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El futuro del FdT

Cristina debe ser candidata en 2023

La única forma de no repetir un experimento como el actual es que Cristina Kirchner compita sin delegar

El armado político de 2019 debería reformularse porque demostró que es disfuncional y genera una tensión política permanente
El armado político de 2019 debería reformularse porque demostró que es disfuncional y genera una tensión política permanente
Augusto Milano 05 junio de 2022

Cristina Kirchner es la figura política con más votos propios que hay en el país. Pero no son suficientes para ganar por sí sola y de allí la famosa frase “sin Cristina no se puede, con Cristina sola no alcanza”.

Consciente de esa limitación, y procurando enmendar los errores que cometió en el armado electoral de 2015, construyó una fórmula con Alberto Fernández.

Pero se trata de un esquema disfuncional, como quedó en claro una y otra vez. El conflicto es inevitable entre quien aporta el mayor número de votos para ganar una lección y el que luego detenta el poder institucional. Nunca el primero, o la primera en este caso, está conforme con lo que hace el segundo.

  • El conflicto es inevitable en esos casos y los últimos días fueron particularmente explícitos en ese sentido. Todo el sistema político está pendiente de la relación entre el Presidente y la vicepresidente y se especuló sobe como sería su encuentro luego de mucho tiempo con motivo del centenario de YPF.  

Se termina hablando de gestos, cartas y lapiceras.   

La fractura política existe desde hace tiempo, se hizo explícita luego de la derrota en las primarias, se agudizó con el tratamiento en el Congreso del acuerdo con el FMI y acaba de tener una nueva manifestación con el desplazamiento de Matías Kulfas. Pero es lógico que ninguno de los dos quiera formalizar por completo la ruptura porque considera que en este tiempo tienen más para perder que para ganar si dan ese paso.  

Pero el año que viene hay elecciones presidenciales y el armado político de 2019 debería reformularse porque una vez más demostró que es disfuncional y genera una tensión política permanente que afecta la gestión de gobierno.

  • No está en la naturaleza de los líderes políticos, y Cristina lo es, dar un paso al costado. Y tampoco serviría ni sería creíble porque su presencia se notaría siempre. La única forma de no repetir un experimento como el actual es que Cristina sea candidata a Presidente en 2023. Que lo sea por el Frente de Todos (FdT) compitiendo contra Alberto en primarias o que lo sea sin competencia por ese espacio o representando a algo parecido a lo que fue Unión Ciudadana.  

Sería la única forma de sincerar el sistema político. Y también le daría la oportunidad al Presidente de buscar su reelección al frente de su propio proyecto porque ya no sería creíble que intente hacerlo con el esquema con el que ganó en 2019.       

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