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Elecciones en Turquía

Erdogan y Kilicdaroglu definirán todo en un balotaje

Tal como anticiparon los sondeos, ninguno de los dos máximos candidatos alcanzó el 50,01% necesario para imponerse en la primera vuelta, por lo que todo se definirá en un balotaje el próximo 28 de mayo. Así, por primera vez en 20 años, Erdogan podría ser derrotado.

Erdogan y Kilicdaroglu definirán todo en un balotaje
14 mayo de 2023

Aunque los resultados finales se conocerán el próximo 19 de mayo, ya está confirmado que el presidente Recep Tayyip Erdogan y el líder de la opsición, Kemal Kilicdaroglu, se enfrentarán en una histórica segunda vuelta dentro de dos semanas para definir quién será el nuevo presidente de Turquía. 

Ni Erdogan ni Kilicdaroglu lograron alcanzar el 50,01% necesario para imponerse en la primera vuelta, por lo que todo se definirá en un balotaje el próximo 28 de mayo. 

Los primeros resultados de la jornada, en la que más de 60 millones de turcos estaban habilitados para votar, pusieron a Erdogan cómodamente por delante, pero a medida que el conteo continuó, su ventaja se desvaneció.

Uno de los datos positivos de la jornada fue que, teniendo en cuenta que unos 64 millones de turcos estaban habilitados para votar, se registró una participación electoral récord de más del 93%. 

Presente complicado

Los comicios se dieron en un complejo contexto económico, ya que se celebraron un par de meses después de una serie de históricos terremotos que ocasionaron la muerte de más de 50.000 personas y dejó daños por más de US$ 34.000 millones.

A esto se suma que el país atraviesa una severa crisis económica: la lira perdió más del 40% de su valor frente al dólar en 2021 y otro 30% en 2022, mientras que la inflación interanual llegó a ser del 85,5% el año pasado. 

La votación también se dio en un marco muy particular, justo en el año en que la República de Turquía, creada en 1923, cumple su centenario. Sin embargo, a lo largo del tiempo, y particularmente desde que Erdogan llegara al poder, la democracia turca ha ido perdiendo fuerza.

Erdogan, de 69 años, se convirtió en primer ministro en 2003 y estuvo en ese cargo hasta 2014, año en el que fue electo presidente. Durante ese tiempo, el mandatario ha tomado un estricto control de la mayoría de las instituciones de Turquía y ha dejado de lado a los liberales y críticos. 

En este sentido, Human Rights Watch, en su Informe Mundial 2022, comunicó que el gobierno de Erdogan ha hecho retroceder décadas el historial de derechos humanos de Turquía.

Por ejemplo, la "Ley de desinformación" de 2022 estableció el control sobre las redes sociales, por lo que el 90% de los medios turcos están controlados por el gobierno o sus aliados

Según Reporteros Sin Fronteras, esto garantiza una cobertura muy favorable para el presidente, que en abril dispuso de casi 33 horas de cobertura en el principal canal de televisión estatal, contra 32 minutos de Kilicdaroglu.

En las elecciones de 2018, la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa concluyó que Erdogan dispuso de "una ventaja indebida, incluida la cobertura excesiva por parte de medios públicos y privados afiliados al gobierno".

Por ello, Kilicdaroglu se comprometió a poner a Turquía en un nuevo rumbo reviviendo la democracia después de años de represión estatal, empoderando a las instituciones que perdieron autonomía bajo el estrecho control de Erdogan y reconstruyendo los frágiles lazos con Occidente.

Miles de presos políticos y activistas, incluidos nombres de alto nivel, como el líder kurdo Selahattin Demirtas y el filántropo Osman Kavala, podrían quedar en libertad si prevalece la oposición.

¿Qué es mejor para EE. UU.?

No hay dudas de que, debido a su papel como potencia hegemónica, a Estados Unidos le interesa lo que sucede en la mayoría de los países del mundo. Sin embargo, en el caso de Turquía el interés es mucho mayor. 

Desde 1952, Turquía forma parte de la OTAN. Sin embargo, con el paso del tiempo, la alianza entre Washington y Ankara se ha ido debilitando por la decisión de Erdogan de adquirir el sistema antiaéreo ruso S-400.

Incluso, en plena guerra en Ucrania, el mandatario no ha condenado la invasión rusa y se niega a aceptar la incorporación de Suecia a la OTAN, ya que considera que el país nórdico apoya a los kurdos del PKK, al cual define como una organización terrorista. 

Por ello, una posible derrota de Erdogan probablemente inquietará al Kremlin, pero consolará a la administración de Joe Biden.

De todas formas, cabe aclarar que el mandatario ha tenido un papel crucial como mediador entre Moscú y Kiev para alcanzar un acuerdo de granos en plena crisis alimentaria. 

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