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Precios en alza y dólares escasos

Martínez anunció que habrá una nueva convocatoria para sumarse al Plan GasAr

"Estamos a días de lanzar una nueva convocatoria por 4 millones de metros cúbicos más", anticipó

Martínez anunció que habrá una nueva convocatoria para sumarse al Plan GasAr
05-10-2021
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Durante casi dos años, la pandemia del coronavirus fue la principal, y quizás la única, preocupación de los países. Pero, a medida que el mundo comienza a volver a la “nueva normalidad”, nuevos problemas están surgiendo.

En las últimas semanas, los precios del gas y la electricidad en Europa han escalado a niveles récords, golpeando de lleno tanto a los consumidores como a las empresas. Por ejemplo, en septiembre de 2020, el megavatio/hora en Alemania y Francia promediaba los 56 euros (US$ 66) mientras que el mes pasado promedió los 166 euros (US$ 195). Además, los futuros del gas en el centro holandés de TTF alcanzaron el récord de 97 euros por megavatio-hora.  

Teniendo en cuenta que próximamente comenzará la temporada de invierno en Europa, y si la crisis energética se prolonga, la población podría sufrir apagones de electricidad, así como privación de calefacción en miles de hogares.

¿Qué provoca esa tendencia?

A gran escala, se podría decir que, a medida que los países levantan las restricciones y los niveles de demanda de los consumidores van en aumento, muchas industrias incrementaron significativamente su producción y el uso de energía, pero esta última no está pudiendo ser cubierta por las compañías energéticas. 

En diálogo con El Economista, el economista Alejandro Einstoss, experto en energía, explicó que “la inestabilidad que estamos viendo en los precios internacionales del gas son consecuencias de un proceso de transición energética que genera restricciones en la oferta de fuentes tradicionales como el carbón o el gas por dos vías: menos inversiones y más impuestos al carbono”. 

“Mientras tanto, la oferta masiva y económica de fuentes alternativas no llegó y encuentra barreras técnicas todavía sin solución”, agregó Einstoss. 

Entrando en detalle, hay que destacar que Europa es una de las regiones más comprometidas con reducir las emisiones de dióxido de carbono. Por ello, el gas se vuelve fundamental en esa estrategia, ya que es mucho menos contaminante que el petróleo o el carbón. Sin embargo, al rechazar el uso de otras fuentes de energía, el gas se vuelve fundamental para el día a día de todos los europeos.  

El problema es que, debido al aumento del precio del gas natural, el bloque europeo no ha podido almacenar cantidades suficientes para el invierno. Actualmente, la capacidad de almacenamiento es del 70%, cuando históricamente, a esta altura del año, las cifras rondan el 90%.

Por otra parte, aunque las energías renovables son una de las principales fuentes de energía eléctrica de la UE, el cambio no ha sido lo suficientemente rápido para contener la crisis. Para colmo, además de no cubrir el 100% de la demanda, son intermitentes. Por ejemplo, este verano no ha habido mucho viento en Europa, lo cual obligó a usar más gas y redujo las reservas. 

A esto también hay que sumar la competencia internacional. En el caso de China, ocurre además una crisis energética, pero relacionada con la escasez de carbón, lo que no permite que las empresas enciendan sus generadores. Esto obligó a las autoridades chinas a realizar cortes programados de luz y, al menos 20 de las 34 provincias, aplicaron medidas de racionamiento. 

Esto impacta de lleno en la producción: el PMI manufacturero terminó septiembre en 49,6 puntos, lo que cortó una racha de 18 meses consecutivos de crecimiento. Además, quedó por debajo de los 50 puntos que marcan la línea entre expansión y contracción. 

Por ello, el Gigante Asiático, en donde también se acerca el invierno, está demandando más gas para suplir la ausencia de carbón, lo cual genera que los precios aumenten aún más

Sin embargo, Einstoss dijo que “si bien hoy el gas natural licuado en Europa toca los US$ 30 la unidad térmica, los futuros adelantan que para nuestro invierno 2022 el precio será de US$ 11, casi 50% superior a lo que se pagó en 2021”. Una situación, dice  Einstoss, “que pondrá aún más presión sobre la cuenta de subsidios económicos que ya crece con fuerza en 2021 y puede terminar el año en US$ 9.000 millones”.  En marzo,  el precio promedio ofertado por el país para abastecerse de LNG fue cercano a US$ 6,5 por millón de BTU (MMBTU).

Por su parte, por el momento, la crisis global no afecta a Estados Unidos, ya que posee un gran suministro de gas. Sin embargo, las reservas se encuentran por debajo de la media. En esta línea, teniendo en cuenta que se acerca el invierno, en el caso de haber temperaturas extremas, subir la calefacción podría tener sus consecuencias. 

¿Esto afectará a Argentina? 

Argentina tiene un esquema de abastecimiento mixto entre producción nacional e importaciones. Sin embargo, podría esquivar el problema de la escasez global gracias al yacimiento de Vaca Muerta y el Plan GasAr, que asegura, por lo menos por cuatro años, un precio interno de US$ 3,5 el millón de BTU. 

Gracias al Plan GasAr, un programa de estímulo lanzando en diciembre de 2020, se le aseguró a las petroleras acceso a contratos firmes por cuatro años con buenos precios. Esto posibilitó incrementar la producción, abaratar los costos y potenciar las ventas externas del fluido.  

El Plan Gas.Ar, dijo el secretario de Energía, Darío Martínez, “nos defiende de la crisis energética mundial generada por la estampida del costo del gas en el resto del mundo”.

“En agosto, la producción de shale gas en Vaca Muerta alcanzó un nuevo récord superando en 36,3% al mismo mes del año pasado. Además, en Neuquén, la producción de gas no convencional fue la más alta de la historia por tercer mes consecutivo, con un crecimiento interanual del 26%”, agregó el funcionario en Twitter.

El programa de estímulo apunta a producir 30.000 millones de metros cúbicos de gas argentino en cuatro años, generar un ahorro fiscal de US$ 2.500 millones y un ahorro en divisas de US$ 9.200 millones.

Según datos de la Secretaría de Energía de la Nación, durante julio pasado, se produjeron 64,9 millones de metros cúbicos diarios de gas no convencional en Vaca Muerta. Además, la producción creció 5,9% con respecto a junio y 17,3% interanual. 

Respecto al gas, durante julio se alcanzaron los 130 millones de metros cúbicos de producción total diaria, lo que significa un crecimiento del 2,7% en relación con el mes anterior y 2,8% interanual.

Por esas cifras, Argentina acordó recientemente que exportará 8,4 millones de metros cúbicos de gas diarios durante los meses de verano a Chile y Brasil. 

Hasta abril de 2022, Argentina enviará 6 millones de metros cúbicos diarios de gas a Chile, mientras que enviará 2,4 millones de metros cúbicos diarios de gas natural a la central térmica de la ciudad brasileña de Uruguayana.

"Estamos a días de lanzar una nueva convocatoria por 4 millones de metros cúbicos más", anticipó Martínez en diálogo con Radio Con Vos. El Gobierno busca llenar al tope los gasoductos troncales que llegan a Neuquén para intentar reducir al mínimo las importaciones en un contexto de precios en alza y dólares escasos.
 

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