Acopiar granos no fue una buena decisión durante 2017

Aquellos productores que recurran a herramientas financieras verán una clara diferencia en el rendimiento de su cosecha respecto a aquellos que no las utilicen

12-12-2017
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Por Matías Daghero Autor de “Con los $ que tengo, ¿qué hago?”

Mucho se ha hablado este año respecto a la evolución del dólar y como éste no sirvió para cubrirse de la inflación, en medio de un escenario en el que las altas tasas de Lebac le sacaron una importante diferencia a la divisa norteamericana en materia de rendimientos.

Pero no se trata de las únicas dos variables que han mirado quienes toman decisiones en torno a qué hacer con los fondos y los activos disponibles.

Si nos vamos de la city hacia el campo, en la cabeza de los productores siempre aparece la disyuntiva de qué acción llevar a cabo con los granos después de la cosecha. ¿Liquidarlos inmediatamente o acopiarlos esperando una suba en los precios?

En vista de los movimientos de precios observados a lo largo de 2017, con precios de commodities agropecuarios a nivel mundial con tendencia a la baja (con el maíz a la cabeza), la mejor decisión para aquellos que luego sabían que hacer con el capital que recibían fue venderlos inmediatamente. Y esto sin considerar los costos adicionales que tiene efectuar el acopio.

Es que las altas tasas de Lebac, una inflación que no cede y un dólar que no sube configuran un escenario en el que tener stocks parados tiene un costo muy alto desde el punto de vista financiero para el productor. Sin embargo, esto no es algo que siempre sea puesto sobre la mesa a la hora de tomar la decisión.

Un análisis completo debería incorporar a la espera para liquidar los granos cuánto podría ganar vendiéndolos y colocando lo producido por la venta en Lebac. Lo que los economistas llaman “el costo de oportunidad”. Y si bien un productor podría objetar que los granos son bienes que constituyen un resguardo al estar dolarizados, ese ha sido parte del problema si miramos lo ocurrido en 2017 con el diario del lunes.

Tanto el maíz, el trigo y la soja tuvieron un rendimiento negativo en dólares en su precio en 2017, haciendo aún más grande el rojo si lo medimos en términos reales al incorporar a la inflación en la ecuación.

En la Tabla 1 a continuación podemos observar la evolución del precio medido en pesos de cada uno de los commodities agropecuarios y el comparativo con la evolución del dólar, la inflación y la tasa de Lebac.

Herramientas del mercado

¿Qué hubiera podido hacer el productor para evitar esta pérdida? O mejor dicho, ¿qué puede hacer para evitar repetirla en el futuro?

Una primera decisión ya mencionada anteriormente es la liquidación del stock de granos y colocar estos fondos en Lebac. Sin embargo, en algunos meses (enero, abril, mayo, septiembre y julio) el trigo y/o la soja pudieron darle batalla a las Lebac y obtuvieron rendimientos por encima de esta.

Ante esta fluctuación que existe en las cotizaciones, un productor que quiera reducir su exposición a los vaivenes de los precios de su cosecha y quiera actuar de manera más conservadora puede encontrar en el mercado de capitales herramientas que le permitan reducir esta volatilidad.

Entre estos instrumentos, se destacan los contratos de futuros de commodities y del dólar. A través de ellos se puede dejar fijado de antemano el precio mucho antes de la cosecha, otorgando de esta manera previsibilidad al productor en torno a la rentabilidad que obtendrá incluso desde el momento mismo de la siembra.

Los contratos de futuro demandan un monto en garantía que suele rondar el 10% del capital asegurado (pudiendo dejar otros instrumentos como las Lebac para cubrir esto y no sufrir un costo financiero por la inmovilización).

Si miramos  (Tabla 2) los contratos hoy vigentes en el mercado de futuros Rofex de Rosario podemos encontrar.

Según cuáles sean las perspectivas del productor en materia de precios para 2018, existirán distintas estrategias a tomar.

Las proyecciones de precios de commodities agropecuarios del Banco Mundial hablan de una pequeña suba en los precios (entre 1 y 2%) pero que tampoco serán muy diferentes a los valores que vemos hoy en día.

Si a esto lo complementamos con la expectativa de que el dólar volverá a perder contra la inflación y las tasas de Lebac permanecerán altas al menos durante el primer semestre, el escenario no dista mucho de lo que fue en este 2017. De presentarse así el 2018, aquellos productores que utilicen herramientas financieras (y sean correctamente asistidos por asesores financieros calificados) verán una clara diferencia en el rendimiento de su cosecha respecto a aquellos que no las utilicen.

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