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“El uso del crowdfunding aún es bajo en Argentina”

Así lo contó a El Economista el director de la plataforma de Panal de Ideas, Patricio Sabatini

04 agosto de 2017

Entrevista a Patricio Sabatini Panal de Ideas Por Ariel Bazán

El crowdfunding, la modalidad de financiamiento colectivo para determinados proyectos, viene creciendo año tras año en Argentina, aunque su uso sigue aún siendo bajo. Así lo contó a El Economista el director de la plataforma de Panal de Ideas, Patricio Sabatini, que explicó nademás cómo operar con esta modalidad.

¿Cómo funciona el crowdfunding?

Se aplica a un montón de nichos, pero en el caso de los proyectos artísticos (como editar un libro, producir una obra de teatro o un disco) se vuelve una herramientas casi indispensable para conseguir financiamiento. En el caso de Panal, si alguien quiere hacer un libro, debe crear un proyecto, establecer un monto de recaudación (fondos que necesita recaudar el proyecto) y ofrecer a cambio distintos tipos de “recompensas” a los que hagan sus aportes (llamados “activistas”). Así, puede participar en la financiación desde alguien que tiene $ 100 como otro que tenga $ 5.000, y dependiendo del aporte será la recompensa que se lleve.

Además de obtener fondos, ¿esta modalidad permite además crear un vínculo directo con la comunidad que financia, no?

Sí, finalmente lo que pasa con la herramienta es que los proyectos se terminan gestionando y financiando colectivamente de la mano de personas que en verdad están interesadas en ellos. Se empieza a crear un vínculo directo con la comunidad que rodea al proyecto: por ejemplo, tenemos un grupo que está en su octava campaña y está buscando ahora financiamiento por $ 160.000, luego de haber arrancó con proyectos de $ 15.000. Con el paso del tiempo, fueron aceitando el vínculo con su comunidad, ampliaron el espectro y ahora están haciendo el proyecto más grande desde que arrancaron.

"Se aplica a un montón de nichos, pero en el caso de los proyectos artísticos (como editar un libro, producir una obra de teatro o un disco) se vuelve una herramientas casi indispensable para conseguir financiamiento"

¿Los proyectos suelen llegar a juntar el financiamiento que buscan?

La tasa de éxito está en alrededor del 70%. Por una cuestión de ideología y compromiso, nosotros ayudamos a los proyectos a armarse, pero la búsqueda de los activistas está a cargo del dueño del proyecto. Aunque Panal tiene una base de más de casi 40.000 personas, la campaña de financiamiento en sí se nutre de la comunidad que rodea a los proyectos.

¿Y qué pasa si el proyecto no llega a concretarse?

Si el monto que pediste financiar no se cumple en el tiempo estipulado de campaña (puede definirse entre 15 y 60 días), se le devuelve la plata a los activistas. Por otro lado, hacer un fraude por estos medios es difícil porque Panal no va a subir un proyecto hasta verificar que haya una persona vinculada directamente a él, con una cuenta bancaria y demás.

¿En el caso de Panal, los proyectos están vinculados siempre a lo creativo?

Sí, son todos proyectos de índole cultural y social, que tienen que ver con el arte y la cultura. Lo que tenemos de diferente respecto a otras plataformas son dos cosas: no cobramos comisión por cada proyecto sino que pedimos donaciones voluntarias, y después armamos un área de “voluntariado” donde se pueden ofrecer o pedir recursos que no tienen que ver con plata (asesoramiento comercial, equipamiento, etc.).

¿Que nivel de uso tiene el crowdfunding en Argentina?

Creció un montón, pero comparado con otros lugares está embrionario. Cuando nosotros salimos lo hicimos con 11 proyectos online, que los produjimos nosotros junto con los dueños de los proyectos y nadie entendía nada, pero hoy ya todos más o menos saben que hay un mecanismo para juntar plata por Internet. Está empezando a cambiar el uso de la herramienta, pero igual sigue siendo bajo. En Panal trabajamos con más de 500 proyectos en cinco años, articulamos más de 500 voluntarios, se financiaron $ 3,5 millones, y todos los años crecen los números.

"Se empieza a crear un vínculo directo con la comunidad que rodea al proyecto: por ejemplo, tenemos un grupo que está en su octava campaña y está buscando ahora financiamiento por $ 160.000"

¿Qué ventajas tiene esta modalidad?

La ventaja desde el punto de vista financiero es que se crea una atomización del riesgo porque el financiamiento que puede necesitar alguien se gestiona a través de los aportes de una multitud de personas. No son donaciones, siempre hay una recompensa a cambio para cada aportante. Esta modalidad tiene de hecho raíces históricas, ya que es algo que conceptualmente venimos haciendo desde hace cientos de años. Por ejemplo, el teatro históricamente se ha financiado así: cuando alguno quería abrir, vendía la primera y segunda fila de asientos a determinadas familias, que se hacían acreedoras de esas butacas indefinidamente.

¿Y qué pronósticos le ves al crowdfunding?

Va a seguir creciendo infinitamente, aunque va a ser casi imposible que alcancemos lo que está pasando en EE.UU., donde ya en 2008 la campaña de Obama se financió así. Allá crece a niveles agigantados y está muy desarrollado: Kickstarter, por ejemplo, ya financia proyectos por más de US$ 3 millones.

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