Econviews dice que nos espera un verano lleno de suspenso
FMI y Congreso sin mayorías

Econviews: "Nos espera un verano lleno de suspenso"

Era bastante evidente que el Congreso que asumiera el 10 de diciembre iba a ser menos favorable para el kirchnerismo. El viernes quedó claro.

19-12-2021
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Desde la noche del 12 de septiembre se sabía que se venía un nuevo Congreso. Faltaba la ratificación de las legislativas, pero era bastante evidente que el Congreso que asumiera el 10 de diciembre iba a ser menos favorable para el kirchnerismo. Lo que pasó la semana pasada con el Presupuesto ratificó eso. Fue, según el periodista parlamentario José Angel Di Mauro, “el día en el que comenzó a notarse la derrota electoral”.

En la previa del recambio legislativo, había una visión más optimista sobre la secuencia lógica: el kirchnerismo no dispone de mayorías, necesita aprobar proyectos y, por ende, estará obligado a negociar. Una vez más, Argentina desafío el sentido común. Se puede debatir si el kirchnerismo intentó negociar y la oposición lo “volteó” o si el kirchnerismo quiso pasar el Presupuesto “de prepo” y la oposición le puso un límite (hay quienes dicen que ese fue el objetivo real del FdT), pero el resultado fue el mismo: parálisis, y prórroga por decreto del Presupuesto 2021. La realidad les dio la razón a los pesimistas quienes proyectaban un Congreso paralizado. Por ahora.

El problema, a futuro, no es tanto lo que pasó sino lo que pueda pasar. “Si bien técnicamente el país puede seguir funcionando sin un nuevo presupuesto aprobado, ya que se prorroga el del año anterior, como pasará, e incluso se le termina otorgando mayor discrecionalidad al Ejecutivo puesto que podrá asignar libremente aquellos recursos que estén por encima de los proyectados, la realidad es que es una señal política de que cualquier paso necesario por el Congreso no será sencillo”, dicen desde Econviews.

Considerando que se aproxima el acuerdo con el FMI, los enigmas legislativos no son triviales. “Es un duro revés que complica las negociaciones con el FMI, que por ahora son muy complejas dadas las diferencias que ya se explicitaron entre las partes en términos de política monetaria, fiscal y en especial cambiaria. A esta realidad se le suma un nuevo desafío, que el programa sea avalado por la oposición, como pidió el FMI y que además pase por las Cámaras de Diputados y de Senadores en un entorno mucho más convulsionado”, dijeron desde Econviews. 

 La realidad les dio la razón a los pesimistas quienes proyectaban un Congreso paralizado. Por ahora.

Nada indica que el acuerdo (cuando llegue) no vaya a pasar por el Congreso y, de hecho, algunos sectores opositores, como los de la Coalición Cívica, parecen haber reconocido que se les fue la mano. Antes de eso, vienen algunas pequeñas batallas fiscales y tributarias: la posibilidad de subir algunas retenciones, la alícuota de la tasa de estadística en el 3% o los pisos y las alícuotas de Bienes Personales.

“Esta es la dura realidad con la que el Gobierno empieza a enfrentarse: una situación por demás compleja donde los márgenes de acción se achican al mismo ritmo que las reservas internacionales netas disminuyen. Con el pago que tendremos que hacer el próximo miércoles al FMI en concepto de capital, las reservas netas estarán prácticamente compuestas por oro, mientras que las reservas líquidas se mantendrán en terreno negativo y hay que prepararse para más pagos de capital e intereses por más de US$ 1.000 millones en enero. Un panorama que es, como mínimo, desafiante”, agrega Econviews. 

El Gobierno enfrenta un doble desafío: acordar con el FMI y conseguir el apoyo del Congreso

Más allá de la evidente situación de estrés cambiario y político, el Gobierno tiene algunas semanas de changüí, pero “empieza una carrera contra reloj para cerrar un programa con el FMI que a más tardar debería presentarse al directorio del FMI a principios de marzo, para que se apruebe a tiempo para que Argentina no entre en atrasos con el Fondo ni en default con el Club de París”. 

Durante ese período, dice Econviews, enfrenta un doble desafío: acordar con el FMI y conseguir el apoyo del Congreso. “Ambas negociaciones requieren destreza técnica en lo económico (que hasta ahora no ha aparecido) y política en el Congreso, algo para lo que el Gobierno no tiene gimnasia. Algo tendrá que cambiar en los próximos meses para ambos acuerdos”, agregan. 

“La negociación con el FMI requerirá concesiones de ambas partes, donde parecería existir voluntad de parte del FMI y la mayor duda es saber en que cederá el Gobierno: en el tipo de cambio, en la tasa de interés, en los aumentos de tarifas, o en el déficit fiscal. Lo que está claro es que en algo tiene que ceder. Si se llega a un acuerdo con el FMI, la oposición seguramente tendrá una actitud constructiva. Nos espera un verano lleno de suspenso, un tren fantasma en el que la única esperanza es llegar al final enteros y exhalando un suspiro de alivio”, concluyeron.

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