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El mercado real entra ahora en una pausa de 72 horas

Tras la furiosa jugada de los grandes capitales con "inside information", ahorristas e inversores están paralizados y esperan las medidas

"Los argentinos y argentinas nos demandan soluciones a sus problemas", dice Massa
"Los argentinos y argentinas nos demandan soluciones a sus problemas", dice Massa Twitter
Luis Varela Luis Varela 31-07-2022
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La semana pasada ocurrieron dos cosas importantes para los mercados: Una enorme para el mercado local, que fue la llegada de Sergio Massa al Gobierno (algo que coincidió con una caída vertical para el dólar, gran suba para bonos y acciones, y descenso de 550 unidades para el riesgo país, de 2.943 a 2.395 puntos básicos). 

Y otro acontecimiento notorio para el mercado internacional, con EE.UU. entrando en recesión, la Fed subiendo su tasa pero menos que lo esperado (0,75 y no 1%) y con un consecuente gran alivio en los mercados del mundo.

Mirándonos el ombligo, que es lo que más nos importa, empecemos por lo que ocurrió en el mercado local. Los precios de los dólares libres se desplomaron 12% entre jueves y viernes (el contado con liquidación cayó $52, desde $340 del cierre del miércoles a $288 en el cierre del viernes). 

Esto sucedió por varias medidas bien concretas (pérdida de reservas, más deuda en Leliq, suba de tasas de interés, límite a las Cedears, nuevas formas para liquidar soja y otras exportaciones y esencialmente una macro oferta de divisas de grupos concentrados muchos de los cuales son los que sustentan a Massa para que llegue al poder, para que les mantenga los privilegios de un capitalismo de amigos). 

Mientras el Banco Central perdió la friolera de US$ 1.474 millones de reservas en las últimas cinco ruedas (US$ 4.544 millones en todo julio, mes en el que habitualmente hay suba de dólares en el BCRA, pero esta vez fue el peor julio en veinte años), el dinero de "manos amigas" que salía de los dólares libres apostó por la compra de títulos locales: operadores supusieron que deben tener "inside information" de cuál es el menú que presentará Massa el miércoles. 

Lo importante es que los vendedores de dólares blue, MEP y CCL compraron una montaña de títulos muertos: así, la Bolsa de Buenos Aires medida en dólares subió 23%, hasta el mismo nivel que tenía hace 33 ruedas (el 10 de junio) y los bonos argentinos recuperaron 25,3%, y volvieron al valor que tenían hace 21 ruedas, el 1° de julio, un día antes del corte de manga de Martín Guzmán a Cristina, quien lo acusó de "un inmenso acto de irresponsabilidad" por renunciar sin haber dicho lo mismo tras las renuncias de propios, que supuestamente ella misma había orquestado.

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En suma, este resultado fue para el mercado argentino la mejor semana de los 32 meses de Gobierno de Alberto Fernández, que ya recorrió dos tercios de su mandato. Pero atención, el vuelco ocurrió en solo 48 horas, jueves y viernes. 

Si se mide julio entero el resultado es bastante diferente. Por ejemplo, a pesar de la suba de 8 puntos aplicada por Miguel Pesce en las tasas de interés (para sobrevivir al mando del BCRA) en todo julio el dólar blue subió 24,5% contra 4% que pagó un plazo fijo, por lo que el billete rindió seis veces más que los pesos en el banco. En el balance mensual los bonos subieron 1%, el riesgo país está 21 puntos arriba del cierre de junio. Lo que sí muestra un buen incremento es la Bolsa porteña, que subió en julio 11% en dólares. 

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Las claves de la política

Para entender lo particular de todo este movimiento debe entenderse bien el derrotero de las decisiones del FdT, que se defiende con uñas y dientes, porque sabe que la próxima elección significará "la Gloria o Devoto", justo cuando hoy comienzan los alegatos en el juicio contra Cristina Kirchner por el juicio de Vialidad

El 3 de julio, un día después del calculado portazo de Martín Guzmán (que Antonio Aracre -CEO de Syngenta- ve como candidato presidenciable), Alberto recibió doce nombres para reemplazar al ministro puesto por Cristina por consejo del Nobel Stiglitz, quien hace un par de meses le gritó al mundo que había un "milagro argentino". 

Entre los primeros nombres que aparecieron estuvo el de Massa, que pidió el control de las grandes cajas para poder coordinar todo: Afip, Banco Central, Energía, YPF, Pami, Anses... 

Alberto no le podía dar tanto a nadie, porque significaba ponerse a todo el kirchnerismo en contra, entonces por presión de Estela de Carlotto, Alberto aceptó llamarla a Cristina, le dijo todo lo que pedía Massa, y Cristina dijo "no", y en medio de eso surgió el nombre de Silvina Batakis.

Batakis, de arranque, insinuó que iba a hacer lo que hay que hacer "unificar todas las cajas, usando la Constitución", trabar todos los pagos, procrastinar, e inició una agenda con viaje a Washington para hablar con Kristalina Georgieva, con gente del Tesoro de EE.UU. y con inversores, y allá fue. 

