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La baja de Ingresos Brutos suma competitividad

Una investigación de Federico Muñoz pone la lupa sobre un tema clave del pacto fiscal entre Nación y provincias

29-11-2017
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El compromiso por parte de las provincias de ponerle un tope decreciente a las alícuotas de Ingresos Brutos, en un sendero gradual hasta 2022, servirá para reducir al impuesto que es protagonista de todas las estructuras tributarias provinciales. En las provincias, el gravamen representa, como mínimo, el 55% del total de la recaudación tributaria distrital con pico de hasta 85% en algunas provincias.

Creciente

Una investigación reciente de Federico Muñoz (foto) mostró que el peso de los Ingresos Brutos sobre las estructuras tributarias creció fuerte con el paso de los últimos años, explicando la mayor parte de la presión tributaria en cada una de ellas. Destacó: “El análisis dinámico muestra cómo el peso de Ingresos Brutos ha ido creciendo significativamente durante de los últimos años. En el 2003, las provincias recaudaban el equivalente a 3,5% del PIB por este concepto y, en 2016, su aporte había trepado hasta 5,3% del PIB. Cabe aclarar además que el peso de los demás impuestos provinciales (Automotores, Inmobiliario y Sellos) se mantuvo relativamente estable en estos años. En otras palabras, el aumento de la presión tributaria provincial se explica básicamente por el mayor peso de Ingresos Brutos”.

Y señaló: “Una de las piezas clave de la reforma tributaria que promueve el Gobierno es la reducción del peso del impuesto a los Ingresos Brutos que cobran las provincias, tributo por demás distorsivo, que opera en cascada (durante las sucesivas fases de la cadena de valor), y que afecta de manera dramática la competitividad de la economía nacional”

Reforma positiva

Pero una clave a remarcar es que Ingresos Brutos, si bien es cierto que representa la mayoría del ingreso tributario, no en todos los casos constituye un porcentaje mayoritario de los ingresos. Ahí cabe diferenciar el ingreso total del ingreso tributario. En varias provincias los impuestos no son, ni mucho menos, las mayores entradas de recursos. “La mayoría de los distritos dependen mucho más de las transferencias nacionales y de otras fuentes de ingreso (por caso, regalías) que de la recaudación impositiva propia. En efecto, en diez provincias los Ingresos Brutos representan menos del 10% de sus ingresos totales y, por ende, una reducción del tributo no debería tener un impacto significativo en el resultado fiscal”, destacó Muñoz.

El Pacto Fiscal firmado entre las provincias y la Nación busca que, tras recorrer un sendero gradual hasta 2022, las actividades productivas queden exentas del gravamen y que éste sólo continúe operando en el eslabón comercial (y un poco también en la construcción). Por eso desde Muñoz, más allá de que lo consideran demasiado gradual, destacaron como positivo el arreglo sobre Ingresos Brutos porque “corregiría su impacto negativo sobre la competitividad”.

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