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El desafío urgente de exportar más

Las exportaciones no arrancan, el crédito se encarece y el déficit de cuenta corriente es uno de los más altos de la Historia

23-05-2018
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Por Juan Manuel Antonietta 

Los problemas de financiamiento que tiene Argentina vuelven a prender luces de alerta sobre la cuenta corriente. En 2017, el déficit fue récord (fue de 4,8% del PIB) y sacó a relucir, entre otras cosas, la escasa dinámica exportadora. En los últimos diez años, las cantidades de productos exportados estuvieron estancadas.

Así, en ausencia de dinamismo en las exportaciones, la única manera de arreglar el déficit de las cuentas externas sin deuda es bajando las importaciones, pero eso implica contraer la economía. Claramente, esta no es la manera más beneficiosa y los interrogantes surgen sobre cómo se podría alcanzar la salida virtuosa, es decir, como lograr un aumento de las exportaciones que permitan crecer sostenidamente.

Causas del estancamiento Martín Rapetti (Cippec) explicó, en dialogo con El Economista, que una de las principales causas de esa falta de dinamismo de las exportaciones es la apreciación del tipo de cambio desde hace ya varios años. El BCRA estima que el tipo de cambio real multilateral (TCRM) está 50 puntos más apreciado desde el 2009 a la fecha, factor que tiene fuerte impacto en los sectores exportadores. Estaba en 150 puntos en noviembre de 2009 y en 99,53 puntos en la actualidad.

“La administración del comercio internacional de Cristina Kirchner también complicó el panorama”, señaló Rapetti y agregó que “el mundo se volvió menos dinámico y nuestro principal socio comercial (Brasil) entró en la peor recesión de su Historia, además hubo una desaceleración de la región y el mundo”.

Andrés López (Conicet-IIEP), por su parte, explicó que “el cerramiento de la economía afectó a algunos sectores productivos”. Y explicó: “Una vez que te fuiste de un mercado externo es difícil volver a entrar y es costoso”.

Además, otro factor importante en el comercio internacional es el peso de las grandes empresas transnacionales. Se calcula la mayor parte de las cadenas de valor globales las manejan las grandes empresas en muchos sectores y Argentina perdió peso. Para López, “hay un problema que emerge de la estructura productiva entendida en un sentido amplio”, es decir, el contexto institucional, el tejido empresario y las pocas empresas locales gigantes.

¿Falta qué exportar?

Según muchos economistas, otro de los problemas de las exportaciones es la falta del producto a exportar, y no es tan obvio que producto podría exportarse. La canasta exportadora está muy concentrada y más allá de subas de competitividad, no va a haber subas instantáneas de exportaciones. Y hay un problema microeconómico por detrás.

Según López, la canasta exportadora está poco diversificada y se ha transformado muy lentamente. “Hay mucho para trabajar si uno amplía la red de acuerdo con los países vecinos, que además son mucho más fáciles de entrar que a otros países desarrollados con más barreras”, señaló Lopez.

No obstante, dice Rapetti, las exportaciones no están muy poco diversificadas. “Hay tres sectores importantes: el complejo sojero, el automotor y el sector de servicios basados en conocimientos”, señala el director del Cippec y agrega que hay una cierta matriz diversificadora. No somos el clásico caso latinoamericano que depende de uno o dos productos primarios. “Tampoco estamos a nivel de los países más desarrollados, pero dado nuestro PIB per capita está bien”, explicó.

El desafío del TC

Más allá de la reciente devaluación del dólar y la recuperación de competitividad cambiaria ?aunque relativa, ya que el TCRM sólo llegó a niveles de octubre de 2014 y abril de 2016, y está muy lejos de años anteriores? si la señal no es sostenida y clara para los empresarios, no será efectiva. Un empresario que desea volcarse a la exportación necesita saber efectivamente cómo se moverá el tipo de cambio real en el futuro. Si hay algo que, sin duda, no tiene el tipo de cambio en Argentina es estabilidad.

Para López, estos saltos volátiles sólo benefician a los sectores que ya saben lo que es exportar, pero no necesariamente va a generar nuevos exportadores. “Hay una subestimación del trabajo microeconómico que significa ponerse a exportar. Esto involucra no solo producir si no entender las demandas del mercado externo y tener las capacidades productivas y tecnológicas para insertarse”, explica el investigador del Conicet.

Así, el desafío es lograr tener un tipo de cambio de largo plazo que se mantenga alto para que el que decida una inversión mantenga su negocio. Rapetti explicó que el problema es que un tipo de cambio más alto que promueva las exportaciones choca con el bienestar social. “Hay una tensión entre el tipo de cambio de equilibrio social y el de equilibrio económico”, opina.

Los desafíos de hoy

Así, el problema de las exportaciones es de largo plazo y el déficit de cuenta corriente es de hoy. No existe un mecanismo expansivo que baje el déficit de cuenta corriente a menos que tengás mucha suerte con los precios internacionales de los commodities, explica Rapetti y agrega que “el financiamiento del FMI permite que la retracción de financiamiento externo privado sea menor”.

Según Rapetti, de los cinco puntos de déficit de cuenta corriente que actualmente tiene el país, cuatro puntos corresponden al sector privado y solo un punto corresponde al Estado. “El sector público se endeuda por más de lo que necesita en dólares para alimentar la demanda del sector privado”, explicó. Un ajuste del déficit fiscal contraerá la economía y sólo de esa manera reducirá el problema externo: bajando las importaciones.

El problema es de política, dice Rapetti. El desafío es lograr algún tipo de mecanismo cooperativo que permita garantizar beneficios a los exportadores y que posteriormente sean repartidos de manera justa. “No se puede pretender exportar con salarios alemanes, pero con la productividad de Argentina. Debe haber un mayor acompañamiento entre los salarios y la productividad”, concluyó Rapetti

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