El Economista - 70 años
Versión digital

mar 23 Abr

BUE 17°C
Cumbre en Hiroshima

Aunque la presiona, el G7 no busca desacoplarse de China

Los líderes del Grupo de los 7 acordaron una iniciativa para contrarrestar la coerción económica del gigante asiático. Sin embargo, tanto el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, como el primer ministro británico Rishi Sunak remarcaron que no buscan romper relaciones con Pekín.

Aunque la presiona, el G7 no busca desacoplarse de China
21 mayo de 2023

Este fin de semana, finalizó en Hiroshima, Japón, una nueva cumbre de los líderes del G7 en donde se acordó una nueva iniciativa para contrarrestar la coerción económica.

Además, los líderes de Estados Unidos, Canadá, Japón, Alemania, Francia, Reino Unido e Italia prometieron tomar medidas para garantizar que cualquier actor que intente convertir la dependencia económica en un arma fracase y enfrente las consecuencias.

La iniciativa fue denominada Plataforma de Coordinación sobre Coerción Económica y utilizará alertas tempranas e intercambio rápido de información sobre coerción económica con miembros que se reunirán regularmente para consultas.

Aunque la declaración no mencionó a China, no hay dudas de que la misma va dirigida al Gigante Asiático, el cual ha actuado de esta manera en disputas políticas con Australia y Lituania.

"Subrayamos la importancia de cooperar tanto dentro del G7 como con todos nuestros socios para mejorar la resiliencia económica global, incluso apoyando un papel más importante para los países de bajos y medianos ingresos en las cadenas de suministro (...) políticas y prácticas diseñadas para reforzar las dependencias y contrarrestar la coerción económica", explicaron los líderes. 

Además, instaron a profundizar la cooperación para fortalecer las cadenas de suministro e instaron a todas las naciones a adherirse a los principios de "transparencia, diversificación, seguridad, sostenibilidad y confianza y confiabilidad" para lograrlo. 

Sin dudas, el resto de los países del G7 se han alineado detrás de EE.UU. en su disputa global contra China. Pero, más allá de las tensiones con Pekín, el presidente Joe Biden reconoció que "no buscamos desvincularnos de China. Buscamos reducir el riesgo y diversificar nuestra relación con China".

A su vez, consideró que "deberíamos tener una línea directa abierta" con China y que esperaba un deshielo en las gélidas relaciones con Pekín "muy pronto". 

Por su parte, el primer ministro británico, Rishi Sunak, explicó que "China plantea el mayor desafío de nuestra época para la seguridad y la prosperidad mundiales. Son cada vez más autoritarios en casa y asertivos en el extranjero". Pero, al igual que Biden, remarcó que "todo esto se trata de reducir el riesgo, no de desacoplar".

En parte, tanto las declaraciones de Biden como las de Sunak intentan tranquilizar al presidente francés, Emmanuel Macron, quien hace un par de semanas dijo que Europa no debía alinearse totalmente detrás de EE.UU. y tener una política exterior más independiente, ya que no podían dejar de vincularse con China debido a su gran trascendencia internacional. 

Sorpresa de Zelenski

No caben dudas de que Volodímir Zelenski, el presidente de Ucrania, ha realizado una excelente tarea de comunicación para obtener el apoyo de Occidente. Y este fin de semana en Hiroshima no fue la excepción: cuando todos esperaban que el mandatario se dirigiera a sus pares a través de una videoconferencia, finalmente terminó apareciendo en persona en Japón.

La presencia de Zelenski en la cumbre del G7 se dio en un complicado contexto, ya que justo este fin de semana Ucrania perdió a manos de Rusia la estratégica ciudad de Bakhmut, al este del país.

En una comparación un poco polémica, ya que EE.UU. es su aliado, Zelenski intentó relacionar lo que sucedió en Bakhmut con el bombardeo nuclear de Washington contra Hiroshima en 1945: "Se los diré abiertamente, las fotografías de Hiroshima en ruinas me recuerdan absolutamente a Bakhmut y otros asentamientos similares (...) Nada quedó con vida, todos los edificios arruinados".

Sin embargo, el líder ucraniano se las arregló para obtener importantes concesiones, ya que Biden confirmó que Washington apoya el entrenamiento de pilotos ucranianos en aviones de combate F-16, aunque eso no incluye compromisos para la entrega de los aviones.

Zelenski se comprometió a que los F-16 que recibirá de otros países se utilizarán únicamente para defender Ucrania y no para una contraofensiva en territorio ruso. 

Además, Biden también anunció un nuevo paquete de ayuda militar de US$ 375 millones. Hasta el momento, EE.UU. ha aportado US$ 37.000 millones a la causa ucraniana, lo que ha sido de vital importancia para evitar la caída del país.  Es decir que, sin la intervención directa de Washington en el conflicto, un triunfo de Kiev parece altamente improbable. 

Por otra parte, aunque Macron no está tan convencido de enfrentarse completamente a China, uno de los principales socios comerciales de los miembros del G7, su postura es mucho más contundente respecto a Ucrania y por ello aseguró que estarán con Kiev "hasta el final". 

Intentando convencer al Sur Global

Más allá de que el G7 intentó dar un mensaje de unidad frente a Moscú y Pekín, otro de los grandes objetivos era convencer a los países neutrales, como India o Brasil, de que abandonen su postura y comiencen a apoyar a Ucrania. Por ello, tanto el brasileño Lula da Silva como el indio Narendra Modi fueron invitados a Hiroshima. 

Por un lado, Zelenski dijo que había invitado a Modi a unirse a la fórmula de paz de Ucrania, mientras que el líder indio le explicó que estaba dispuesto a ayudar y que para él la guerra era una cuestión de humanidad y valores humanos.

"Les aseguro que, para su resolución, India y yo personalmente haremos todo lo que esté a nuestro alcance", agregó Modi.

Justamente, Macron consideró que la cumbre le permitió a Zelenski "expresarse ante los poderes del mundo que a veces están expuestos a un solo discurso".

Sin dudas, con su mensaje, el líder francés hizo referencia al grupo de los BRICS, el cual está compuesto por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, y del cual ninguno de sus miembros ha condenado la invasión rusa. 

Pero el viaje de Zelenski no fue del todo positivo, ya que no pudo reunirse con Lula, quien en las últimas semanas ha sido definido como un "loro" que repite la propaganda de Moscú y Pekín. 

Zelenski restó importancia al hecho y dijo que probablemente se deba a la programación. Además, cuando se le preguntó si estaba decepcionado, dijo sonriendo que seguramente era el líder brasileño quien estaría más decepcionado. 

 

Seguí leyendo

Enterate primero

Economía + las noticias de Argentina y del mundo en tu correo

Indica tus temas de interés