Señales contrapuestas en un escenario de incertidumbre

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Luis Varela Luis Varela 26-04-2021
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Por Luis Varela

Pasan las semanas, ya hay países que tienen a más del 30% de su población vacunada, pero las economías globales siguen en emergencia, con los gobiernos enfocados no solo en emisión sin fin sino ahora también en la aplicación de más impuestos.

Esa decisión trajo consigo varios efectos secundarios. Por un lado, la semana pasada volvió a verse un dólar global débil, con baja del 0,3% al 2% para el billete verde contra el real, el euro, el yen, el franco suizo, el yuan y la libra.

Pero además de ese fenómeno monetario, se está generando un campo propicio para un arriesgado fin al ciclo alcista de las bolsas. Los índices bursátiles de casi todas partes navegaban en la espuma de una burbuja, alimentada con pura emisión y compra de títulos (de la Fed, entre otros bancos centrales importantes) y los nuevos impuestos anunciados hicieron que la semana pasada Wall Street bajara 0,4%, con descensos del 0,5% a 3% en Santiago, Tokio, Frankfurt y San Pablo.

A la vez, el dólar global débil (con debilidades también para el euro, el yen y otras monedas) impulsa el valor de las materias primas y fija las bases para el retorno de la inflación mundial. En lo que va de abril el petróleo sube 4,7% (volvió a valores de 2018), los metales básicos subieron entre 2% y 8,5% (a valores de hace 10 años), los granos ganaron entre 2% y 10% (a valores de hace siete años). Incluso los refugios clásicos resucitaron: la onza de plata sube 6,6% en el mes y el oro repunta 4%.

Además de eso, la banda en fuga de inversores que buscan evadir a los riesgos y a los fiscos acaban de sufrir una estocada en el panel de criptomonedas. Hubo enemigos sucesivos: apagón en China, prohibición en Turquía, impuestos en EE.UU., apalancados buscando salida. Resultado, el Bitcoin cae 15% en abril y 22% desde su cumbre. .

A contramano de toda esta movida llega el dominó siguiente. Las tasas largas de EE.UU. ya están más arriba (0,82% a 5 años, 1,56% a 10 años y 2,24% a 30 años) y Jerome Powell avisó: en caso de que la inflación se acelere, no dudará en actuar.

El contexto local

Por supuesto, la situación argentina viaja con otro ritmo. Mientras el dólar global baja, en el mercado local sube. El dólar fuga o contado con liquidación subió 0,8% la semana pasada a su nivel más alto desde octubre. El dólar MEP subió 3,2% y el blue pegó un salto de $10, o sea 7%, lo que paga la tasa de los plazos fijos en casi tres meses.

Y, debe decirse, esta suba inicial del blue se dio sin la participación de los minoristas, que no tienen pesos para cubrir el costo de vida. Pero terminó el pago del impuesto a la riqueza, por lo que la oferta de divisas para conseguir pesos y pagarlo, finalizó. Por lo que la brecha cambiaria volvió a subir: la diferencia entre el dólar oficial y el blue regresó al 53,9% y la del CCL con el mayorista fue del 64,5%.

Esta situación se da con un marco de economía cerrada con alta inflación. Y, según dijeron los miembros del equipo económico, la cerrarán más, le pondrán más trabas al comercio. Y esa situación hace que los comerciantes desconozcan los valores de reposición, generan más desconfianza y crece el desabastecimiento y el riesgo de mayor aceleración en los precios.

Y los ahorristas ya ven la verdad en sus narices. Los plazos fijos, que pagan 2,7% por mes, se licúan contra una inflación del 4,8%. Por eso son cada vez más los que se pasan a plazos fijos indexados, sumando dinero más complicado a la bomba de las Leliq, que ya están arriba de 3,2 billones de pesos. Y hay que estar muy atentos, porque hay inversores que empiezan a salir: van al blue, aunque haya otras opciones mucho mejores.

Varios analistas comenzaron a decir lo que era un secreto a voces: "Hasta ahora estafaron licuando el dinero de los plazos fijos, pero la deuda en pesos ajustada por CER está creciendo muy rápido y no se puede licuar tan fácil”. Por esa razón, varios funcionarios saltaron por los aires en los últimos días cuando corrió el rumor de que cambiarán el índice CER en enero (después de la elección) para licuar esos depósitos de otra forma, sin romper el Indec (como en 2014), pero rompiendo ahora la base de sustentación de los valores ajustables.

