La decisión de Moody's de mejorar la nota de la Argentina ayuda, pero no alcanza.
Si bien la confirmación de la tercera calificadora (primero Fitch, luego S&P y ahora Moody's) promueve una baja del riesgo país a la zona de los 400 puntos, el gran inconveniente que sufre Luis Caputo es la tasa de los bonos americanos. El rendimiento del bono de EE.UU. a 10 años, en medio de mercados alterados por la extensión de la guerra en Medio Oriente y la escalada del petróleo, está en 4,65% anual.
Traducido, a pesar de una mejora de la nota que incentive el riesgo país local para abajo, el "piso" que marca el Tesoro de EE.UU. es muy elevado para el equipo económico. La Argentina pagaría hoy, como mínimo, 9% en dólares para financiarse.
Los esfuerzos por la disciplina fiscal y la acumulación de reservas, dos ítems que mejoran la percepción de repago de los bonos argentinos, chocan con el contexto internacional. Los rendimientos de los bonos de EE. UU. no dejan de subir porque crecieron las expectativas de una suba de tasas por parte de la Reserva Federal, en medio de otra escalada del petróleo y presiones inflacionarias latentes.
- El mercado ve una probabilidad del 26% de que en julio la Fed suba el costo del dinero cuando dos semanas antes era cero y se empezaba a pensar a una baja de tasas más cerca de finales de año.
Las proyecciones en Wall Street no hablan de una reducción importante del rendimiento de los bonos del Tesoro. Por lo tanto, el esfuerzo oficial para que siga cayendo el riesgo local tiene sus límites. "Los mercados están descontando una trayectoria más elevada para las tasas de interés o de EE. UU., mientras que los rendimientos de los bonos gubernamentales a largo plazo reflejan la preocupación por la inflación persistente", apuntó BlackRock, el mayor fondo de inversión del mundo en su weekly.

Sobre este tema y cómo juega el caso argentino, publicó precisamente la primera agencia que le mejoró la nota del país: Fitch Ratings.
En un análisis sobre el plan de financiamiento en moneda extranjera presentado por el ministro de Economía, Luis Caputo, se dice que el esquema "muestra una postura proactiva del Gobierno para cubrir los vencimientos de deuda en dólares antes de los comicios legislativos y presidenciales de 2027".
- "Sin embargo, esa estrategia dependerá en buena medida de nuevas y sostenidas compras de dólares por parte del Banco Central (BCRA) para poder cumplir con las metas de acumulación de reservas pactadas con el FMI", apunta Fitch.
El informe llega dos meses después de que la agencia mejorara la nota soberana de Argentina a B- con perspectiva estable, en mayo pasado. La calificadora insiste en que el rumbo futuro de esa calificación dependerá, sobre todo, de una mejora concreta en las reservas y en la liquidez externa del país.
De acuerdo con el análisis, el esquema oficial contempla cubrir los pagos de deuda en moneda extranjera de este año y del próximo mediante préstamos multilaterales y garantías que respaldan créditos comerciales, privatizaciones y la colocación de bonos en dólares en el mercado local.
Lo que el plan no incluye, remarca Fitch, es un regreso a la emisión de deuda en los mercados internacionales, algo que el Gobierno menciona apenas como una "opción" y no como un objetivo concreto.

Ese punto llama la atención de la calificadora, especialmente porque el riesgo país argentino se redujo de manera considerable en los últimos meses, hasta ubicarse incluso por debajo del de soberanos con calificación similar —como Ecuador— que sí volvieron a emitir deuda en el exterior.
Para Fitch, la decisión de no salir a los mercados responde al objetivo de no convalidar tasas de interés más altas, lo cual ayuda a mejorar los indicadores fiscales. Pero, al mismo tiempo, advierte que esa misma decisión complica la posibilidad de fortalecer de manera significativa la posición de liquidez en moneda extranjera, un factor que la calificadora considera clave para la estabilidad macroeconómica, la capacidad de pago de la deuda y la confianza de los mercados.
El informe de Fitch destaca que el cumplimiento de las metas para 2026 "luce razonablemente asegurado". Los US$ 4.000 millones de bonos dollar-linked previstos originalmente ya fueron colocados en el mercado local, y esa meta fue ampliada a US$ 6.000 millones en el último anuncio oficial. A esto se suman US$ 3.200 millones —de un total esperado de US$ 4.000 millones— en préstamos bancarios respaldados por garantías de bancos multilaterales de desarrollo, ya desembolsados antes de los pagos de bonos en dólares realizados en julio.
Según los cálculos de Fitch, las necesidades de financiamiento del Tesoro en dólares pasarán de US$ 19.200 millones en 2026 a US$ 24.900 millones en 2027, y buena parte de esa brecha dependerá de condiciones de mercado que pueden cambiar en un año electoral.
Entre las fuentes previstas figuran la continuidad de la emisión de deuda en dólares en el mercado local (por US$ 5.000 millones), privatizaciones (US$ 1.500 millones) y otros US$ 2.000 millones provenientes de fuentes que todavía no fueron identificadas oficialmente, aunque la calificadora considera que se trata de montos concretos.
El corazón del informe de Fitch es una advertencia sobre el mecanismo de cierre del esquema financiero. Según explica la calificadora, el plan muestra que las necesidades residuales de financiamiento en dólares del Tesoro se cubrirían mediante la compra de divisas al propio Banco Central.
Esto significa que, en la práctica, el Tesoro se convertiría en comprador neto de reservas internacionales, en lugar de ser un actor que contribuye a engrosarlas.
De cara al año electoral, Fitch anticipa que la acumulación de reservas "podría volverse más compleja", aunque aclara que un eventual sobrecumplimiento de la meta este año podría facilitar el objetivo de 2027, ya que el programa del FMI podría evaluarse de manera acumulada.
De todos modos, remarca que, como el plan no contempla financiamiento vía mercados internacionales —algo que sí había sido asumido como supuesto por el propio FMI—, lograr una acumulación de reservas relevante requerirá otro año de compras importantes por parte del Central, en línea con las de 2026.
- Según Fitch, la mejora estructural de la balanza comercial, impulsada por el creciente superávit energético y el repunte de las exportaciones mineras, podría ayudar a sostener ese proceso.
Sin embargo, advierte que "el escenario podría complicarse si la coyuntura electoral aumenta la demanda de dólares por parte del sector privado y presiona sobre el tipo de cambio".