ¿Cuántos despedirían a quienes hoy tanto despotrican contra él?

¿Qué peso tiene hoy en el electorado argentino la figura del presidente de 1983 a 1989? ¿Influye realmente?
¿Qué peso tiene hoy en el electorado argentino la figura del presidente de 1983 a 1989? ¿Influye realmente? Ricardo de la Cárcova, 1987
Leandro Ezequiel Gómez 08 noviembre de 2023

"Mi padre hizo un aporte electoral post mortem"

Ricardo Luis Alfonsín (2009)

 

Raúl Ricardo Alfonsín (Chascomús, 1927) falleció el 31 de marzo de 2009. A 15 años de su muerte, el expresidente vuelve a estar en el centro de la escena política -la pasión de su vida-. 

Uno de los candidatos finales a ocupar aquel cargo, Javier Milei, lo ha llamado en este 2023 "el fracasado hiperinflacionario". En la vereda de enfrente, Sergio Massa, el otro candidato final, lo ha ponderado en estas semanas, incluso en actos justicialistas: "Como peronistas, debemos rendir homenaje a ese primer Presidente que le puso luz a la democracia argentina después de años de oscuridad". Para que no queden dudas, Massa emuló al Alfonsín de la campaña de 1983 y recitó el Preámbulo de la Constitución Nacional.

Alfonsinismo y antialfonsinismo. Con detractores sin dobleces y con inesperados y ¿genuinos? cortejantes. En ambos casos, la necesidad -siempre con cara de hereje- metió la cola: Milei reaviva los temores de las hiperinflaciones de 1989 y 1990 (sí, Carlos Menem también tuvo su hiper); Massa busca apelar a ese votante radical versión socialdemócrata que más que a una hiper eventualmente le temería más a una administración libertaria. Como se ve, el miedo envuelve a la nueva grieta.

Mauricio Macri, otro expresidente que vuelve a tener rutilante protagonismo, parecería que al fin se decidió a ser él mismo y le otorgó su apoyo a Milei, luego de que la candidata del partido que él fundó, el Pro, en alianza con la UCR, quedara afuera del balotaje. 

Macri no tiene ahora vergüenza de dejar atrás al radicalismo, que fue un importante apoyo territorial para que en 2015 alcanzase la Primera Magistratura. El partido se habría contentado con tres ministerios (Defensa, Agricultura y Comunicaciones) y las presidencias de los interbloques en el Congreso, pero no tuvo injerencia en las decisiones de la administración nacional. 

Ahora Macri corre con Milei, incluso desde antes de la debacle electoral de Juntos por el Cambio (en el acto post PASO se abrazó a La Libertad Avanza, previsor, ante la eventualidad de que Patricia Bullrich no llegase a la Rosada, cosa que se confirmó). Cofundadora -incluso antes que la UCR- de Cambiemos, Lilita Carrió y la Coalición Cívica también son destratadas por el ingeniero.

massa alfonsin
 

En 2009 la muerte del líder radical conmovió a una significativa porción de la ciudadanía argentina y movilizó a decenas de miles de personas. Por supuesto, todo el arco político lo despidió con sentidas palabras. Símbolo mayor de la democracia recuperada, pero no su padre -si correspondiese asignar lazos parentales, se sostendría que la madre fue la derrota en la guerra por nuestras Malvinas, acompañada por la descontrolada situación económica y sus consecuencias sociales generadas por la dictadura militar-. 

En su despedida en el Congreso Nacional desfilaron alrededor de 100.000 personas, lo que sorprendió, habida cuenta el ya incontrastable distanciamiento de la "sociedad argentina" con los "políticos argentinos" (más allá del romance aún fuerte del imaginario kirchnerista con muchos de los votantes, que incluso fue confirmado en 2011). Luego, unos 80.000 ciudadanos acompañaron la cureña hasta el cementerio de Recoleta, lugar de reposo final. 

