En un día de furia, se atascó el avance de la reforma previsional

Se cayó la sesión en la que se iba a debatir el proyecto jubilatorio, pese a que Cambiemos había alcanzado el quórum

15-12-2017
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Por Mariano Espina

“Diputados tomen asiento por favor, estoy con quórum” fue el pedido de Emilio Monzó, presidente de la Cámara de Diputados, a las 14.37. En ese preciso momento, 130 diputados estaban sentados permitiendo así que se de inicio a la sesión cuyo tema más importante era la reforma previsional que propone modificar el sistema de actualizaciones de haberes jubilatorios. Se lo exigía a los diez legisladores del Frente para la Victoria - PJ apiñados frente a su estrado que reclamaban rever la iniciativa de avanzar con el debate a raíz de los violentos sucesos que Gendarmería protagonizaba fuera del Congreso, que incluyó golpes a diputados por la oposición. El cruce entre Monzó y los integrantes del FpV provocó manotazos, copas rotas y fuertes insultos. Y en ese instante, se rompió la sesión. Cambiemos no consiguió nunca más el quórum y la tensión fue in crescendo. Hasta que Elisa Carrió, a las 15.07, tomó la palabra y anunció: “Lo peor que puede hacer una Cámara de Diputados es sesionar en este ambiente de violencia que no ha sido generado por el interbloque de Cambiemos. La violencia se opone a la Constitución y a la paz, y como nosotros rechazamos la violencia, le pido al señor presidente que levante esta sesión escandalosa”.

El clima estaba tenso desde temprano. El Congreso amaneció vallado y con las fuerzas de seguridad listas para dar inicio a un operativo que los enfrentaría ante miles de manifestantes. Operativo no casual para una sesión. Ese clima se trasladó luego al recinto, en el que se quebraron acuerdos que Cambiemos había tejido previamente. La cuenta era más holgada en favor del oficialismo, los últimos eventos no ayudaron. El Gobierno había adelantado la fecha de la sesión por el creciente malestar social ante el proyecto jubilatorio. Algunos creen, con el diario del lunes, que lo mejor hubiese sido esperar unos días y seguir negociando.

El Congreso amaneció vallado y con las fuerzas de seguridad listas para dar inicio a un operativo que los enfrentaría ante miles de manifestantes. Operativo no casual para una sesión. Ese clima se trasladó luego al recinto, en el que se quebraron acuerdos que Cambiemos había tejido previamente

El oficialismo había logrado el quórum. Por pocos segundos y por una banca, pero había alcanzado el número para comenzar el debate. Y no con “diputados truchos”, como acusaban en la oposición, en referencia a legisladores electos que aun no habían jurado. Pero en Cambiemos esperaban mayor respaldo opositor, lo que genera una interna entre la Casa Rosada y el Congreso. Se suponía que, por la firma de los gobernadores al Consenso Fiscal que incluía modificar el sistema jubilatorio, los legisladores que responden a los mandatarios iban a acompañar el texto. Tal como sucedió en el Senado. Ahora se reparten las culpas. Las espadas legislativas del oficialismo sostienen que la negociación estaba a cargo del Ejecutivo, que el miércoles aseguraba contar con los votos. Ahora responsabilizan a los gobernadores. Lo sucedido pone en jaque el pacto fiscal acordado entre la Nación y veintitrés jurisdicciones, de las cuales dieciocho responden a la oposición. El ahorro que genera para el Estado la reforma previsional es lo que compensa a la provincia de Buenos Aires por desistir de la demanda del Fondo del Conurbano y genera que el resto de los distritos no cedan recursos.

Quórum 105 diputados de Cambiemos, cuatro de Unión por Córdoba, cuatro del Frente Renovador por la Concordia (Misiones), tres de Evolución Radical (Martín Lousteau), tres del Frente Cívico por Santiago, dos del Frente Cívico y Social de Catamarca, tres del PJ sanjuanino, Alberto Roberti (Justicialista), Alfredo Olmedo (Salta somos Todos), Pablo Yedlin y Gladys Medina (PJ Tucumán). Son los nombres que le permitieron a Cambiemos alcanzar el quórum.

“No tenemos la disposición mayoritaria en este casa de que este proyecto salga”, aseguró Graciela Camaño, del Frente Renovador, a las 14.58. Una vez finalizada la sesión, Carrió opinó: “No queremos sancionar una ley en el medio de la violencia, la queremos sancionar en el medio de la paz”. Sobre el proyecto, sostuvo: “Pedí los informes y hay un bache, pero ya estaba solucionado, el Presidente iba a arreglarlo por un decreto o por una ley complementaria. Con ese compromiso yo di el sí. Acá hay una conspiración del PJ, como perdieron en las urnas no dejan funcionar las instituciones”. Y luego apuntó a Patricia Bullrich: “No se necesitan tantos gendarmes. La ministro de Seguridad tiene que parar. No hay que hacer tanta ostentación de la fuerza”.

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