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Interna en el Gobierno

Cristina y Alberto: una jugada para no repetir

La fórmula de Cristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández no fue eficaz para gobernar al resultar en un oficialismo fracturado de cara a las elecciones de 2023

Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner.
Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner. Archivo.
Augusto Milano Augusto Milano 19-05-2022
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Al cumplirse el miércoles 18 el tercer aniversario de una de las jugadas más sorpresivas de la política argentina, su evaluación ya no es la misma.

Cristina Kirchner anunció ese día la integración de una fórmula con Alberto Fernández. Fue considerada una decisión audaz porque logró que todo el peronismo se encolumnara detrás de ella. Cristina, que en materia de armado electoral había hecho casi todo mal en 2015 facilitando el triunfo de Maurico Macri se redimía. Armó una fórmula que con Fernández a la cabeza dejó sin margen al peronismo federal mientras que con ella como vice aseguraba retener todos los votos de su espacio. La fórmula fue eficaz para ganar las elecciones, pero no lo fue tanto para gobernar como lo demuestra la actual fractura del oficialismo.

Pero más allá de las efemérides, lo importante es el futuro. Una lección de esta experiencia, que se suma a varias en el pasado, es que la separación de poder institucional y liderazgo político y presidentes que lo son con los votos de otros, terminan siempre mal. 

Por eso, de cara a 2023, no sólo debería descartarse, por razones obvias, una a segunda temporada para el binomio Fernández- Fernández sino también cualquier jugada similar. Y para evitarlo, la figura clave es Cristina porque es la única en la política argentina que podría contribuir de manera decisiva para que otra persona se consagre presidente. La pregunta entonces es ¿qué hará con el importante segmento del electorado que le responde? La respuesta más transparente sería que la propia Cristina sea candidata a presidenta, pero los que frecuentan el Instituto Patria descartan esa posibilidad. Ante esa situación, otro camino podría ser elegir a un candidato más afín como De Pedro para que enfrente a Fernández ya sea en primarias o en la elección general. Pero en ese caso también tendría el mismo déficit de origen. ¿Cuántos votos tiene De Pedro? En caso de ganar ¿cuánto tiempo pasará hasta que se empiece a hablar de wadismo? Cristina también podría abstenerse de apoyar un candidato presidencial y limitar su participación electoral a competir por una banca en el Senado. 

Falta mucho para definir las candidaturas y Cristina siempre demora sus decisiones tratando de sorprender. Su poder menguó, no es el mismo de hace cuatro años porque el conflicto interno en el Frente de Todos también la desgastó. Pero también es cierto que el deterioro de la imagen de las figuras políticas es algo generalizado. Así como lo mejor sería que Cristina se abstenga de intentar nuevamente trasladar sus votos, Alberto debería buscar su reelección a partir de una construcción propia apostando a lograr avances en la gestión de gobierno durante los próximos meses.     

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