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“No todos los sectores van a crecer igual ni al mismo tiempo”

10-03-2017
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Entrevista a Daniel Funes de Rioja, Vicepresidente de la UIA y titular de Copal

Transitando ya la parte final del primer trimestre del año, las expectativas previas indicaban que aquellos brotes verdes que empezaron a crecer hacia fines de 2016 ya estarían robustecidos. Sin embargo, la actividad sigue deprimida, la inflación continúa erosionando la competitividad de las empresas y la capacidad ociosa de la industria (en torno al 60% promedio) retrasa los proyectos de inversión. Estos son algunos de tópicos que abordó Daniel Funes de Rioja, vicepresidente de la Unión Industrial Argentina y titular de Copal, la cámara de alimentos y bebidas, en este diálogo con El Economista.

¿Ya salimos de la recesión como dice el Gobierno?

Venimos de un año de una caída de casi el 5% en la industria, con una utilización de la capacidad instalada del 60% al 65%, con una previsión de nuestros economistas de un crecimiento que puede rondar el 2%, puede ser menos o más, y que depende mucho de Brasil. Evidentemente, los brotes verdes están en los sectores vinculados a la actividad primaria, desde maquinaria agrícola hasta agroquímicos, en cemento y todo lo que sea obra pública, aunque no todavía obra privada que es mucho más dinamizadora. Y en la agroindustria los comportamientos son desparejos, hay quienes están mejor, igual o peor, porque también hay cuestiones estacionales y climáticas. Diría que estamos convencidos que vamos a crecer pero no todos iguales ni todos al mismo tiempo.

¿Cuál es el principal problema de la agenda industrial, la caída de la demanda interna, las importaciones?

Acá se han encarado las reformas de primera generación, pero las reformas de segunda generación, que son la reforma fiscal, la logística, los costos laborales no salariales y cuestiones que tienen que ver con la productividad, todas ellas llevan tiempo. Por ejemplo, una reforma fiscal no se puede hacer de la noche a la mañana porque requiere consensos políticos, lo logístico requiere tiempo porque mucho de eso es obra pública. Hay cuestiones transversales que son comunes a todas y cuestiones específicas como las importaciones, que no son generales a toda la actividad. Creemos que es una buena estrategia que el Gobierno vaya convocando sector por sector para ver las características de su problema. En la industria alimenticia hay, cada tanto, problemas de importaciones pero no podemos decir que una vez que lo ponemos en conocimiento del Gobierno no hayamos tenido una respuesta en ese sentido. Lo hemos tenido a través del Gobierno y también a través de acuerdos con los sectores respectivos por ejemplo de Brasil.

¿Hay preocupación entre los industriales por la caída de la actividad? ¿Hay más inquietud que hace unos meses?

Hay preocupación pero no más que la que veníamos tenido durante un 2016. Si hay algo que quiere un industrial es que las cosas mejoren, haya más empleo y más mercado.

Lo que ocurre es que se esperaba que 2017 ya tuviera indicadores positivos, pero eso todavía no se ve.

Estoy dando un panorama, y allí la primera duda es si uno va a estar en la foto de los que primero mejoran. Nadie pensaba que toda la economía iba a reaccionar al mismo tiempo y en sentido positivo.

¿Cómo sigue ahora la agenda de la UIA?

La agenda de UIA arranca ahora y pensamos en reunirnos con funcionarios del Ministerio de Producción, con el ministro Cabrera y el Secretario de Industria Etchegoyen, para plantear estos problemas. El presidente de la UIA se reunió con el ministro Dujovne para plantear la estrategia y los objetivos en materia tributaria que tiene la industria, y se seguirá con otras áreas. Obviamente, empezaremos por los sectores que lo están pidiendo con carácter urgente.

¿Avanzaron algo en el tema impositivo con el Gobierno?

La industria tiene una presión fiscal acumulada del 34/35% por la presión fiscal nacional, provincial y municipal, en el caso de la industria de la alimentación es aún mayor, 40% y casi 50% en el caso de las bebidas, y todo esto implica que esté en agenda. Por ejemplo, en una botella de agua mineral la mitad del precio es impuesto. El Gobierno nos plantea que la carga tributaria se podrá reformular cuando se haga la reforma del régimen de coparticipación, esto lleva al menos dos años por delante. Nosotros le planteamos que mientras tanto abordemos el tema Ingresos Brutos y los llamados convenios de corresponsabilidad gremial para reemplazar cargas sociales por una tarifa equivalente a eso pero de determinadas características, como pasos iniciales en este proceso de readecuación.

Desde el Gobierno le demandan al empresariado mayor inversión. ¿Cómo toman ese reclamo?

Y nosotros hemos acompañado la gira presidencial a España, y le puedo decir que hay un clima de inversión muy propicio. Pero cuando a usted le preguntan ¿va a invertir? Lo primero que contesta es que tiene el 35% de la capacidad ociosa, entonces primero hay que que cubrir eso, además de tener energía, caminos, y conectividad. Es decir, todo lo que necesita para acompañar ese proceso de inversión.

¿Para cuándo ve la salida de la situación recesiva?

Soy particularmente optimista pero con cautela. No va a ser todo para todos ni en el mismo momento.

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