La economía está al margen de los excesos de Trump

30-01-2017
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Todos los actores relevantes de la economía mundial están diseñando sus estrategias para enfrentar una nueva época signada por Donald Trump. Hasta ahora apuntó a poner en marcha las propuestas más audaces que esbozó durante la campaña pero también tuvo que dar marcha atrás con otras.

Luego de un duro intercambio vía Twitter con el presidente de México, buscó distender la situación con una larga comunicación telefónica. A su vez, ayer se especulaba con la posibilidad de que haya algunas modificaciones a la orden ejecutiva que había firmado el viernes por lo cual se prohíbe el ingreso a Estados Unidos durante noventa días a los ciudadanos de siete países entre los que estaban Irak e Irán. La norma generó caos en los aeropuertos, y motivó críticas varios legisladores republicanos y de gobiernos aliados.

Mientras tanto esta semana se seguirán conociendo muchos indicadores económicos importantes pero que son previos a la llegada de Trump a la Casa Blanca aunque en algunos casos pueden haberse visto influenciados por el nuevo escenario como serían los datos sobre el nivel de gastos personales en diciembre que se conocerán hoy.

El viernes pasado se publicó la primer estimación sobre el PIB de EE.UU. en el cuatro trimestre de 2016 que registró una suba de 1,9% con lo cual el año cerró con un crecimiento del 2%, en línea con el promedio anual luego de la crisis de 2009 que fue de 2,1%. Ese porcentaje es motivo de controversia política.

Para los seguidores de Trump, una de las razones por las cuales se votó por el cambio es porque muchos ciudadanos estaban cansados de un crecimiento tan mediocre y se entusiasmaron con la propuesta de Trump de duplicarlo y llevarlo al 4%. Pero los críticos de Trump entienden que se trata de un planteo muy voluntarista dado que hay factores estructurales ? como el envejecimiento poblacional y la caída de la productividad- que impiden que la expansión sea mucho mayor.

En este contexto comenzará el martes la reunión de dos días de la Reserva Federal que no moverá las tasas de interés pero puede dar algunas señales de cuándo lo hará. Si bien la mayoría de los analistas sostiene que las políticas de Trump llevarán a una tasa de inflación más alta que obligará a endurecer la política monetaria, en la Fed hay una visión más cauta sobre cuál será el nivel de crecimiento y hasta que no haya evidencias claras de una aceleración de la tasa de inflación, no actuará. Por lo tanto, la próxima suba de tasas puede decidirse en la reunión prevista para mediados de marzo, o incluso, más adelante.

Europa, mejor

De todas maneras, lo que ocurra más allá de las fronteras de Estados Unidos tendrá mucha influencia sobre su economía y podría modificar algunos de los pronósticos que se hacen en este momento.

Esta semana se conocerán datos que mostrarán a la economía europea en movimiento, ya muy lejos del temor a la deflación o a una recaída en recesión. El martes, la agencia de estadísticas de la Unión Europea informaría que el PIB se expandió 0,4% en el último trimestre de 2016 mientras que en los dos trimestres anteriores lo había hecho al 0,3%. También en enero, según Eurostat, la inflación anualizada habría llegado a 1,6%, la mayor tasa desde julio de 2013. De confirmarse estos datos, retomará fuerza el debate sobre cuándo debe dar por finalizada el Banco Central Europeo (BCE) su política de estímulos monetarios.

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