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El Gobierno puede festejar hasta el martes su primera victoria legislativa.

Se votó el proyecto Ley de Bases.
Se votó el proyecto Ley de Bases.
Juan Antonio Yannuzzi 03 febrero de 2024

Esta semana la Cámara de Diputados le dio una lección de democracia al oficialismo. Después de largas horas de debate, la mayoría de los representantes le dio luz verde al proyecto "Bases" del Gobierno de Javier Milei. 

El resultado afirmativo en la votación en general le da al oficialismo su primera victoria legislativa, pero también le quita fundamentos a la idea del fantasma obstruccionista de la casta política.

En el Congreso fue una semana de negociaciones, pero desde la Rosada se enfocaron en avivar el conflicto con la oposición y caracterizar al proceso legislativo como lento, ineficiente y corrupto. Ahora el oficialismo tendrá menos argumentos para defender la idea de que son ellos contra una casta dispuesta a todo para mantener los privilegios. 

En la votación en particular se abordarán propuestas particulares muy impopulares. Habrá que esperar como reinventan al enemigo para mantener el nivel de confrontación que silencie las críticas legítimas.

La votación parece holgada, con un resultado afirmativo de 144 a 109 votos en contra. Sin embargo, están a 18 votos de perder la mayoría necesaria, si es que se presentan todos. El "costo de la democracia" está al alza en un contexto de fragmentación y de tantos intereses en juego. La idea de que todo el proceso solo representa pérdidas para la eficacia económica es un mandamiento para la dirigencia oficialista.

La  transversalidad del proyecto deja a todos con intereses en juego y deja el contexto perfecto para negociaciones con varios frentes abiertos. Esto fue la causa de la aprobación, pero de cara a la votación en particular, el panorama se vuelve más complicado.

El sistema de partidos en la Cámara de Diputados quedó con un alto nivel de fragmentación. Más allá de que los actores relevantes sigan siendo 5 (UxP, UCR, PRO, LLA y HCF) se empiezan a ver faltas de homogeneidad. Entre los radicales hubo 2 disidencias a la postura afirmativa del bloque (Facundo Manes y Pablo Juliano) mientras que en Hacemos Coalición Federal sufrieron 4 bajas de la posición conjunta (dos socialistas santafesinos, Margarita Stolbizer y Natalia De la Sota).

El peronismo no K se hace fuerte.
El peronismo no K se hace fuerte.

Por más que no haya logrado una cohesión perfecta, el interbloque que lidera Miguel Angel Pichetto se posiciona como actor clave. En él están aglomerados los peronistas dialoguistas (ex PRO), el justicialismo cordobés, socialistas y lilitos. Esta diversidad no le quita propósito a la alianza, que se posiciona en el centro estratégico de la discusión política y puede demostrar ser el actor con más poder efectivo de veto. Esto está condicionado a que la gran mayoría de los radicales siga acompañando al oficialismo desde una posición de defensa democrática.

Este poder de veto de HCF le puede salir caro al Gobierno, donde el interés principal son los que vienen desde el ejecutivo cordobés. Parece imposible que cualquier modificación al esquema impositivo federal pueda avanzar sin el visto bueno del interior productivo. Resta saber si este poder será ejecutado únicamente como obstrucción, o pasarán a la proposición imponiendo la dirección tributaria al Gobierno central.

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