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Entrevista

Amador Sánchez Rico: "La UE y el Mercosur estarán mucho mejor con el acuerdo que sin él"

En una entrevista exclusiva con El Economista, el embajador de la Unión Europea en Argentina analizó la actualidad de Europa y del vínculo bilateral

Según Amador Sánchez Rico, la UE saldrá fortalecida y más unida del combo pandemia y guerra
Según Amador Sánchez Rico, la UE saldrá fortalecida y más unida del combo pandemia y guerra
Damián Cichero Damián Cichero 19-09-2022
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Tras varios años de relativa tranquilidad, la pandemia del coronavirus y la guerra en Ucrania han obligado a los países a tomar medidas extremas para superar las diferentes crisis internacionales, aunque muchas veces no han podido actuar con la rapidez con que era necesario.

Pero, sin dudas, cualquier país que haya tenido que enfrentar una dificultad de este tipo no habrá debido superar los obstáculos que ha superado la Unión Europea por su complejo sistema comunitario.

Sin embargo, contra las expectativas de muchos, la UE no solo ha podido vencer la mayoría de las dificultades, sino que las actuales crisis han reforzado la identidad europea, aunque esto no ha evitado importantes turbulencias en el camino. 

En una entrevista exclusiva con El Economista, Amador Sánchez Rico, embajador de la Unión Europea en Argentina, analizó todas estas cuestiones y también cómo se encuentra la actual relación bilateral del bloque comunitario con nuestro país. 

Teniendo en cuenta la actual guerra en Ucrania y el reciente paquete energético anunciado por la UE, ¿cómo planea enfrentar la actual crisis este bloque?

La Unión Europea ya tenía unos objetivos muy claros en materia de transición energética, principalmente desde que comenzó el nuevo mandato de la Comisión Europea en 2019. Esto se conoce como el Pacto Verde y es un conjunto de medidas que tiene como objetivo más claro que, para 2050, la UE sea un actor climáticamente neutro. Como paso intermedio, el objetivo para 2030 es reducir en 55% las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación a los niveles de 1990. Pero, desde que Vladimir Putin ordenó invadir Ucrania, esos objetivos se volvieron aún más importantes. Por un lado, desde el 24 de febrero tenemos muy en claro que debemos cortar nuestra dependencia de la importación del gas y el petróleo ruso. Ya se han concretado seis paquetes de sanciones contra Rusia, entre las que se incluyen la prohibición de importar carbón de ese país. Ahora, la tarea pendiente es cortar el cordón umbilical que nos une con Rusia, que son las importaciones de gas y petróleo. Para lograrlo, debemos diversificar nuestras fuentes de energía. Debemos suplir lo que traíamos de Rusia y apostar por socios mucho más confiables, como Noruega, Estados Unidos, Argentina, entre otros. Además, esto nos obligará a acelerar la transición verde, y ahí también la Argentina y otros países de la región pueden jugar un papel muy importante en materia de hidrógeno verde y de litio. Por último, debemos mejorar nuestra eficiencia energética, aunque aquí debemos tener en cuenta que existen diferentes realidades dentro de la UE, ya que hay países que dependían en un 70% u 80% del gas ruso, mientras que otros lo hacen en solo 5%.

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Amador Sánchez Rico, en diálogo con El Economista

¿Cuál es la actual situación económica de la UE?

Desde la UE, en un momento en el que salíamos de una pandemia y estábamos viendo la luz al final del túnel, lo único que queríamos evitar era caer en otra crisis económica. Sin embargo, con la guerra, volvimos a entrar en un ciclo complicado desde ese punto de vista. Para la UE evidentemente lo que está ocurriendo en nuestras fronteras no resulta fácil, aparte de la tragedia que está suponiendo la guerra para la población ucraniana. El bloque ha absorbido, hasta ahora, más de ocho millones de refugiados por parte de Ucrania, lo que tiene un impacto económico. Pero los europeos están dando importantes señales de solidaridad en este sentido. A esto se suma que el presidente Putin está utilizando los alimentos (por ejemplo, los granos) y la energía como armas de guerra, lo cual también nos está afectando y tiene como consecuencia una subida de precios. Aquí, Argentina tiene un papel fundamental que jugar como actor clave para alimentar y calentar al mundo como gran productor de alimentos y, posiblemente, también de energía. Además, la UE también va a tener que amortiguar lo que supone el aumento de los gastos de defensa para hacerle frente a este tipo de amenazas. En este sentido, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ha presentado un plan muy claro en materia de ahorro energético, para ponerle un techo al precio de las importaciones de gas, y en gravámenes para algunas empresas que producen energía de manera más barata con el objetivo de que ninguna pueda estar sacando beneficios de esta situación. Es momento de apretar el cinturón y de actuar unidos para hacerle frente a estas dificultades.

¿En qué estado se encuentra el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur? 

Es una tarea pendiente. Llevamos muchos años negociando este acuerdo. En 2019 y 2020, terminaron las negociaciones del capítulo comercial, por un lado, y del capítulo de política y cooperación por el otro, respectivamente. Ahora, hay que ratificarlo, lo que implica un complejo proceso en la UE, ya que tiene 27 miembros y cada uno de ellos deberá hacerlo por separado. Esto representa un gran desafío, pero confiamos en que se podrá sacar adelante. 

