Aceites made in Argentina: un sector a desarrollar

30-05-2016
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por Martín Slipczuk

En los últimos años, la exportación más importante de la Argentina fueron la de las commodities, principalmente las del complejo oleaginoso. Junto a los granos, sus derivados también sufrieron un crecimiento impresionante, impulsado especialmente por la demanda externa.

La importancia que tiene la soja en el complejo oleaginoso en general se trasladó a la producción de los aceites y las harinas, sus principales derivados del sector cuya producción también presenta un perfil fuertemente orientado al mercado externo. Así, el 87% del aceite vegetal de granos fabricado en el país es de soja, seguido de lejos por el girasol con 11% y por otras materias primas de menor importancia (maní, algodón, colza, cártamo y lino). Asimismo, la Argentina también es, fuera de la cuenca del Mediterráneo, el productor más importante de aceite de oliva, con el 1% de la elaboración mundial.

El aceite refinado de soja se utiliza en diversas industrias como en la fabricación de biodiésel, cosméticos, antibióticos y aderezos de cocina. En ese sentido, el aceite de girasol es más limitado, ya que se utiliza casi exclusivamente para fines culinarios.

“En el plano internacional, se incrementa tanto la producción como la demanda del aceite de soja”, explica Gonzalo Vázquez, director de la consultora Claves, quien además destaca que la actividad industrial nacional “no tendrá problema de ser abastecidas” gracias a “las grandes cosechas de la campaña”.

En cuanto a la distribución geográfica, la provincia líder en producción de aceites es, por lejos, Santa Fe, con casi el 80% de la fabricación. El podio lo completan Buenos Aires (12%) y Córdoba (7%).

Con alrededor de 40 empresas en todo el país, el sector aceitero genera alrededor de 12.000 puestos de trabajo directos. Sin embargo, de estas compañías las principales siete concentran alrededor del 70% de la capacidad de producción total de aceites.

Según destaca un informe del Ministerio de Hacienda y Finanzas Públicas, la gran competitividad de estas compañías reside en su escala de producción y en su localización, tanto cerca de los centros de abastecimiento de granos como de los puertos de salida de la producción. Según datos de la propia Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA), en el 2014 casi el 60% de la producción de aceite de soja se exportó, mientras que en el aceite de girasol las exportaciones alcanzaron el 40%. Si bien hubo períodos en los que se exportó casi el 90% de lo producido, en los últimos años estos porcentajes fueron disminuyendo por la caída de la demanda internacional.

Igualmente, distintos especialistas sostienen que esta tendencia negativa del sector estaría por cambiar. Un informe elaborado por el Ministerio de Agroindustria explica que la Argentina se consolidará en el ciclo 2015/16 como el cuarto productor mundial de aceite de girasol, detrás de Ucrania, Rusia y la Comunidad Europea. En ese sentido, la consultora Oil World destaca que la Argentina “tiene que aprovechar este contexto favorable que ofrece el mercado internacional con el objetivo de expandir la producción”.

Otro estudio de la Bolsa de Comercio de Rosario asegura que la Argentina está consolidada en el séptimo lugar del ranking de países productores de aceites y grasas, produciendo el 5% del total mundial, mientras que se encuentra tercero en cuanto a exportaciones. Según destaca el informe, para el actual ciclo 2015/16 se espera un fuerte crecimiento de la fabricación de aceites en nuestro país, con un incremento interanual estimado del 10%.

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