Los industriales piden lugar

09-01-2017
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La primera licitación de proyectos para energía renovable fue un éxito mayor al esperado desde el plano de las ofertas y el precio conseguido. Entre la Ronda 1 y la 1.5, el Ministerio de Energía y Minería adjudicó un total de 59 proyectos por una potencia de 2.423,5 Mw, lo que permitiría llevar la generación de energías alternativas por encima de la meta de 8% del total de energía proyectada por la ley de Energías Renovables sancionada en 2015. El precio promedio, en tanto, cerró en US$ 57,44 por Mw/h, un número récord en comparación con los megawatts adjudicados durante el kirchnerismo.

Otro aspecto, en cambio, es el que generó y sigue generando críticas al interior del sector. Desde hace tiempo y cada vez con mayor énfasis, los industriales, algunos gobernadores y especialistas del sector? a cuentagotas y mayormente en off the record? le reclaman al ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren, que la próxima licitación de Renov. Ar tenga un mayor apoyo a la incorporación de componentes nacionales en los proyectos a adjudicar. “El resultado de la licitación fue un éxito en el sentido del desarrollo energético, hubo muchas más ofertas de las que esperaban los propios funcionarios, pero lo que no se dio es la otra pata, la participación de la industria nacional, que ha sido marginal”, describió en ese sentido Rubén Fabrizio, director ejecutivo del Cluster Eólico Argentino de la Cámara de Industriales de Proyectos e Ingeniería de Bienes de Capitales (CIPIBIC), en una entrevista al portal Energía Estratégica, especializado en el sector de las energías renovables. El componente nacional declarado ante los proyectos adjudicados en Renov.Ar 1 fue apenas del 9%, contra el 20% que hay en la obra eléctrica, explicó.

Aranguren en la mira

A la hora de buscar las razones de la falta de incentivos, las miradas apuntan al diseño de Renov. Ar, en manos del ministro Aranguren. No, en cambio, hacia la ley 27.191, que el subsecretario de Energías Renovables, Sebastián Kind, escribió con el ex senador kirchnerista Marcelo Guinle. “Es un punto de debilidad del programa. El FODER (Fondo para el Desarrollo de Energías Renovables) era un fondo para financiar prioritariamente proyectos con componentes nacionales. La ley lo previó, (pero) el programa Renov.Ar no lo instrumentó. Se instrumentó como garantía y no como financiamiento”, explicó Fabrizio. “El Ministerio de Energía (y Minería) no puso el mismo énfasis en el desarrollo de la generación que en el de la industria. Priorizó un objetivo y no los dos, como preveía la ley”, sostuvo el director del Cluster Eólico Argentino.

En el sector entienden que lo que llevó a Aranguren a dejar a un lado los componentes nacionales fue su afán de lograr mejores precios y con ello, conseguir un triunfo de gestión para mostrar. En los proyectos adjudicados en esta primera etapa, predominan los componentes importados de China, que con precios mucho menores permiten bajar el costo de los proyectos, pero dejan fuera de la competencia a los industriales locales.

“No se le dio tanta importancia porque lo necesario era mostrar un precio bajo”, planteaba el especialista en energía Diego Margulis, a propósito del reclamo de los industriales. “Hoy tampoco tenés mucha industria con qué satisfacer la demanda que había, pero con el potencial argentino en renovables y las proyecciones que uno hace, es razonable que haya industria local de algún componente en el futuro”, explicaba a El Economista en una entrevista reciente.

Un reclamo federal

El mismo reclamo, al mismo tiempo, viene de las provincias. Con mayor fuerza que el resto, de Mendoza, gobernada por Alfredo Cornejo, radical y aliado del Gobierno Nacional. El argumento que esgrimen es que si bien la importación significa un ahorro para el comprador de los componentes, su reemplazo por un bien producido localmente genera un valor agregado que tiene un impacto favorable sobre la mano de obra y un efecto expansivo sobre la economía local en su conjunto. En ese sentido, un paper al que accedió El Economista, elaborado por una de las gobernaciones provinciales, señala que en el caso de la energía eólica, el ahorro en el costo de los bienes de capital significaría para las empresas la posibilidad de proveer energía a un precio de US$ 5 por Mw menos si se empelan aerogeneradores importados, el impacto sobre la economía de utilizar componentes nacionales sería de US$ 1.690.579 por aerogenerador.

De la primera ronda a la 1.5, el Ministerio de Energía y Minería tomó nota del reclamo e hizo algunas modificaciones pequeñas. Sin embargo, de cara a la próxima licitación, programada en un principio para mayo próximo, no hubo novedades todavía.

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