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Depósitos garantizados: ¿riesgo de "moral hazard" o una obviedad?
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Depósitos garantizados: ¿riesgo de "moral hazard" o una obviedad?

Que los depósitos arriba de US$ 250.000 estén respaldados por el FDIC era una obviedad. Pretender que los depositantes disciplinen a los bancos no tenía ningún sentido.

"Sabemos hace rato que el lugar para disciplinar a los bancos es el del activo, no el del pasivo". Es una frase que suele repetir el economista Warren Mosler. Lo que quiere decir es que no hay que esperar que sean los depositantes quienes se ocupen de que los bancos hagan buenos préstamos e inversiones si no que es mejor que sea el gobierno quien se ocupe de eso.

Hace décadas, en Estados Unidos, los bancos emitían depósitos cuando hacían préstamos (igual que ahora) pero no estaban respaldados por ningún organismo del gobierno federal (incluída la Fed). 

Esto generaba muchas distorsiones en el comercio porque cada depósito tenía una cotización distinta dependiendo de qué banco lo hubiese emitido. 

Para colmo, por efecto contagio, ante una corrida en un banco "insano", podrían caer otros bancos "sanos". Es por eso que, antes de la creación del seguro de depósitos (FDIC), las crisis financieras eran recurrentes en el país del norte.

Todo cambió en 1933 con la creación de dicho organismo, el cual respaldaba los depósitos hasta US$ 2.500 (que era mucha plata en ese momento). Con el correr de los años, la inflación y el crecimiento de la economía, ese seguro fue quedando chico y tuvo sucesivos incrementos: primero a US$ 10.000 en 1950, luego a US$ 40.000 en 1966, a US$ 100.000 en 1980 y finalmente, en 2008, a US$ 250.000, primero de manera temporal y luego definitiva 2 años más tarde.

Con el comunicado conjunto que emitieron el domingo la Fed, el Tesoro y el FDIC, el límite se eliminó de hecho, o sea, que todos los depositantes están respaldados, sin importar el tamaño del depósito. 

Las protestas y los debates en Twitter no se hicieron esperar. 

Muchos acusaron la medida de comunista, de "moral hazard" (peligro moral) y otros adjetivos. Mi posición es que es lógico lo que ocurrió y, de hecho, ya lo habíamos anticipado allá por julio de 2021 en esta misma columna.

No tiene sentido pensar que los depositantes sean los encargados de disciplinar a los bancos y las razones para ellos son varias. La revista Forbes, por ejemplo, publicó hace nada más de un mes el listado de los mejores 100 bancos de Estados Unidos: SVB, el banco que quebró el viernes, quedó en la posición 20. El JP Morgan, por su parte, mostró un informe en noviembre del año pasado donde proyectaba un valor de US$ 375 para la acción de aquel banco sobre fines de 2023. Hoy se consigue por US$ 106.

No, es imposible que los depositantes pudieran prever la hecatombe. Las reglas bancarias "CAMELS" obligan a los bancos a pasar un test respecto a la sensibilidad de sus activos a las variaciones en la tasa de interés. Aparentemente SVB tenía bonos de largo plazo respaldando depósitos de corto y, como explicamos ayer, le afectó la doble Nelson de la suba de tasas: las startups se quedaron sin fondeo y los bonos que respaldaban los depósitos bajaron de precio. O sea, que si se pretendía que los depositantes disciplinaran al banco retirando sus depósitos, tendrían que haber anticipado las subas de tasas lo cual implicaba que tenían que prever el alza en la inflación.

Para colmo, incluso si pudieran haberlo anticipado, digamos hace 2 meses, sólo algunos podrían haber retirado sus depósitos a tiempo. Otros hubieran quedado atrapados porque SVB no tendría fondos suficientes. Un chiste que circuló en la red del pajarito decía que si las tasas hubieran sido negativas, como ocurrió en Europa hace unos años, el SVB hubiese sido el banco más seguro de todos los tiempos.

Algo que sugería David Andolfatto, ex Fed de Saint Louis, era que las empresas deberían distribuir sus depósitos en distintos bancos a US$ 250.000 cada uno. No tiene mucho sentido. Imaginen el despelote que podría tener un CFO de una startup pequeña manejando 4 cuentas bancarias distintas. Aparte, así como esa startup reduciría su exposición a SVB, otra lo incrementaría. El rescate total sería el mismo y, encima, el incentivo para disciplinar sería menor.

Algo importante. Joe Biden fue claro, ni los accionistas de los bancos ni los gerentes del mismo serán rescatados, ellos perderán su dinero y serán despedidos, respectivamente. Agregó también que los fondos para respaldar a los depositantes no saldrá del bolsillo de los contribuyentes impositivos sino que lo pagarán los bancos con el seguro FDIC. En realidad, quienes lo pagarán serán los depositantes vía menores rendimientos sobre sus depósitos. Ya veremos.

Lo importante es que el caso de SVB cambia la historia para siempre. Como dijo Warren Mosler, los depósitos asegurados funcionalmente son securities del gobierno. Cada vez es más obvio lo que sabíamos hace rato: los bancos son agentes (privados o públicos) del gobierno.

 

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