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Afirman que cepo bajaría presión inflacionaria

También que una menor tasa impactaría en la economía real, algo que alentaría el consumo y la inversión productiva, según Ecolatina

04 noviembre de 2019

El endurecimiento del control de cambios estabilizaría al dólar y eso restaría presiones sobre la inflación, dando pie para revertir la pérdida de poder adquisitivo, aseguró un informe de la consultora Ecolatina.

En el informe, aseveró que el mayor control cambiario estabilizaría al dólar y eso restaría empuje sobre los precios. A la vez, una menor tasa impactaría en la economía real alentando el consumo y la inversión productiva por el menor rendimiento de los ahorros en pesos y la imposibilidad de ahorrar en divisas, lo que ayudaría a superar la recesión.

Sin embargo, destacó que estas medidas “conllevan riesgos inherentes y generan ciertos desajustes que será necesario corregir más adelante, a la par que su éxito no está asegurado”.

“El endurecimiento del control de cambios reprime la demanda de moneda extranjera para atesoramiento aumentando la brecha con los mercados paralelos. Esto genera mayor incertidumbre y volatilidad, desalentando gastos a mediano y largo plazo. Además, torna muy costoso invertir en nuestro país para las empresas que también operan en otros mercados, producto de las dificultades para obtener moneda extranjera. En consecuencia, aunque su efecto de corto plazo sería estabilizador, condicionará el crecimiento en el mediano plazo”, analizó.

Por otro lado, sostuvo que mientras que las importaciones se hagan al tipo de cambio oficial, el cepo atenuará las presiones inflacionarias. Y agregó, bajo un escenario de demanda interna reprimida, la tentación de atrasar el tipo de cambio (lo que suele redundar en una mejora rápida del poder adquisitivo) no es menor.

“Sin embargo, considerando los elevados compromisos de deuda en moneda extranjeray que el acceso a los mercados de crédito difícilmente se reabra en los próximos meses, caer en esta tentación sería muy nocivo para nuestras exportaciones (las cuales además podrían estar gravadas con mayores retenciones que las actuales) y, en consecuencia, para la actividad económica”, advirtió.

En esa línea, afirmó que tampoco es del todo seguro que la menor tasa de interés alentará a la inversión y al consumo. Consideró que si bien el costo de financiamiento bajaría, la demanda interna seguirá deprimida, así como el poder adquisitivo.

“Producto de los malos e inesperados resultados de los últimos años, es probable que exista una reticencia a gastar que difícilmente se revierta en el corto plazo. Además, las tasas y la recesión de los últimos doce meses dejaron muchos agentes con hojas de balance críticas (por caso, la tasa de morosidad del sector privado más que se duplicó entre agosto de 2018 e igual mes de 2019) de modo que, aun cuando lo desearan, no serían sujetos pasibles de crédito”, añadió.

Según Ecolatina, la decisión de hacer la política monetaria un poco menos contractiva implica un cambio en relación a la dinámica que venía observándose en el último año. “Veremos si la transición en el Poder Ejecutivo también implica una transición en este frente, pasando a una dinámica no solo menos contractiva sino también más expansiva”, concluyó.

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