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La degradación del suelo, al tope de la agenda ambiental

Un nuevo informe expone el impacto alarmante del cambio climático en Argentina y los desafíos frente al desarrollo sustentable

25 abril de 2017

“Argentina mantiene su compromiso de reducir el calentamiento global y fomentar políticas públicas para impulsar las energías renovables, dijo el ministro de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, Sergio Bergman, en la reciente presentación de la nueva edición del “Informe del Estado del Ambiente”.

El análisis, que actualiza un documento de 2012, alerta sobre el cambio climático y el estado actual de las principales problemáticas del medio ambiente. También pone de manifiesto en sus conclusiones que a casi 15 años de la promulgación de la Ley General del Ambiente, Argentina no cuenta aún con un sistema sólido e integrado de información y estadísticas ambientales.

Es necesario pensar una “nueva agenda desde una perspectiva diferente, incorporando la generación y análisis de información de calidad que nos permita medir el impacto de las políticas públicas sobre el ambiente y la sociedad, en forma integrada”, destaca el nuevo enfoque.

El estudio arroja algunos datos interesantes para poder pensar en una estrategia de desarrollo sustentable y pone de manifiesto algunas cuestiones claves sobre el rumbo que deberían tomar las políticas de medio ambiente.

Cambio climático

Se proyecta un aumento de la temperatura media de entre 0,5 a 1 °C en casi todo el país hacia mediados del presente siglo. Este dato implica una aceleración del calentamiento observado en los últimos 50 años.

Los principales sectores que contribuyen a las emisiones de gases de efecto invernadero son el agro y la deforestación (44%), la energía (27%), el transporte (13%), la industria (12%) y los residuos (4%).

En el periodo 1960 ? 2010 la precipitación aumentó en casi todo el país aunque con variaciones interanuales. Según se esperan, se proyectan principalmente aumentos en la frecuencia de eventos de precipitaciones intensas.

Desafíos agroproductivos

La degradación biológica y física de tierras es uno de los principales problemas ambientales de Argentina. Esto es una derivación del cambio climático, del avance de la frontera agrícola y la deforestación entre otras cuestiones. Esto implica una reducción de los rendimientos de los cultivos y de la capacidad del suelo para almacenar y completar el ciclo del carbono, de los nutrientes y del agua. Y a la larga una pérdida del suelo productivo.

En Argentina, la superficie del sector continental es de alrededor de 280 millones de hectáreas, de las cuales unos 35 millones están cultivados. La conversión de ecosistemas naturales a tierras agropecuarias tiene consecuencias: pérdida de hábitat y biodiversidad y transformación del paisaje, entre otras. Este proceso fue particularmente drástico en los ambientes de bosque nativo, como el Chaco, el bosque Atlántico y las Yungas.

El porcentaje de la superficie del país cubierto con bosque nativo (tierras forestales) era de 11,26 % en 1998 y bajó al 9,77 % en 2015. Y las estadísticas muestran una correlación inversa con respecto a la evolución del área cultivada con maíz y soja, y el área ocupada por los bosques nativos.

Hay que tener en cuenta, según el informe, que Argentina es el país con mayor superficie árida, semiárida y subhúmeda seca: abarca cerca del 70 % de su territorio continental americano. La degradación de tierras, desertificación y sequías presentan una amplia serie de desafíos para todo el país, pero principalmente para las tierras áridas.

¿Energía renovable?

En los últimos años se observa un consumo creciente de la energía por persona en Argentina, lo que significó un incremento del 25 % en dos décadas. La ciudad de Buenos Aires tiene la mayor tasa de consumo de energía eléctrica del país: registra un 12 % del consumo de la energía eléctrica a nivel nacional para 7 % de la población.

Más del 80 % de la matriz energética nacional está compuesta básicamente por el gas y el petróleo. La biomasa (del orden del 4 %), la energía hidroeléctrica o hidráulica (alrededor del 4-5 %) y nuclear (2 %) completan la lista. En líneas generales, en Argentina las fuentes de energía renovables aún no representan un porcentaje relevante de la matriz.

Residuos urbanos

Se estima que del total de residuos producidos en Argentina, los RSU residuos sólidos urbanos aportan la mayor fracción. Entre estos, la basura doméstica constituye la problemática más significativa: aproximadamente la tercera parte está formada por papel y derivados, mientras que el resto lo componen plásticos, vidrio, metales y pilas.

Se produce en promedio de 1,02 kg per capita, lo que representa unas 45.000 toneladaspor día para el total de la población (una tonelada cada dos segundos). Esto equivale a una pirámide de 85 metros de lado de base y la altura del Aconcagua de 6.960 metros)

Aguas contaminadas

El 80 % de la población argentina cuenta con conexión domiciliaria a una red de agua potable y 50% posee conexión domiciliaria a una red de cloacas. Sin embargo, la contaminación del agua es una amenaza constante: sólo 12% de las aguas residuales son tratadas antes de su vuelco a mares, ríos o lagos.

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