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Con la soja en US$ 650, el BCRA apenas compró US$ 33 millones en junio: alerta por el 2° semestre

El BCRA compró solo US$ 33 M en junio. En poco tiempo, la oferta del agro se secará.

La soja está en la zona de US$ 650 por tonelada
La soja está en la zona de US$ 650 por tonelada
13 junio de 2022

El jueves pasado, la soja cotizó por encima de US$ 655 en los mercados internacionales y alcanzó niveles históricos. 

La posición con vencimiento en julio subió 1,67%, o US$ 10,66. Una hora antes del cierre de la operatoria en el mercado de Chicago retrocedió a US$ 650 y no pudo quebrar su récord histórico de US$ 650,74 la tonelada al cierre, en septiembre de 2012.

Aún así, en las últimas cinco jornadas el poroto pasó de US$ 623,82 a US$ 641,36 la tonelada (porque el viernes cayó), lo que significó un avance del 2,81%, mientras que la harina subió 5,2% hasta los US$ 472,99 la tonelada. 

Por el contrario, el aceite de soja, pasó de US$ 1.804,45 a US$ 1.781,53 en el mismo periodo.

“Esto aporta buenas noticias en el frente externo ya que mejora la oferta de divisas. Sin embargo, la escasez de gasoil para la cosecha gruesa, la tensión financiera de los últimos días y la incapacidad del BCRA para acumular reservas a pesar de los altos precios ensombrecen las buenas noticias en el frente externo”, dijeron desde Delphos.

Los drivers

Las razones por las cuales el poroto tuvo una escalada en su precio responde a dos cuestiones: la guerra en Ucrania y la fuerte demanda de la soja estadounidense ante las expectativas que haya recortes en las existencias de dicho país. Otro de los factores es la demanda de China, principal comprador mundial del producto, que cual anunció nuevos embarques.

Durante la semana pasada, los operadores del mercado esperaron que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) realice un recorte en las estimaciones de stock, algo que finalmente sucedió. Esto, como consecuencia que el país del norte reforzó la siembra de la oleaginosa, lo que da lugar a que cualquier evento climático se convierta en "driver" para los precios, ingresando así al denominado "mercado climático".

En el informe sobre la oferta y demanda mundial de granos (WASDE), publicado el viernes, la dependencia estadounidense redujo de 6,39 a 5,58 millones de toneladas la estimación de existencias finales, frente a 5,93 millones calculados en promedio por el sector privado.

Independientemente de que sucedió lo que predijo el mercado, lo que tendría que haber disparado una nueva suba, el resultado de la jornada del viernes fue una baja, por una toma de ganancias debido a que los precios actuales son muy altos.

Vuelve la “sojización”

Los buenos precios internacionales, sumados a otros factores económicos y políticos, podrían determinar un incremento de la superficie dedicada al cultivo de la oleaginosa en Argentina y quebrar así una tendencia de retroceso de 7 años.

El USDA elevó la estimación de la cosecha local de 42 a 43,40 millones de toneladas a poco de culminar la recolección.

En relación al comercio exterior, mantuvo en 2,75 millones los despachos de poroto, incrementó de 28 a 28,20 millones la exportación de harina y redujo de 5,60 a 5,53 millones la venta externa de aceite.

Los precios conjugados con otros factores, como lo son la suba de costos y la casi nula posibilidad de que se establezcan límites para la exportación del complejo sojero, podría llevar a que la siembra de la oleaginosa recupere parte del terreno perdido en los últimos años. 

Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) estima que en la próxima campaña gruesa 2022- 2023 podría "romperse" la tendencia de retroceso en el área de soja, debido a que las gramíneas podrían recortar su superficie, por lo menos en la región núcleo.

"En principio, las gramíneas este año aparecen cediendo áreas, rompiendo la tendencia de los últimos 7 años. El área de maíz temprano podría ceder de 5% a 10% en la región núcleo", indicó el informe.

Los ingenieros de la entidad explicaron que "los productores que quedaron mal parados por la sequía en la cosecha gruesa y tienen un gran temor a gastar en gramíneas, ya que hay que invertir en fertilizantes y semilla. También se suma la incertidumbre por las políticas gubernamentales y la posibilidad de una tercera Niña. Es demasiado el riesgo". 

Por eso la estrategia pensada por los productores, según la BCR, es "refugiarse en la soja de primera: el aumento estimado de siembra sería de 9% respecto al 2021".

La macro no respira

Más allá de estos buenos precios y el récord en las exportaciones del primer cuatrimestre  (US$ 27.700 millones, +28,4%), Ecolatina advierte que “las importaciones no se quedaron atrás”. De hecho, sumaron US$ 24.800 millones (+41,6%), superando el pico de 2018. 

“Así, si bien los términos del intercambio fueron récord (+5%), el superávit se redujo 30%”, dice Ecolatina.

La mayor presión importadora responde a distintos factores, además de mayores volúmenes importados por el crecimiento (ahora más leve) de la economía: 

  1. El salto en la energía, los mayores costos logísticos y el creciente déficit turístico impulsan una mayor salida de divisas
  2. Factores que exacerban estos efectos: apreciación real del tipo de cambio, brecha elevada, tasas reales negativas y ciertos temores sobre el abastecimiento de insumos en el invierno incentivan un adelanto en las importaciones y menores liquidaciones en el MULC
  3. Falta de financiamiento comercial impide aplazar pagos de importaciones.
  4. Demora en ventas de soja y falta de gasoil.

Con un BCRA que debe sumar reservas, “la cantidad de dólares disponibles para importaciones no energéticas se verá limitada”.

¿Qué abanico de opciones se le abren al Gobierno ante esta encrucijada? Descontando un escenario de aceleración devaluatoria brusca o salto cambiario que frene importaciones e induzca una contracción de la actividad (el último recurso para el Gobierno), se abren dos principales caminos: un relajamiento de la meta de reservas que permita darle aire a la economía o una mayor restricción a las importaciones que enfriaría la actividad y recalentaría la inflación. O un poco de ambas.

De cara al segundo semestre, cuando la oferta de divisas decae por motivos estacionales y el deterioro de la balanza energética y de servicios se agudiza, “el panorama se complicará”, dice Ecolatina y, allí, la pregunta se empezará a responder.

A futuro, dice Ecolatina, “la clave será generar dólares genuinos”. Eso ya se sabe…hace décadas.

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