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Tarifas e internas

Los subsidios a la energía, la línea roja de Guzmán

Sabe que son un tema grueso: si no se ponen en caja, se pueden llevar puestos la caja (y el programa con el FMI)

“Lo que nosotros estamos haciendo es unir el corto con el mediano plazo para que los logros se sostengan en Argentina”
“Lo que nosotros estamos haciendo es unir el corto con el mediano plazo para que los logros se sostengan en Argentina”
Alejandro Radonjic 10 mayo de 2022

El ministro de Economía, Martín Guzmán, camina un delgado equilibrio entre conceder algunas pretensiones de la oposición (interna) y la denominada “consistencia macroeconómica”.

Ayer, señaló que comparte la idea de acelerar la suba del salario mínimo, que había sido acordado en marzo. Porque se aceleró la inflación (dijo). La realidad es que lo planteó un proyecto de Máximo Kirchner y otros. Lo mismo puede decirse de los “refuerzos de ingresos” por 0,4% del PIB. ¿Lo hubiera anunciado sin la presión preexistente del camporismo?

Sin embargo, trató de poner un dique de contención procedimental como que la tropa legislativa no se envalentone. “Por supuesto que estamos de acuerdo con la idea de que el SMVyM le gane a la inflación. Ahora, esto se discute en el Consejo del Salario. Vamos a mantener la discusión en el Consejo del Salario apuntando a que el SMVyM crezca en términos reales”, dijo el ministro. 

Sobre el proyecto previsional, apenas dijo que el Gobierno no fue consultado. No hizo críticas. Casi como que lo minimizó.

Pero la novedad es que se metió a hacer algunas críticas a la política económica de los años cristinistas. Las había hecho antes. Tanto él como Alberto Fernández fueron críticos de esos años. 

El viernes, en Chaco, Cristina Kirchner le facturó a Matías Kulfas su libro crítico sobre el kirchnerismo. Con ese recuerdo vivo, lo de Guzmán fue tan cierto como provocativo. 

Es que, precisamente, el ministro venía hablando de los subsidios energéticos, que se empiezan a discutir hoy. La política tarifaria y energética del Gobierno de Cristina Kirchner fue, quizás, su principal error económico. Se llevó puesto el superávit fiscal y generó un rojo externo enorme. Además, dejó una bomba nominal para el sucesor. Guzmán sabe que es un tema grueso y, en criollo, sabe que si no se ponen en caja, se pueden llevar puestos la caja (y el programa con el FMI).

  • “Uno se pregunta en qué país del mundo ha funcionado, para encauzar un sendero de desarrollo con inclusión social, tener subsidios energéticos por 3 o 4 puntos del PIB. ¿En qué país del mundo funciona que haya déficits persistentes financiados por una moneda que la gente, por la inflación, empieza a dejar de querer? No hay evidencia, ni ninguna articulación teórica que diga que eso funciona”, dijo Guzmán, por elevación al kirchnerismo.

Si bien reconoció “logros importantes” en aquellos años, recordó que “también hubo problemas de consistencia macroeconómica" y que evitar eso, ayer y hoy, es clave para mantener los logros en el tiempo. “Lo que nosotros estamos haciendo es unir el corto con el mediano plazo para que los logros se sostengan en Argentina”, agregó. 

Sin abandonar su tono tranquilo, Guzmán se puso más picante. “No está muy acostumbrada Argentina a que los debates internos de una fuerza política sean públicos”, dijo. “Bienvenido, llevemos adelante este debate”, concluyó.

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