A eso se suman licitaciones de colocación de deuda en pesos fracasadas y más costosas, generando vencimientos cada vez más cortos. Y, todo este cuadro de situación hizo que, con las bolsas débiles afuera, la de Buenos Aires fuera la peor de todas: la semana pasada bajó 0,6% en pesos pero 7,1% en dólares.

Las otras señales

Ahora bien, ante todas estas luces preocupantes, aparecen algunas señales que permiten seguir respirando. Es cierto que la semana pasada el precio de todos los dólares libres subieron, pero no fueron frenados con venta de bonos o con reservas quemadas. Si hubo algún uso de fondos para que no subieran más, pero de hecho en abril las reservas del BCRA crecen en US$ 659 millones y desde principios de año aumentan en US$ 847 millones. Y Guzmán espera recibir los DEG, a pesar de hacerle caso al ala política más dura del Gobierno y no acordar con el FMI por ahora.

Por supuesto, economistas profesionales, que miran un poco más allá del corto plazo (por encima del plan sietemesino para hacer un buen papel en noviembre), el economista José Echagüe de Consultatio advirtió: “Está claro que Guzmán no le va a pagar al Club de París, el tema es cuáles son las consecuencias”. Todos saben que esto no funciona de largo. El Gobierno no quiere pagar el costo político, se trata de vivir al día, de navegar en el corto plazo.

Lo cierto es que este plan aguantar es posible por ahora gracias a una sola cosa: la suba del precio internacional del precio de los granos, ya que el 60% de lo que exportamos es soja o derivados. China necesita alimentos, la soja Chicago salta 7% en abril, al mayor precio en siete años y la soja Rosario anota un aumento del 5,5% en el mes.

Aunque, detrás de este gran ingreso de fondos hay datos peligrosos: la Industria cedió en marzo contra febrero, hay pelea por la apertura de colegios en el AMBA (con la Corte sin resolver) y fundamentalmente mas contagios y más muertes por el virus, y con pocas vacunas.

Es que en cantidad de muertos estamos en el puesto 14 entre 180 países, y en muertos sobre total de habitantes en el puesto 21. En cuanto a vacunación, países que hasta hace poco eran similares a Argentina están casi todos con el 30% de vacunados sobre la población total. Argentina está con el 15%, incluso Brasil (que es un incendio de virus) nos supera con 18% de gente inoculada.

Detrás de la suba de los dólares libres y de la caída de las acciones, hay un elemento que hizo girar la cabeza de los analistas. La semana pasada los bonos argentinos subieron 1,3%. Y eso fue posible porque inversores arriesgados ven un dato contundente: la soja se paga US$ 565 en Chicago y los productores reciben $31.000 en Rosario, lo cual significan unos 200 dólares. O sea, el Gobierno se queda con la parte del león.

Así, los empresarios siguen con los pies en polvorosa.

Además, en diez semanas los agrodólares se terminan. El saldo comercial está en baja. Y ahora, después de devaluar al país durante 16 meses, hacen lo contrario: anclan al dólar mayorista, lo subieron 1,6% en los últimos 30 días, contra una inflación del 4,8%, lo cual genera inflación en dólares. Evidentemente, el 29% de Guzmán ya no existe, las consultoras subieron su estimación al 50% y eso está despertando las paritarias que acordaron en 35% para que se activen las cláusulas gatillo.

Problemas recurrentes

No hay por delante drivers que puedan resucitar el precio de los bonos y las acciones. Claramente no hay posibilidad de un acuerdo político para solucionar el problema de raíz un déficit fiscal crónico. El gasto público sigue siendo financiado con emisión o con deuda y no hay más dinero para eso. El titular de Acara lo denunció; "para comprar un auto en Argentina se paga 52% en impuestos cuando en otros países la tasa es del 28%"

Y por si alguien tiene dudas, el riesgo país de los vecinos es de 250 puntos y el de Argentina roza los 1.600. La inflación en los países vecinos está en el 5% anual y la de Argentina apunta al 50%. Por todo eso, tanto las acciones como los bonos están regalados, con precio de liquidación. Eso obliga al inversor a decidir: arriesgarse, comprar ahora con los ojos cerrados, o seguir con los pies afuera del plato, esperando ver cómo sigue la película.

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