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Banco Ciudad: “Se evitó la colisión”

“Vemos claramente al 2016 como un año de transición, incluso partido en mitades bien diferenciadas”, dice la entidad.

05-07-2016
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En su tradicional informe semanal, el Banco Ciudad matizó las cifras del PIB que entregó el Indec la semana pasada y manifestó que “el hecho más relevante a esta altura del año quizá no tenga que ver con la baja informada para el primer trimestre en sí (que habría continuado incluso en el segundo, según anticipan diversas mediciones privadas), sino con que se logró eludir el sendero de colisión en el cual se encontraba encarrilada la economía, evitándose consecuentemente una crisis, y sentando las bases para una recuperación económica entrada la segunda mitad del corriente año, que se sentiría de manera más palpable en 2017”.

Desde diciembre 2015, explica el informe, “se avanzó, a gran velocidad, con una importante cantidad de medidas tendientes a revertir una situación extremadamente compleja, caracterizada hasta fines del año pasado por restricciones cambiarias, pérdida de reservas, déficit fiscal en ascenso y un escenario estructuralmente estanflacionario”.

Con el nuevo Gobierno, amplía, “hubo un cambio de rumbo que apunta a una normalización económica, con el levantamiento mode las restricciones cambiarias y comerciales, sumadas al inicio de una recomposición de la situación fiscal basada en una focalización de los subsidios económicos, factible de ser instrumentada gradualmente gracias a la recuperación del crédito externo”.

Más concretamente, dice el informe, “en el primer semestre estuvo presente una necesaria suba de tasas de interés tendiente a evitar una fuga al dólar tras a la unificación cambiaria; una esperable aceleración de la inflación asociada a la corrección del tipo de cambio y las tarifas, con los salarios estables preparitarias, y un freno en el pago a los contratistas de obra pública, típico tras un año electoral, pero profundizado en esta oportunidad por un cambio de una administración que debió revisar cuidadosamente las contrataciones vigentes”.

Asimismo, “varios de esos elementos tenderían a desaparecer en el segundo semestre, dando paulatinamente aire a la actividad agregada, destacándose la baja de las tasas de interés ya en curso, con impacto directo en el costo del crédito; el fin de los ajustes de tarifas por el corriente año, combinado con una desaceleración de la inflación de bienes transables y una recuperación de los salarios en el margen; la reactivación de la obra pública; el pago a los jubilados (estimado en 1% del PIB), acoplado al ingreso de divisas del blanqueo de capitales, y la recuperación de la producción de trigo, que daría continuidad al repunte del agro y las economías del interior del país ya vislumbrado a partir del reciente levantamiento de la cosecha de soja”.

Así concluye el informe: “En suma, al inicio del tan mentado segundo semestre, vemos claramente al 2016 como un año de transición, incluso partido en dos mitades bien diferenciadas, que dejarían perspectivas positivas de cara a 2017”.

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