Pero las postergaciones de Batakis pisaba demasiados callos y en el medio los grandes capitales jugaron completamente en contra: el dólar saltó $100, de $238 a $338, y se inició una vertiginosa salida de depósitos de los bancos, con gran riesgo de que la crisis financiera se convirtiera en crisis bancaria (un retiro de fondos que durante jueves y viernes tampoco cesó (según datos del BCRA en julio se fueron depósitos en dólares por US$ 852 millones (US$ 381 millones entre lunes y viernes pasado), por lo que en apenas un mes hubo retiros por el 5,5% de los depósitos totales.

Evidentemente, los pagos taponados de Batakis molestaron a algunos. Entre muchos llamados directos, varios gobernadores fueron en masa a la Casa Rosada, y le habrían planteado a Alberto "la nuestra no se toca, sacala a Batakis".

 Y mientras la ministra se reunía con Georgieva (titular del FMI), con David Lipton (mano derecha de la secretaria de Estado de EE.UU., Janet Yellen) y mantuvo una reunión con varios de los gerentes de fondos de inversión más grandes del mundo, en Buenos Aires Cristina y Alberto empezaron a buscar reemplazante: entendían que con Batakis no llegaban a 2023. 

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Batakis, la primera apuesta pos-Guzmán: duró poco

Y se repitió la oferta: y se repitieron las negativas de Martín Redrado, de Emmanuel Alvarez Agis, de Miguel Peirano y de los dos Lavagna, padre e hijo, ningún profesional apto técnicamente para el cargo asumía sin manejar todas las cajas. Y así surgió "y ponelo a Sergio, ya no hay recambio, no hay suplentes". Y Massa, con todos los empresarios que lo apoyan, aceptó sin las cajas que había pedido cuatro semanas antes, no le quedaba alternativa, era su última oportunidad. 

El capitalismo de amigos necesita seguir, no puede permitirse morir con el Frente de Todos. Hubo un grandilocuente anuncio de Massa como nuevo ministro de Economía, Desarrollo Productivo y Agricultura, le sacaron a Scioli de encima. 

Massa entró nuevamente en juego, pero realizó una particular declaración señalando que el lunes confirmará su equipo, el martes renunciará a su banca, será nombrado en el Ministerio, y recién el miércoles lanzará las medidas de su plan. 

Pero en el medio se enteró de un pequeño detalle: no tendrá ninguna caja, ni Afip, ni Banco Central, ni Energía, ni YPF, ni Pami, ni Anses. O sea, Cristina, muda, se preserva. 

Si la inflación baja, el FdT se mantiene vivo y con chances para 2023. Si la inflación no baja, podrá volver a decir que hay funcionarios que no funcionan, porque ella en público no dio ningún aval ni a Massa ni a nadie. O sea, más de lo mismo.

Por supuesto, los viejos actores del mercado repiten "a cada funcionario hay que darle su chance y ver qué anuncia el miércoles". Pero los analistas de todo el espinel saben dos cosas: no puede seguir emitiendo pesos y el BCRA no puede seguir perdiendo reservas. Y ahora arrancan por lo menos doce semanas con sequía de liquidación de divisas del campo, ya que estamos en el segundo semestre tradicionalmente seco en exportaciones y por ende en retenciones.

Esto quiere decir que Massa no tendrá cajas de donde abastecerse, salvo que se las abra Cristina. Si no lo hace, su camino obligado será procrastinar pagos, postergar, y Massa es un zorro, nadie cree que venga a hacer un ajuste porque su nombre, como ocurrió con el "Rodrigazo", se podrá convertir en el "Massazo", donde todo se puso en línea por liberación de variables oprimidas. Pero hay que ver qué anuncia el miércoles.

El rumbo de los dólares

¿Qué piensa el mercado tras la fuerte caída de los dólares y la recuperación de los títulos que se vio el jueves y el viernes? Una encuesta con 1.200 casos respondió una pregunta muy simple: ¿qué dólar libre ven para fin de año? 

El 63% lo imagina a $400, el 12% a $500, el 11% a $280, 5% a $800, 2% a $450, 2% a $300 y 1% a $320 (4% no supo qué contestar). Esto que no es nada más que una encuesta, pero muestra que el prorrateo da para el último día de 2022 un valor de $417 pesos para el dólar, es decir 41% por arriba del cierre del viernes. 

¿Qué significa esa hipotética variación? Un aumento mensual del 7,2%, en línea con lo que se espera con la inflación para los próximos meses. El jueves 11 de agosto a las 16 horas Marco Lavagna  dará a conocer el IPC de julio, que según consultoras estaría cerca del 8%, veremos. Durante el fin de semana los proveedores adelantaron que hoy llegan fuertes aumentos para varios productos, azúcar, aceites, harinas, y la entrega será "Taca Taca", si no se paga en el momento, la mercadería no baja.

