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El Gobierno, con menos tiempo

¿Qué opinan los especialistas?

11-11-2011
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El Gobierno cambió la política sobre la administración del dólar respecto a los últimos años.

Después del triunfo rotundo en las presidenciales, el Banco Central dejó de vender divisas como lo venía haciendo y apostó a controlar su demanda. En connivencia con la AFIP, la entidad que dirige Mercedes Marcó del Pont procuró desincentivar la compra incesante de dólares. Según cálculos privados, lo que por estos días se conoce como 'fuga de capitales' llegaría este año a U$S

24.000 millones. El control del Banco Central sobre las casas de cambio empezó la semana anterior, principalmente las situadas en el microcentro. Pero esta semana la acción se expandió

territorialmente. Un grupo de inspectores fue enviado desde el lunes a distintas ciudades del interior donde realizaron tareas de control hasta el jueves a la tarde.

Según los especialistas la medida del Central y la AFIP no habría dado los resultados esperados. No sólo porque el Banco Central siguió perdiendo reservas (los depósitos privados en dólares cayeron) sino también porque aumentó la brecha entre el dólar oficial y el paralelo ?que llegó a cotizarse a $5,05?. La demanda de dólares pudo haber caído pero el alza del dólar blue podría ahora generar tensiones sobre los precios del resto de la economía. Tal vez por todo esto fue que el Ministerio de Economía buscó aclarar dos cosas en la semana. Primero, que el objetivo de la medida era combatir la compra de dólares por parte de aquellos que operan en la economía informal. Segundo, que las únicas políticas cambiarias son exclusivamente las que se conocieron en los últimos días. O sea, el Gobierno tomó nota del nerviosismo del mercado y dio una señal ante los banqueros: no hará más nada al respecto.

La demanda de dólares

La demanda incesante de dólares obedece a varios motivos. Por primera vez en décadas la economía argentina no sólo descansa sobre fundamentos sólidos (reservas altas, equilibrio fiscal, superávit comercial y baja deuda denominada en dólares) sino que también atraviesa una tensión que no es generada desde el exterior. Pero sin duda que la acumulación de distorsiones en los últimos años fue uno de los principales motivos por la cual los argentinos aceleraron la compra de dólares. Mientras, en el último período el tipo de cambio se devaluó a menos del 10% anual, la inflación se mantuvo alrededor del 20%, los salarios subieron entre 25 y 30% y la base monetaria llegó a expandirse a tasas del 40%. La creencia generalizada de que el Gobierno ajustará algunas clavijas de la macroeconomía (entre ellas el valor del tipo de cambio) fue uno de los motivos principales que aceleraron la compra de divisas en el último tiempo.

Entre 2002 y 2011 la Argentina recibió U$S 132.922 millones como producto de mayores exportaciones sobre importaciones. El economista José María Fanelli calcula que sólo por el concepto 'fuga de capitales' se fueron U$S 59.600 millones (el resto sirvió para aumentar las reservas y financiar el giro de utilidades de empresas al exterior). Por supuesto que corregir el precio del dólar en este contexto no solo no es aconsejable sino que tampoco es algo que el Gobierno hará. El kirchnerismo siempre ejerció una administración cautelosa sobre el tipo de cambio y ha sido enemigo de dar sorpresas (excepto durante la crisis del campo). Mantuvo su precio estable durante el episodio de Lehman Brothers, en los años en que la tasa de inflación aumentó sostenidamente (utilizando el dólar como ancla) y especialmente cerca de las elecciones presidenciales. En las últimas semanas actuó del mismo modo y todo indica que hará lo mismo en las próximas hasta que la Presidenta anuncie la nueva conducción de la política económica.

Precisamente, entonces, se sabrá cuál será la hoja de ruta a partir de enero y el mercado conocerá

mejor la estrategia del Gobierno para frenar la salida de dólares.

No hay medida técnica que impida el crecimiento de la demanda de divisas y, en ese sentido, vuelve a ser importante cualquier señal que el Gobierno emita. Los nombres del próximo ministro de Economía o del presidente del Banco Central podrían ayudar en ese sentido. La fuga de capitales demostró que no era un fenómeno producto de la incertidumbre electoral, sino más bien de la percepción de que las distorsiones sobre la economía siguen acumulándose y el Gobierno no toma medidas al respecto. “El problema es la mala praxis de la política económica”, dice Fanelli.

Pronósticos 2012

“Si la crisis internacional no recrudece, la Argentina tiene virtudes para superar el estrés sobre el mercado de cambios”, cree Fanelli. También piensa lo mismo Bernardo Kosacoff. “Hay margen

para salir”, comenta el economista de la Universidad Di Tella. La mayoría de los economistas

señala que el anuncio del Gobierno de revisar la política de subsidios es una buena señal porque

ayudaría a corregir las distorsiones acumuladas. Aunque muchos dudan de la ejecución de esa medida. “Será muy difícil bajarlos en 2012”, dice Carlos Melconian.

En lo que sí parece haber coincidencia entre todos los economistas es en que el nivel de actividad

marcha hacia una desaceleración fuerte. Según el economista Miguel Bein, que durante los últimos años siempre pronosticaba un crecimiento chino de la economía argentina, el producto crecerá 3,8% en 2012. Melconian además no ve una caída de la tasa de inflación. El economista Juan José Llach explicó: “La expectativa de depreciación del peso es consecuencia directa de la tasa de inflación y de haberla estabilizado en torno del 24% al precio de usar el tipo de cambio y las tarifas públicas como anclas. Esto lleva a millones de personas a preguntarse cuándo y cuánto se devaluará, qué medidas vendrán después, qué remesas o gastos en el exterior se limitarán. Todavía estamos a tiempo de enmendar errores pero si no lo hacen pronto las perspectivas empeorarán”.

¿Pueden empeorar las cosas? El ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mantega, alertó que la crisis

está muy cerca de los países emergentes y reiteró que Europa debe resolver con más celeridad

los problemas de Grecia e Italia, pues de otro modo “será peor”. Y el economista Nouriel Roubini,

unos de los especialistas que predijo la crisis de 2008, advirtió que los descalces por la deuda europea pueden seguir: bancos de inversión como Goldman Sachs, Barclays o Morgan Stanley podrían ser los próximos en entrar en la lista de quebrantos, luego de lo sucedido a la gigante financiera estadounidense MF Global.

(De la edición impresa)

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