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Política exterior

Embajada argentina en Israel: Javier Milei y un anuncio que genera más dudas que certezas

Durante su viaje por Israel, el mandatario volvió a insistir con la idea de mudar la embajada argentina desde Tel Aviv hacia Jerusalén. Sin embargo, más allá de la simpatía del presidente por Israel, no queda claro en qué podría ser beneficiosa la medida para el país.

Embajada argentina en Israel: Javier Milei y un anuncio que genera más dudas que certezas
Damián Cichero 08 febrero de 2024

El viaje del presidente Javier Milei por Israel finalizará este viernes, aunque su gira continuará por Italia durante algunos días más. 

Sin embargo, aunque su paso por el país judío ha dejado material de sobra para analizar, hay una cuestión en particular que generó gran repercusión: el presidente insistió con mudar la embajada argentina desde Tel Aviv hacia Jerusalén. 

Lo llamativo fue que Milei hizo el anuncio en el aeropuerto Ben Gurión, cuando fue recibido por el ministro israelí de Relaciones Exteriores, Israel Katz: "Obviamente que es mi plan mudar la embajada a Jerusalén occidental", le confirmó.

Como era de esperar, la oficina del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien se niega a dejar de atacar la Franja de Gaza hasta la aniquilación total del grupo terrorista Hamás, acogió con satisfacción el anuncio.

Por su parte, Hamás, que el 7 de octubre atacó Israel, provocando la muerte de más de 1.200 personas, condenó "enérgicamente" los planes de Milei por ser "una vulneración de los derechos de nuestro pueblo palestino a su tierra, y una violación de las normas del derecho internacional, considerando Jerusalén como tierra palestina ocupada".

Además, instó al presidente argentino "a que revierta una decisión injusta y equivocada que coloca a Argentina como socio del ocupante sionista".

Sin dudas, la medida suma más tensión a la actual guerra en Gaza, en donde más de 27.000 personas ya han perdido la vida. Por ello, en un momento de alta incertidumbre, la gran cuestión es qué podría ganar Argentina con esta decisión.

Jerusalén, la ciudad sagrada

Jerusalén es una ciudad considerada sagrada por cristianos, judíos y musulmanes: para los israelíes, allí se encuentra el Muro de los Lamentos, vestigio del Templo de Jerusalén.

Por su parte, para el islam, Jerusalén es un sitio sagrado, junto con La Meca y Medina. En esta tradición, se cree que el profeta Mahoma visitó la ciudad en un viaje nocturno y ascendió a los cielos. 

Por ello, los israelíes consideran a Jerusalén como la capital de su Estado, mientras que el Estado de Palestina reivindica la parte oriental de la capital como su propia capital.

Sin embargo, las tensiones en torno a esta ciudad han aumentado considerablemente desde la década de 1960.

En primer lugar, Israel conquistó la parte oriental de Jerusalén en 1967, tras la guerra de los Seis Días, y, desde ese momento, considera a la ciudad como un todo unificado. Además, desde 1980, a través de la Ley de Jerusalén, declaró a la ciudad como su capital "eterna e indivisible", algo que no estaba contemplado por ningún tipo de acuerdo cuando fue creado el estado de Israel en 1948. 

Por ello, tras la polémica decisión, el Consejo de Seguridad de la ONU consideró la medida contraria al Derecho Internacional, mientras que los países trasladaron sus embajadas a Tel Aviv.

Pero, como no podía ser de otra manera, durante la presidencia de Donald Trump en Estados Unidos, la polémica se volvió a encender: el magnate reabrió la embajada estadounidense en Jerusalén, medida que no fue revertida por el presidente Joe Biden. 

A partir de ese momento, otros países como Guatemala, Honduras o Kosovo siguieron ese camino, mientras que otros, como Hungría, expresaron su deseo de hacer lo mismo.

jerusalen
Jerusalén

¿Es beneficiosa la medida? 

En un momento en el que Israel se encuentra en guerra, y teniendo en cuenta lo controvertida de la decisión, es difícil encontrar algún beneficio material o estratégico más allá de la simpatía del presidente Milei por Israel, algo que sí podría tener más sentido en el caso de EE.UU., histórico aliado del país judío. 

En el caso de Argentina, se considera que el país tiene la comunidad judía más grande de América Latina y una de las mayores fuera de Israel.

Además, nuestro país fue uno de los primeros en reconocer la creación del estado de Israel en 1948. Sin embargo, estos no parecen motivos suficientes para tomar semejante medida, la cual incluso va en contra de la tradición nacional. 

Dicha posición quedó más que clara el 6 de diciembre de 2017, durante la presidencia de Mauricio Macri, cuando la Cancillería publicó la Información para la Prensa N° 564/17 sobre Estatuto de la ciudad de Jerusalén. 

Allí, el Gobierno argentino recordó "su posición en favor de una solución de dos Estados conviviendo pacíficamente, en forma respetuosa, reconociendo las fronteras de 1967 y el estatus especial de Jerusalén de acuerdo a sucesivas resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas". 

"La Argentina reconoce el derecho del Estado de Israel a vivir en paz junto a sus vecinos, dentro de fronteras seguras e internacionalmente reconocidas, así como el derecho del pueblo palestino a constituir un Estado libre, independiente y viable en base a las fronteras de 1967 y de acuerdo a lo que las partes determinen en el proceso de negociaciones", agregó. 

Además, se remarcó que "al igual que la mayor parte de la comunidad internacional, la Argentina apoya el régimen internacional especial de Jerusalén, conforme lo establece la Resolución 181 (1947) de la AGNU, así como el libre acceso, visita y tránsito sin restricción a los Lugares Santos para los fieles de las 3 religiones monoteístas (judaísmo, cristianismo e islam)".

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Javier Milei junto a Benjamin Netanyahu 

En este sentido, consultado por El Economista, Paulo Botta, profesor titular en la Escuela de Estudios Orientales de la Universidad de El Salvador y director del Observatorio Militar de Medio Oriente en la Escuela Superior de Guerra Conjunta de las FF. AA., consideró que "la decisión del presidente es un cambio esencial en la política exterior argentina con respecto al conflicto palestino-israelí que siempre históricamente ha estado caracterizada por enmarcarse dentro del sistema de Naciones Unidas".

En cuanto a las implicancias que podría tener esta decisión, Botta explicó que "no solamente tienen que ver con la reacción que Hamás podría tener, o con respecto al Estado de Israel, que obviamente lo ha visto con mucho beneplácito, sino que podría tener repercusiones en EE. UU.". 

"Hay que verlo como algo muy novedoso en la política exterior argentina, y algo realmente que no tiene antecedentes. Pero el impacto en EE. UU. también dependerá de la administración de turno, ya que no es lo mismo la republicana de Donald Trump que la demócrata de Joe Biden", agregó.

Por lo tanto, Botta observó que "una de las cosas más relevantes que podemos hacer a partir de esta novedad es considerar, en primer lugar, las consecuencias que puede tener con respecto a otros actores del sistema internacional, como Hamás, la Autoridad Nacional Palestina o el Estado de Israel, ver cómo podrían modificarse los puntos de vista de otros actores".

"Y también creo que otra cosa muy relevante es entender que en Medio Oriente resulta siempre necesario tener más que políticas estrictamente bilaterales, políticas más comprensivas. Es necesario pensar la región como un todo y no solamente en términos de compartimentos estancos", añadió. 

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