También hubo elecciones en el país en aquel 2009: los comicios fueron legislativos. Desdibujada a escala nacional -en especial desde la traumática salida de la Presidencia de Fernando de la Rúa-, la UCR consolidó en varias provincias, y con alguna diferencia en los nombres, lo que se denominó "Acuerdo Cívico y Social", en el que confluyó con el Partido Socialista, el ARI (el sello de Carrió), el GEN y otras fuerzas. 

En la provincia de Buenos Aires, los dos primeros candidatos fueron Margarita Stolbizer (GEN) y Ricardo Luis Alfonsín, el hijo del ex presidente radical. Más atrás estaban, entre otros, Gerardo Milman y María Luisa Storani. La lista sumó 1,6 millones de votos (21,4%), alejada de los 2,6 millones (34,6%) que obtuvo "Unión Pro", encabezada por Francisco De Narváez, Felipe Solá y Gladys González (en el frente confluyeron Unión Celeste y Blanco -denarvaísta-; el Pro -macrista-, la UCeDé y otras agrupaciones). De Narváez disfrutó del por entonces momentáneo enojo con el kirchnerismo (en especial, luego de la denominada "crisis con el campo" de 2008) y de la popularidad que le dio un humorista que lo imitaba en el programa de Marcelo Tinelli: "alica-alicate".

El Acuerdo Cívico y Social también se ubicó detrás de la lista del Frente para la Victoria (Partido Justicialista, Frente Grande, Humanista, entre otras agrupaciones), oficialismo nacional y provincial, que llevó de primeros candidatos a Néstor Kirchner y a los testimoniales Daniel Scioli (gobernador en ejercicio), la artista Clotilde Acosta (alias Nacha Guevara), Sergio Massa (jefe de Gabinete de Ministros de la Nación e intendente de Tigre en uso de licencia): con toda la carne al asador, obtuvieron 2,4 millones de votos (32,1%). El reparto de diputados fue así: Unión Pro: 13; FPV: 12; ACyS: 8. Nuevo Encuentro, casi un FPV "bis", ganó los dos diputados restantes (con Martín Sabbatella al tope de la nómina).

Si bien se ubicó tercera, la lista de Stolbizer y Alfonsín junior sumó más diputados de los que podría haber esperado sumar a principio de año. De allí la frase pronunciada por el actual embajador en España: la figura de Don Raúl le sumó a la oposición de perfil socialdemócrata, que se vio también beneficiada, por la división del voto, por el surgimiento de la opción de centroderecha encarnada en Unión Pro.

Milei acusó a Alfonsín de colaborar con Duhalde para derrumbar a De la Rúa
Milei acusó a Alfonsín de colaborar con Duhalde para derrumbar a De la Rúa

A 40 años de su elección como presidente, ¿qué aporte podría hacer Alfonsín hoy? ¿Le suma a Milei traerlo a la discusión política (en rigor, económica) en los términos en que lo hace? ¿Cuántos jóvenes votantes de hoy conocen cabalmente la figura del expresidente? Massa lo ensalza y lo emula también: ¿es creíble? ¿Conquistará por ello un voto radical, especialmente en el interior del país? ¿Alfonsín haría un nuevo aporte electoral post mortem, ya por la negativa (Milei sería el curioso beneficiario), ya por la positiva (en lo que sería visto a priori como un voto más alineado al sistema vigente y que acompañaría a Massa)?

¿Qué peso tiene hoy en el electorado argentino la figura del presidente de 1983 a 1989? ¿Influye realmente? Su presidencia queda lejos, aunque no tanto para quienes se conmovieron con el regreso de la vida institucional, la vigencia de la Constitución y los juicios y condenas a las juntas militares. También puede ser muy vivida hoy para aquellos que sufrieron de manera más directa la debacle económica que terminó en la espiral hiperinflacionaria.

Días atrás, Felipe González y Julio María Sanguinetti, contemporáneos de Alfonsín en el poder en España y Uruguay, enviaron sus saludos por la elección de 1983. Felipillo en un punto se distinguió del Partido Popular (¿el "Pro" español?) y Vox (¿"La Libertad Avanza"?). ¿Cuántos votantes argentinos tomaron conocimiento de los pretendidos homenajes?