Lo que ha ocurrido recientemente es que ha surgido una serie de dudas y preocupaciones desde un punto de vista de protección medioambiental, como la deforestación, y estamos intentado dar una respuesta sin reabrir todo el acuerdo a través de algún instrumento que pueda responder a esas cuestiones que preocupan a la sociedad civil y algunos parlamentos nacionales.

Una vez que se logre acordar este instrumento adicional sobre la protección del medio ambiente, será el momento de pasar a la fase de ratificación. Estamos convencidos de que con este acuerdo tanto la UE como el Mercosur estarán mucho mejor que sin él.

¿Cómo definiría la relación bilateral entre la UE y la Argentina? ¿En qué áreas existen posibilidades de incrementar la cooperación e incluso recibir financiamiento? 

Es una relación muy buena y muy sólida de larga tradición, pero debemos apostar por un futuro más en común. Tenemos un pasado con tradiciones, con cultura, con un idioma, aunque debemos acercarnos más a futuro. Con Argentina podemos hablar absolutamente de todos los temas, tenemos consultas políticas anuales que dan fe de ello. Pero el desafío es seguir trabajando cada vez de manera más estrecha para hacerles frente a los desafíos que tenemos en común, como la transición verde y digital. Tenemos importantes proyectos de cooperación, aunque la Argentina es un país del G20, por lo tanto, no es la misma cooperación que tenemos con otros países que aún están en vías de desarrollo. Al ser socios estratégicos, con Argentina tenemos proyectos de intercambio de experiencias, y sobre todo en materia de reforzar y apoyar a la sociedad civil. Estas son convocatorias que salen todos los años, de varios millones de euros, que buscan apoyar los proyectos de los actores de la sociedad civil en materia de derechos humanos, de territorio, de biodiversidad, de transición digital. Hay empresas europeas que están aquí en la Argentina desde hace muchísimos años y el objetivo es que la inversión europea siga creciendo. Hay que seguir apostando por un futuro en común más verde, más digital, más justo, más social y más próspero. 

Tras varios años de dudas, principalmente impulsadas por el Brexit, la identidad europea parece volver a estar reforzándose gracias a la pandemia y la guerra. ¿Cree que esto es así?

La UE es todavía muy joven. Venimos de la Gran Guerra y luego de la Segunda Guerra Mundial, y de las cenizas de esta última nace lo que hoy se conoce como la UE. Venimos de un pasado muy complicado y trágico, por lo que no se puede construir la identidad de la UE de la noche a la mañana. Eso ha tardado años, pero creo que ningún europeo podía imaginarse que íbamos a avanzar tanto en este último tiempo como hemos avanzado. Se suprimieron las fronteras, se suprimieron las monedas nacionales, y se logró una sesión de soberanía en muchos ámbitos. Yo creo que hemos dado unos pasos agigantados, aunque aún queda mucho camino por recorrer. Cuando todo comenzó, éramos seis países y ahora somos 27. Uno de los grandes desafíos será seguir ampliándose en el número de miembros, pero, al mismo tiempo, seguir profundizando nuestra integración. En este sentido, tanto la pandemia como la guerra nos han unido más. Cuando muchos pensaban que la UE iba a dividirse por el coronavirus, que iba a ser difícil que todos los países se vacunaran al mismo ritmo, eso se consiguió gracias a las instituciones de Bruselas, y pese a no tener competencia en salud. Fue una grata sorpresa que supiéramos salir adelante de esa manera y con tanta solidaridad. No solo fuimos capaces de vacunar a todo nuestro continente, sino también que fuimos los primeros exportadores de vacunas. Con la guerra pasó lo mismo, ya que reforzó el sentido de identidad europea. Cuando muchos pensaban que no seríamos capaces de adoptar ni un mínimo paquete de sanciones contra el Kremlin, pues se equivocaron, y creo que hasta el mismo Putin se equivocó. Hoy llevábamos seis paquetes de sanciones de una trascendencia histórica y sin precedentes. 

Las frases más destacadas de Amador Sánchez Rico

Debemos diversificar nuestras fuentes de energía. Debemos suplir lo que traíamos de Rusia y apostar por socios mucho más confiables, como Noruega, Estados Unidos, Argentina, entre otros. Desde que Vladimir Putin ordenó invadir Ucrania, los objetivos europeos de transición energética se volvieron aún más importantes.

Argentina tiene un papel fundamental que jugar como actor clave para alimentar y calentar al mundo como gran productor de alimentos y, posiblemente, también de energía.

Una vez que se logre acordar un instrumento adicional sobre la protección del medio ambiente, será el momento de pasar a la fase de ratificación del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur. Estamos convencidos de que con este acuerdo tanto la UE como el Mercosur estarán mucho mejor que sin él.

La relación bilateral de la UE con Argentina es muy buena, muy sólida y de larga tradición, pero debemos apostar por un futuro más en común. Tenemos un pasado con tradiciones, con cultura, con un idioma, aunque debemos acercarnos más a futuro.

Hay empresas europeas que están aquí en Argentina desde hace muchísimos años y el objetivo es que la inversión europea siga creciendo. Hay que seguir apostando por un futuro en común más verde, más digital, más justo, más social y más próspero. 

Tanto la pandemia como la guerra nos han unido más a los europeos. Cuando muchos pensaban que la UE iba a dividirse por el coronavirus, que iba a ser difícil que todos los países se vacunaran al mismo ritmo, eso se consiguió gracias a las instituciones de Bruselas, pese a no tener competencia en salud.

 

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