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El período 2012-2015 se dividiría en dos etapas

Diferentes pronósticos según gane el oficialismo o la oposición.

08-08-2011
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Uno de los economistas más escuchados en la city expuso la semana pasada su visión sobre

lo que viene. “Quién resulte electo en octubre tendrá que optar. Si elige por aumentar el ritmo de devaluación y ajustar al alza algunas tarifas públicas, dado que el gasto en subsidios es cada

vez más difícil de financiar, terminará cebando la inflación. Si opta por no aumentar el ritmo de devaluación, se corre el riesgo de que la apreciación real del peso lleve a un deterioro más pronunciado del superávit comercial. Además, está claro que la inflación del año entrante

dependerá del manejo del gasto agregado del Gobierno”. Firmado: Miguel Angel Broda.

El Estudio Bein construyó dos escenarios para la economía en 2012 y los publicó en el último informe para sus clientes. En ambos los precios de la economía reciben un ajuste. La diferencia es su magnitud. En el primero, el tipo de cambio llega a $ 4,78 en diciembre de 2012, los salarios crecen 18%, la inflación baja a 17%, la Tasa Badlar al 16% y el crecimiento del PIB a 4,5%.

En la segunda alternativa ocurre una devaluación brusca, una pérdida de reservas consistente

con un tipo de cambio $5,70 a diciembre de 2012, los salarios que crecen al 28%, la tasa de inflación sube a 30%, la Badlar a 20% y el crecimiento del producto se estanca.

El primer ejercicio implica un ataque simultáneo a los desajustes de la economía desde los tres frentes principales de política económica: fiscal, monetario y de ingresos. Todo apunta a moderar la nominalidad de la economía y a descartar la devaluación del peso. “No vemos chances como para que este intento, que requiere una importante dosis de manejo político no exenta de conflictos, que apunte a coordinar la puja distributiva un escalón más abajo, arranque con una devaluación brusca de la moneda. Porque, como explicamos antes, el BCRA tiene margen de política para evitarla, pero fundamentalmente porque este último camino sería invalidar cualquier intento de acuerdo social antes de que arranque”.

En caso de que el acuerdo social no funcione y no haya vocación por parte del Gobienro para contener nominalmente la suba de los subsidios, el Estudio Bein cree que se intentará evitar una adecuación de la tasa de interés con un dólar que se deslizará un poco más rápido (ritmo del 11/12% anual) y la expansión monetaria se sostiene al ritmo actual (cercana a 40%).

Según los economistas del EB el primer recorrido generaría más beneficios para el Gobierno que la segunda opción. Aunque su concreción depende de una firme voluntad política para avanzar hacia una trayectoria sin sobresaltos y con un crecimiento más armónico.

Y aclara: “Paradójicamente, la solvencia resultante del segundo escenario tiende a ser mayor en el arranque, devaluación mediante, licuación de la deuda indexada y reestablecimiento de los superávit gemelos. Sin embargo, las ganancias asociadas a la devaluación pueden durar poco, situación que dependerá nuevamente de la capacidad para moderar la puja distributiva que no se pudo moderar al inicio del año. Con una economía cerca del pleno empleo, altamente

sindicalizada y con discusiones paritarias aceitadas, las ganancias de la devaluación van a ser mucho menos duraderas que las obtenidas en 2002 cuando el desempleo alcanzaba a casi una cuarta parte de la PEA y la capacidad ociosa en la industria llegaba al 50%. Antes o después, el acuerdo social va a ser requerido. Sin estadísticas confiables y sin un BCRA abocado a acotar las expectativas de inflación, las dificultades se acrecientan”.

También el diputado y economista Alfonso Prat-Gay ensayó, días atrás, dos escenarios sobre el futuro de la economía tras las elecciones de octubre. Básicamente cree que si gana el Gobierno el rumbo de la política económica no cambiará y todo seguirá más o menos igual hasta 2013. “Creo que el modelo se agota en dos años y veo dificultades para la segunda mitad del mandato”.

En caso de que gane la oposición el proceso sería contrario, dice Prat-Gay: en la primera parte se tomarían decisiones que implicarían un costo político pero la economía argentina quedaría mejor preparada para el crecimiento de mediano plazo.

Un cable de The Economist Intelligence Unit publicado en la semana respalda la hipótesis de un

período 2011-2015 dividido en dos. Dice que la economía crecerá a tasas fuertes en 2011-2012 (prevé un triunfo de Cristina Kirchner) pero que luego el nivel de actividad convergerá a tasas de crecimiento menores de 4%.

Por el contrario, en caso de que gane la oposición y adopte una postura más promercado, el informe asegura que la economía podría desacelerarse el año próximo como consecuencia de los ajustes para eliminar las distorsiones acumuladas en estos años. Pero entre 2013 y 2015 la economía podría crecer a tasas superiores al 5%.

Asimismo señala que un plan antiinflacionario podría ser beneficioso para el país ya que brindaría resultados inmediatos. Según EIU la Argentina podría tener en tres años una inflación de 9%, una tasa como la que Uruguay tendrá a fin de año.

(De la edición impresa)

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