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Susto en un mercado clave

¿Por qué es importante que los pesos hayan vuelto al Tesoro?

El mercado se está moviendo con cautela y el Gobierno está pagando la reconstrucción de la curva de pesos

El Banco Central salió con una serie de medidas que por el momento hicieron que los pesos quemen un poco menos
El Banco Central salió con una serie de medidas que por el momento hicieron que los pesos quemen un poco menos
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Después de meses en los que el Gobierno tuvo dificultades para colocar deuda en pesos, la semana pasada volvió a conseguir financiamiento neto y por un monto relativamente significativo: $124.000 millones. A diferencia de principio de año cuando sucedía algo similar, hoy los precios se aceleraron, la brecha cambiaria es sustancialmente mayor, el Banco Central tuvo que subir la tasa más de lo esperado y lo mismo tuvo que hacer con el dólar, que se mueve más cerca de la inflación hace un tiempo atrás. 

La corrida de junio sumada a la incertidumbre producto del recambio en el Ministerio de Economía sacó a los pesos de la deuda del Tesoro y obligó al Banco Central a salir como garante de última instancia. Hoy esa dinámica parece haberse calmado, y el fuerte traspaso de pesos que van desde bonos del Tesoro a deuda del Banco Central es más estable. 

Si miramos adonde fueron los pesos, hoy hay más en el Banco Central: $1,36 billones, principalmente en Leliqs con duración de 28 días y en segundo lugar, pases pasivos con un día de plazo. Como contracara, el stock de deuda en pesos en manos de acreedores privados cayó más de $800.000 millones: llegó a caer más de un billón de pesos, pero esa diferencia se achicó estos últimos días con la última licitación y con el hecho que gran parte de la deuda se actualiza con la inflación. 

Para llegar hasta este punto, el Banco Central salió con una serie de medidas que por el momento hicieron que los pesos quemen un poco menos.

  • En primer lugar, y por ser lo primero que hizo, emitió más de un billón de pesos desde el 8 de junio para comprar activos del Gobierno a los tenedores privados que se querían deshacer de ellos. Si bien la corrida afectó a toda la deuda en pesos, los activos que más vieron caer sus precios fueron aquellos indexados al CER, que también eran los más caros previo a la corrida. 
  • También instrumentó un seguro para las entidades financieras ante la volatilidad de los precios de los papeles de deuda del Tesoro. La opción de venta sobre los títulos del Gobierno será para aquellos de nuevas emisiones y que tengan vencimiento antes del 31 de diciembre de 2023. Este sería un instrumento que da el derecho de canjear un activo subyacente (bonos del Tesoro) a un precio determinado hasta 15 días antes de su vencimiento.
  • Por otro lado, instauró el seguimiento de una nueva política monetaria donde empieza a incluir en su evaluación la tasa de interés de corto plazo del Tesoro. Ello le permitiría dar un marco a las intervenciones en el mercado de deuda e indicó que la tasa de los bonos será superior a las de las Leliqs y pases, intentando hacer más atractivos los instrumentos que coloca la Secretaría de Finanzas.

En este contexto, Finanzas logró reabrir el mercado de deuda en pesos y con sus costos, volvió a tomar deuda para financiar los gastos de esta segunda mitad del año. 

Resumiendo la licitación en cuatro puntos importantes, esto fue lo que pasó:

  1. El Gobierno finalmente convalidó una sustancial suba en la tasa de corto plazo. La tasa efectiva anual (TEA) subió 700 puntos básicos hasta 79%, dando incluso un spread de 1,2% por sobre el precio del mismo activo en el mercado secundario. 
  2. La TEA de las Leliqs se mantuvo en 66,5%, por lo que aumenta considerablemente el incentivo a volver a financiar el Tesoro.
  3. Si bien consiguió $70.000 millones con la letra a corto plazo, dejó otros $50.000 millones afuera para no convalidar una tasa aún mayor a la que cortó. Es decir, hay más pesos dispuestos a ir al Tesoro, pero salen más caros.
  4. Alargó los plazos de los instrumentos, con un “pero”: sigue sin poder colocar deuda que tenga vencimiento más allá de 2023. El instrumento que más pesos consiguió vence dentro de tres meses y en segundo lugar, finalmente pudo colocar deuda a un año a través de un bono atado a la evolución del dólar oficial.

El mercado se está moviendo con cautela y el financiamiento neto no va a volver de un día para el otro. El Gobierno está pagando la reconstrucción de la curva de pesos y hasta tanto no de una señal fiscal que sea consistente durante un mínimo de tiempo, el riesgo de que la brecha vuelva a escalar y el Banco Central tenga que salir a responder con una tasa y un dólar más alto, permanece.

El agujero financiero parece suturado, no así la escasez de dólares coordinada por una brecha en 130%. El Banco Central sigue sin poder acumular reservas y cada vez más sectores reclaman la falta de divisas para insumos. Esta falta de acceso al MULC (mercado donde se accede al tipo de cambio oficial mayorista) también redunda en nuevos actores remarcando precios al dólar paralelo con la implicancia que tiene esto para los precios. Por si fuese poco, la política no ayuda. 

La incertidumbre respecto a la duración de la tregua del Gobierno de la última semana incide negativamente en la brecha cambiaria y en las expectativas, y pone en riesgo el mercado tanto de pesos cómo de dólares. 

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