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La división de la UCR le impedirá crecer

Poco sirve el poder territorial sin un proyecto común si se quiere ganar peso en la política nacional.

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Augusto Milano 05 abril de 2024

La UCR cuenta con una cantidad de recursos institucionales como pocas veces en los últimos años. Gobierna cincoprovincias en las que vive el 20% de los argentinos,  tiene 34 diputados nacionales, 13 senadores e intendentes en todo el país. Pero no logra poner todos esos recursos al servicio de una estrategia nacional compartida. Sin un proyecto común, la acumulación de poder territorial de poco sirve si pretende ganar peso en el escenario político.

Las divisiones internas vienen desde hace tiempo, pero se hicieron cada vez más explícitas durante 2023. El radicalismo se fracturó por una pelea interna del PRO entre Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta. Luego, ante la evidencia de que cualquier definición a favor de un candidato determinado dividiría al partido, el Comité Nacional dejó en libertad de acción a los afiliados frente al balotaje.

En esa instancia la dirigencia radical se dividió entre Javier Milei, Sergio Massa y el voto en blanco, pero la base electoral del partido se inclinó mayoritariamente por el candidato libertario.  

A partir de allí, comenzó una nueva etapa en el que las fisuras quedaron expuestas en ocasión del debate en Diputados de la Ley Omnibus y del DNU en el Senado del DNU. Un sector del radicalismo considera que la sociedad votó por el cambio y hay que acompañar ese proceso dándole al Gobierno las herramientas que necesita. Otro sector, propuso el rechazo abierto del DNU de Milei por considerarlo contrario a la Constitución.

Las necesidades políticas también son diferentes. Los gobernadores, como jefes de Estado que son, tienen que tener una relación institucional con el Gobierno Nacional. Esa es su responsabilidad porque hace al interés de sus provincias.  El problema es que la estrategia política de un partido no se puede construir a partir de las necesidades financieras de las provincias que gobierna.

Martín Lousteau liderará la UCR.
Martín Lousteau lidera la UCR

Los gobernadores radicales también toman en cuenta la expresión del electorado local porque Milei ganó en las provincias que ellos gobiernan con excepción de Chaco. Por otra parte,  en el único lugar en el que subsiste Juntos por el Cambio  es en el de algunos gobiernos locales como consecuencia de que se integraron las fórmulas. A nivel de los partidos y de los bloques en el Congreso, JxC dejó de existir lo que también obliga a una redefinición de la UCR.  

Pero además, está la cuestión ideológica.  Muchos sectores del radicalismo se ubican ahora más cerca que en el pasado de las ideas económicas  liberales. Durante los años de alianza con el PRO, el radicalismo se corrió de su tradicional ubicación en el espectro político y se ubicó más a la derecha, un espacio que hoy está superpoblado por expresiones más genuinas y con más arraigo en ese posicionamiento ideológico.

Otro dato clave en el posicionamiento radical es que su base electoral está mayoritariamente dispuesta a apoyar a las expresiones políticas que demuestren ser más eficaces para derrotar al peronismo y evitar un eventual retorno al gobierno. Esa demanda es tan fuerte que por ese motivo muchos radicales evitan confrontar con Milei pese a sus constantes agravios a la UCR y a sus principales figuras históricas.

La mejor expresión de la fractura radical se produjo durante el tratamiento del DNU en el Senado. El presidente del partido, Martín Lousteau, solo tuvo el acompañamiento de un senador en el rechazo del decreto mientras que la mayoría del bloque, encabezado por su presidente, se manifestó a favor.

Cuatro de los cincos gobernadores radicales dieron conocer inmediatamente un documento en el que cuestionaron la posición adoptada por el titular del partido.Poco después, se conoció otro documento firmado por dirigentes partidarios con mucha trayectoria, aunque sin funciones en este momento, apoyando la actuación de Lousteau.

En Diputados también se observó la misma fractura cuando se discutió la Ley Omnibus con Facundo Manes votando en sentido contrario al de la mayoría del bloque. Su titular, Rodrigo de Loredo, ex aliado de Lousteau es ahora crítico de su posición. La ubicación del bloque radical frente a las iniciativas del Ejecutivo no resulta fácil de descifrar a partir de las palabras de su presidente.

Pero aun los que reivindican el voto de Lousteau contra el DNU y sus fundamentos le cuestionan  su poca predisposición a la construcción colectiva. Y destacan que no lo dejó bien parado votar casi en soledad el rechazo al DNU porque ejercer la presidencia partidaria obliga a buscar acuerdos entre los distintos sectores internos.

Las diferencias exhibidas en el radicalismo en los últimos tiempos son consecuencia de la falta de debates previos que impidieron fijar una posición común. Esa falencia se exacerbó con la aparición de una figura disruptiva como Milei, que desafió a todos las creencias previas. Y no sólo las de los radicales.

Hasta el inicio del próximo ciclo electoral,  el radicalismo buscará consolidar las gestiones de que tiene a su cargo y resolver, aunque sea parcialmente, sus diferencias internas que le permitan un comportamiento más cohesionado en el Congreso.  La apuesta es crecer a partir de allí aunque la relativa inserción social actual del radicalismo, lo obligará aconstruir alianzas en el futuro si pretende tener competitividad electoral.  

En este momento, la visión política tradicional de la UCR, ya sea que se la defina como centro popular o socialdemócrata, tiene un débil respaldo en el electorado hoy dominado por la alianza entre LLA y el PRO por un lado  y el peronismo por el otro.

Su desafío es incrementar un espacio propio. Por convicción, pero también por interés. Porque ese es su único lugar posible en el escenario político, no tiene otro si algún día pretende volver al poder, en alianza con otros partidos.

En las próximas semanas la agenda parlamentaria tendrá mucha intensidad y podría dejar nuevamente expuestas las diferencias internas en el radicalismo. Probablemente las autoridades partidarias y de los bloques intentarán acercar posiciones y generar un debate previo para que los distintos puntos  de vista no se manifiesten abiertamente en el Congreso           

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