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La pugna por el control nuclear en Ucrania: debate de cláusulas y el rol de la OIEA en el mundo

Mientras la guerra entre Rusia y Ucrania continúa, uno de los grandes temores es que el conflicto genere un desastre nuclear en la planta atómica de Zaporiyia

En Ucrania se ubica la tercera central nuclear más grande del mundo y la primera a nivel europeo.
En Ucrania se ubica la tercera central nuclear más grande del mundo y la primera a nivel europeo.
Antonella Gris 01 abril de 2024

En Ucrania se ubica la tercera central nuclear más grande del mundo y la primera a nivel europeo: su nombre es Zaporiyia y, desde el 2022, se encuentra bajo el control de las fuerzas rusas. 

A pesar de su bajo perfil, la central posee la capacidad de proveer la mitad de la energía atómica del país y una quinta parte del total de energía generada. 

No obstante, en el afán de Rusia de hacerse de su control en el marco de la guerra, la central ha sufrido ciertos daños por bombardeos, además de que ahora es gestionada por la agencia atómica rusa Rosatom que actúa como una corporación para hacer funcionar la planta y continuar con su principal negocio como proveedora de uranio y elementos combustibles a Europa. 

El rol de la OIEA

Desde entonces, el conflicto por el manejo de la inmensa central nuclear ha llevado a ciertas acusaciones por parte del Estado Mayor ucraniano, planteando que los soldados rusos habían colocado dispositivos explosivos en la central, afirmaciones que habrían sido desmentidas por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) tras realizar un operativo en el área y no encontrar pruebas contundentes.  

A pesar de la inspección llevada a cabo por el organismo y las distintas instancias en las cuales se intentó llegar a un acuerdo con las partes, no fue hasta hace dos meses cuando el Secretario General de la OIEA, el argentino Rafael Grossi, alertó que la seguridad continúa siendo frágil en la región y decidió reunirse con el jefe de Rosatom. 

El Secretario General de la OIEA, el argentino Rafael Grossi.
El Secretario General de la OIEA, el argentino Rafael Grossi.

Según diferentes fuentes, el objetivo de la OIEA es la creación de una zona de seguridad alrededor de Zaporiyia, principalmente para garantizar la reducción de los riesgos de la planta en medio de las acciones bélicas actuales.

Finalmente, a pesar de la misión de blindar la central, lo cierto es que hasta el día de hoy las partes no han llegado a un convenio debido a que el presidente de Ucrania, Volodímir Zalenski, ha anunciado que, mientras las fuerzas rusas no dejen las instalaciones, no habría negociaciones.

Así, Zaporiyia continúa siendo un objetivo militar alcanzado en reiteradas oportunidades por el fuego cruzado de ambos bandos, amenazando con producir un desastre nuclear. 

grossi
El presidente ucraniano Volodímir Zelenski y Grossi 

El riesgo ambiental como obligación, pero la soberanía como objetivo político militar principal

Pues, ¿cuáles son los riesgos nucleares reales que existen en la región? ¿Hasta qué punto sería una catástrofe para el mundo entero?

En términos técnicos, cinco de los seis reactores de la central se han puesto en parada fría desde que comenzó el conflicto, pero el sexto se mantuvo en parada caliente. 

Sin embargo, una vez desactivado el reactor, el combustible que el mismo posee sigue produciendo calor por la desintegración de ciertos productos de fisión, entonces, se debe mantener una refrigeración continua y sin interrupciones durante un largo periodo.

  • A modo de ejemplo histórico, el caso del accidente nuclear de la central de Fukushima en 2011, provocado por la interrupción de la refrigeración continua de los reactores debido al terremoto y tsunami, deja en evidencia la importancia de esta práctica.  

Es así que muchos investigadores han advertido de los peligros que representan las piscinas de combustible gastado, incluso señalando que, si se dañase alguna de estos contenedores por un ataque militar, la radiactividad liberada en gases y aerosoles radiactivos podría estar incluso por encima de los niveles radioactividad de un arma nuclear de gran potencia. 

Ese accidente podría trasladarse sin problemas a través de las fronteras mediante los cursos de agua y ráfagas de vientos donde los principales afectados serían los vecinos de Moldavia, Rumania y la propia Rusia.

En conclusión, no solo la no identificación como un objetivo militar de Zaporiyia podría contribuir a reducir el riesgo de accidente nuclear en la región y en el mundo, sino que, además, se necesita una base de acuerdo entre las partes beligerantes sobre el control de la misma, debido a que la interrupción periódica del suministro eléctrico a la central generaría que se deba recurrir, sin excusas, a los generadores diésel de emergencia como última opción para mantener la refrigeración, jugando completamente al límite y acercándose cada vez más al caso de Japón. 

El tablero del juego se vuelve cada vez más complicado cuando la soberanía y la prevención del desastre nuclear están en una misma balanza, donde cualquier decisión implica una pérdida.

Como consecuencia, nos encontramos en un panorama donde chocan tanto derechos como obligaciones: por ejemplo, el artículo 51 de la carta de las Naciones Unidas, el cual prevé la legítima defensa, enunciando que "ninguna disposición de esta Carta menoscabar el derecho inmanente de legítima defensa, individual o colectiva, en caso de ataque armado contra un Miembro de las Naciones Unidas, hasta tanto que el Consejo de Seguridad haya tomado las medidas necesarias para mantener la paz y la seguridad internacionales", el cual ambos beligerantes recurren como justificación del fuego. 

Pero, por otro lado, el artículo 35 del Protocolo Adicional 1 de Ginebra, que protege al ambiente limitando los medios y métodos de hacer la guerra, deja en claro que "queda prohibido el empleo de métodos o medios de hacer la guerra que hayan sido concebidos para causar, o de los que quepa prever que causen, daños extensos, duraderos y graves al medio ambiente natural". 

En definitiva, quedan en evidencia los límites que posee la cuestión nuclear en la agenda internacional y su negativa opinión pública que suele relacionarla exclusivamente con las catástrofes. 

Por ello, este año, en la celebración de la primera Cumbre Mundial sobre Energía Nuclear en Bruselas se pretendió mostrar el importante papel que puede desempeñar este tipo de energía en variados ámbitos. 

Más allá de los riesgos, lo cierto es que la energía nuclear posee gran potencial de abastecimiento para lograr una seguridad energética y desarrollar el potencial económico reemplazando el uso de combustibles fósiles por una energía más limpia y eficiente.

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