Seis años después de su muerte, el caudillo radical fue desoído por la cúpula de su partido: en 2007 había dicho con total claridad y sin juegos discursivos "la derecha es Macri. No podemos traicionar nuestros principios". 

En 2015, la Convención radical cristalizó la alianza con el Pro liderado excluyentemente por Mauricio. También desde antes de aquel famoso encuentro de Gualeguaychú, Gerardo Morales impulsaba el acercamiento a Massa. En Jujuy le resultó el entendimiento con el tigrense: ese año el peronismo perdió por primera vez desde 1973 y Morales llegó a la gobernación. Macri y Massa; Massa y Macri y sus influencias en el radicalismo. ¿Ahora influiría Alfonsín en el panperonismo versión massista, y en el libertarismo apuntaladado por el macrismo?

Desautorizado ayer por los propios referentes del partido -con Ernesto Sanz, titular del comité nacional a la cabeza-, la presidenta Cristina Fernández lo despidió así en 2009: "Siempre defendió sus ideas de manera digna". Si de dignidades se tratase el final del proceso electoral actual, ¿quién se beneficiaría?

alfonsin triunfo
 

El 1° de abril, un día después de su muerte, el Jefe de Gabinete de Cristina dejaba esta frase: "Alfonsín donaba 50% de su pensión como ex presidente al PAMI y el otro 50% a la ANSeS". Sergio Massa sabía de lo que hablaba: había estado al frente de la Administración Nacional de la Seguridad Social desde 2002 hasta 2007.

Al día siguiente, Leopoldo Moreau (joven e impetuoso radical en los '80, hoy casi un portavoz de Cristina) señalaba: "Alfonsín no se acordó de los derechos humanos cuando fue presidente. Lo hizo durante toda su vida". ¿Lo habrá dicho por alguien en particular? Tal vez Moreau nos lo podría responder hoy.

¿Queda lejos aquel 2009 ya sin el símbolo de la recuperación democrática? Tal vez sí; tal vez no: en la portada del diario Clarín del 24 de mayo de 2009 se observaba (y observa en la web): "El profundo drama de los que venden órganos" o "Cambio mi riñón por una casa". Unos días después, la General Motors, una de las empresas más grandes de todos los tiempos, declaraba su quiebra y el Gobierno de Barack Obama (había asumido el cargo en enero) tomaba el control de la empresa. ¿Libertad de mercado a ultranza? Sólo hasta donde conviene.

Es probable que Macri reclame un eventual (y muy probable) triunfo de Milei como casi propio. ¿Quién sería el líder de esa nueva derecha nítida, sin dudas fortalecida geométricamente desde la Rosada? Si Milei y Victoria Villarruel no son los elegidos mayoritariamente por el pueblo de la Nación, ¿esta alianza se sostendrá? La política argentina es muy dinámica. Los políticos, más aún.

Mauricio, sin careta y con la derecha de la derecha. Ese era el límite para Alfonsín. El 19 de noviembre se podría ver quién de los dos tiene más predicamento. También, qué tipo de segundo aporte post mortem hace Alfonsín -ya para Massa, por oposición a Milei; ya para el León, siendo vistos por muchos como ese punching bag golpeado por el libertario-. También, para cuántos sí es "el padre de la democracia".

Restan 11 días para el balotaje. En estas instancias, un error -por mínimo que sea- puede ser fatal para las aspiraciones de los candidatos y de sus fuerzas políticas. ¿Otra crítica destemplada más a la figura del hombre de Chascomús podría incidir? ¿Una nueva versión de "Sergio Massa presidente de la mano de Alfonsín" irritaría a quienes dudan a quién votar y desalentaría un apoyo al ministro-candidato? ¿U otra asimilación a Raúl le podría sumar?

En 1983 Alfonsín encarnó de una manera notable la idea de esperanza. ¿Qué encarnan hoy Massa y Milei? A Alfonsín lo despidieron 100.000 personas. ¿Cuántos despedirían a quienes hoy tanto despotrican contra él?

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