En suma, en medio de una ebullición de precios que viene desatados, no por del dólar, sino por un Estado opresor que inunda de impuestos y de obligaciones a los privados, esta jugada desesperada del FdT se concreta a apenas 52 semanas de las PASO de 2023. 

Si con esta corrección del dólar, la inflación sigue desatada, a Cristina tampoco le servirá Massa, que asumió con mucho menos poder que el que pidió (ya que no le quedaba otra, era agarrar este fuego caliente y jugársela o quedarse sin nada). Y si la alta inflación persiste a Cristina no le quedará otra que poner a un ministro de su propio riñón, e ir a fondo, como reclamó Andrés Larroque, cuando dijo "se acabó el tiempo de la moderación". 

Pero desde hoy la cabeza de Cristina no estará tanto en el Gobierno, sino en los alegatos del juicio que la carcome, y sobre todo en las presiones para que la liberen, como hacen, hicieron y harán todos los poderosos.

Las decisiones de la Fed

Habiendo analizado bien a fondo todo lo local, vayamos al mercado internacional, que también manda. La suba de tasas "paloma" de la Fed fue autorizada por Jerome Powell porque las commodities empezaron a tranquilizarse y porque ya tenía datos de inicio de recesión en EE.UU. (dos trimestres seguidos a la baja). Pero en el balance de todo julio los metales (ultra selectivos) tuvieron una suba promedio de apenas el 0,2%, los granos bajaron 1,8% y, fundamental, el petróleo cayó 7,1%. Eso permitió que Powell subiera la tasa corta "sólo" 0,75 puntos. 

En el balance semanal la Bolsa de San Pablo encabezó con un repunte del 4,3% (a nueve semanas de la definición presidencial entre Lula y Bolsonaro), Wall Street recuperó 3,8%, México 1,9%, Frankfurt 1,7% y todos comieron perdices, menos Tokio, que bajó 0,4% porque Japón no logra salir de su recesión. Pero, para sorpresa de los que hablaron del "efecto Massa" debe decirse que en la semana no hubo un mágico recupero sólo en los bonos argentinos, también subieron casi todos los bonos emergentes, Sri Lanka por ejemplo subió 23%...

Ahora bien, qué pasó con el dólar ante la no tan agresiva suba de tasas de Powell. Con recesión y todo, y con chance de que la inflación de EE.UU. siga alta, el dólar continuó empujando: en la semana subió 2,7% en Brasil, 1,7% en Japón, 1,4% contra la libra y 0,9% contra el euro y el yuan. El billete verde no varió contra el peso chileno y cedió 0,1% contra el franco suizo. Y, como dijimos, el caso paradigmático fue el argentino, que volvió del miedo del overshooting, con bajas para el CCL -11,7%, para el MEP -12,3% y para el blue -12,4%.

En búsqueda de la confianza

¿Cómo sigue? La palabra clave sigue siendo "confianza". Y venimos de otros dos papelones. Un funcionario de Casa Rosada anunció "hablamos con Georgieva", e inmediatamente desde el FMI respondieron "con nosotros no hablaron". Lo otro que metió ruido fue la forma en la que Sergio Massa se despidió de Daniel Scioli y se mandó a mudar del recule del ministro, devenido nuevamente en embajador en Brasil.

Y ahora llegará lo que diga Massa. El país lo mirará con catorce ojos. El nuevo ministro anunciará medidas y todo el mundo las mirará con lupa. Batakis dijo que se cortaba el aumento de personal, e inmediatamente Santiago Cafiero y Scioli nombraron gente con categoría permanente a dos manos (publicadas en el Boletín Oficial). 

Massa se hace cargo de Economía, no tiene conocimiento profundo sobre el tema y no se sabe cómo va a dialogar con técnicos del FMI que pronto le harán otra auditoría. Y, esencialmente, no le dieron todo el poder. Es decir, el FdT replica lo que viene haciendo desde hace 32 meses.

¿Cómo resolverá Massa la renovación de bonos en pesos por $ 600.000 millones en agosto, cómo renovará el $1 billón que vence en septiembre? ¿Qué hará con los casi $9 billones de deuda de Leliq del BCRA, que ahora rolean al 60%? Con la última suba de tasas, ya se pagan más intereses por Leliq que por jubilaciones (según calculó Fernando Marull son $430.000 millones por mes contra $421.000 millones).

Guzmán no tenía experiencia de administración. Batakis no tenía peso político. ¿Puede ser Massa un piloto de tormentas? 

¿Pondrá un plan económico? ¿Intentará ganar tiempo desdoblando el tipo de cambio sin corregir el desequilibrio profundo entre el tamaño del Estado y un sector privado que ya no invierte ni contrata? Sin dudas, buscará los mejores resultados posibles porque quiere ser Presidente. 

Por encima de él, Cristina busca clamor para que la Justicia no la condene. Y esa tensión plantea, sin lugar a dudas, que se vienen días y semanas de volatilidad extrema.

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