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Un 2024 de recuperación para la industria aceitera argentina

La cosecha se duplicaría con creces en el próximo ciclo. Se espera un notable crecimiento de la industrialización y las exportaciones del Complejo Soja, luego de un 2023 para el olvido.

Un 2024 de recuperación para la industria aceitera argentina
19 diciembre de 2023

Por Guido D'Angelo y Emilce Terré Bolsa de Comercio de Rosario

Un horizonte productivo de 50 millones de toneladas para la soja 2023/24 augura un crecimiento del 150% en el principal cultivo argentino, de acuerdo con la Guía Estratégica para el Agro (GEA). Claro, tenemos que poner contexto al referirnos a una producción que se duplica con creces, considerando que la última campaña de soja dio apenas 20 millones de toneladas (Mt), la peor cosecha desde 1998.

En este marco, es fundamental destacar que la proyección de producción venidera está prácticamente en línea con el promedio de los últimos cinco años, ubicado en casi 49 millones de toneladas. Desde ya, estas estimaciones productivas son preliminares, considerando que aún está avanzando la siembra de soja en nuestro país.

No obstante, de acuerdo con GEA, el panorama se muestra más alentador que en otros años. Mientras a esta altura del año pasado la siembra de soja apenas alcanzaba la mitad de la superficie objetivo, actualmente supera el 70%. Todavía falta, pero la humedad de los suelos argentinos ha mejorado luego de la atroz sequía sufrida el año pasado, lo que permite proyectar esta recuperación de la cosecha nacional de soja. Mientras persistan las lluvias, fortalecidas por la presencia del fenómeno El Niño, se puede mantener este venturoso panorama para la cosecha gruesa nacional.

Con estas perspectivas, podemos aspirar a un mejor 2024 para la industria aceitera argentina. El crush o procesamiento de oleaginosas en Argentina podría crecer un 29%, con la molienda de soja subiendo un 31%, aunque resta ver el impacto del potencial incremento de la alícuota de derechos de exportación para el aceite y la harina de soja al 33% (desde el 31%) actual, que lo igualaría al impuesto que paga el poroto sin procesar. Cabe destacar, además, que el 90% de la industrialización de oleaginosas en nuestro país consiste en soja.

Argentina volvería a ser el primer exportador mundial de harina de soja.

En este sentido, se espera una molienda de poroto superior a las 35 Mt, cerca de 8,5 Mt más que 2023. El alza productiva será esencial para apuntalar las exportaciones netas del agro argentino. Asimismo, y de manera preliminar, se esperan 5,8 Mt de importaciones en 2024, un número alineado a los promedios históricos y sustancialmente por debajo del récord de casi 11 Mt importadas que se esperan al cierre del 2023. 

Al lector puede parecerle una rareza que Argentina sea un importador de soja, pero amerita destacar que el país dispone de una capacidad de industrialización de oleaginosas de casi 67 Mt. Aunque se industrialice toda la producción nacional de oleaginosas, aún quedaría capacidad ociosa. Esto da espacio para la importación temporaria de soja, la cual es industrializada y reexportada como harina y aceite de soja.

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En este marco, y frente a los debates por la molienda y el agregado de valor, merece la pena destacar que en el promedio 2018-2022 cerca del 85% de la producción de soja en Argentina se exporta con algún grado de industrialización. Harina, aceite y biodiesel emergen como los principales productos del Complejo Soja argentino. 

Sin embargo, tanto para el mercado interno como para el externo, también resulta muy importante destacar que también se espera un crecimiento del 12% en el procesamiento industrial del girasol. De cumplirse los guarismos de 3,8 Mt procesadas, estaríamos ante el mayor crush de girasol en 15 años. Así, el crush de oleaginosas en 2024 en Argentina se acercaría a las 40 Mt.

Con estas proyecciones, la capacidad ociosa de la industria pasaría del 55% en 2023 al 41% en 2024. Si bien aún es un número elevado, las cadenas de la soja y el girasol cortan un ciclo de tres años seguidos de caída del crush. No conforme con ello, considerando la inserción netamente exportadora de la industria aceitera argentina, una recuperación de la producción y de la industrialización significa un alza de las exportaciones. En un año con fundamentos entre alcistas y de mantenimiento de precios internacionales, la potencial alza de volúmenes exportados abre una ventana para robustecer el comercio exterior y las reservas del Banco Central.

Con una mejor cosecha, se espera una presencia más notable de Argentina a los mercados mundiales de aceites. Estos han sufrido la falta del aceite de soja argentino, que se espera encontrarse con una robusta demanda en el próximo ciclo productivo.  No conforme con ello, el mercado global de harina de soja también augura crecer en consumo y comercio exterior en la próxima campaña, lo que abre nuevos negocios para las exportaciones argentinas.

  • Con este contexto productivo y de mercados globales, la próxima cosecha Argentina podría exportar más de 27 millones de toneladas de harina de soja. Esto es 52% más respecto al actual año comercial, y un volumen alineado al promedio de los últimos cinco años. 

Con esta fuerte recuperación, Argentina recuperaría el primer lugar como exportador mundial de harina de soja, en un comercio exterior que se reparte en más de 80% entre nuestro país, Brasil y Estados Unidos. Más producción, más exportaciones, más trabajo y un mejor ingreso de divisas para un 2024 de necesaria recuperación.

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