En los sistemas de salud igualitarios y solidarios hay listas de espera y son largas

24 de febrero, 2021

En los sistemas de salud  igualitarios y solidarios hay listas de espera y son largas

Por Jorge Colina (*)

Hasta hace muy poco, desde el ala más dura del oficialismo se denunciaba que el sistema de salud argentino es desigual e insolidario. Que hay gente que tiene mejor medicina simplemente por tener más dinero y otra gente que tiene carencias en salud por no tener dinero. Por eso es que se propone una reforma para construir un sistema igualitario y solidario de salud en Argentina.

Hay sistemas de salud en el mundo desarrollado con estas características, donde incluso la atención médica es gratuita para todos. Los casos más citados son Canadá, Inglaterra (con su famoso Servicio Nacional de Salud que los ingleses aman) y hasta España. En estos países, desde la reina, los presidentes, los empresarios más adinerados se atienden en los mismos lugares que las familias más pobres. Estos sistemas de salud son verdaderos “paraísos” de la igualdad y la solidaridad.

Pero tienen un problema: las listas de espera.

Como los recursos en salud son acotados y todos tienen el mismo derecho de acceder a ellos, obviamente que se producen embotellamientos. Entonces, lo que se hace son listas de esperas donde se prioriza según la gravedad de la afección. El problema de la longitud de las listas de espera es de hace décadas, y en algunas intervenciones hasta empeoró. Por ello es que estos países colocaron topes a las listas de espera, como una forma de ponerles un límite a los médicos para que sean eficientes y la gente espere menos.

Por caso, según una reciente publicación de la OCDE que se llama “Listas de Espera en los Servicios de Salud: el que sigue” (mayo de 2020), la cual ya de por sí da cuenta de la importancia que tiene este problema, señala que en Canadá se puso como tope en la lista de espera para radioterapia en cáncer 4 semanas, para las cirugías cardíacas 6 meses, aunque se puede reducir hasta 2 semanas si el caso es grave, y para los reemplazos de cadera y rodilla también 6 meses. En Inglaterra, el tope de espera para ver a un especialista es de 4,5 meses y en Madrid el tope se puso en 2 meses. Téngase presente que estos son topes, lo que señala que las esperas son superiores.

En el fondo, el tema es que si uno quiere igualdad de derechos y gratuidad en salud, los problemas aparecen por el lado de la accesibilidad. De aquí, entonces, las listas de espera al acceso. Como en estos países son respetuosos de la igualdad de derechos, son muy rigurosos en cuidar que nadie se adelante en la fila, sea por ser político, millonario o amigo del médico. Es común escuchar casos de gente con dinero que en otro país se hubiese podido pagar la operación que fallece en la lista de espera.

Esto viene a colación de que si se quiere un sistema de salud igualitario, solidario y gratuito, hay que “bancarse” las listas de espera y fundamentalmente hay que ser muy riguroso en su cumplimiento. Esto les cabe especialmente a los políticos y máxime cuando el político propugna la igualdad y la solidaridad en el sistema de salud.

Ahora se escucha el argumento de que los políticos, militantes y amigos del poder en Argentina, que violaron la lista de espera por la vacuna del Covid, lo hicieron bajo el justificativo de que eran población de riesgo (mayores de 60). Este argumento es inválido. Porque todos los que están en la lista de espera por la vacuna del Covid son mayores de 60. Los menores de 60 directamente no están en la lista. Lo que hicieron los vacunados VIP es ponerse primero en la lista, porque tenía un amigo en el poder o cerca de la jeringa.

Tampoco cabe el argumento de que el político y el militante tienen la misma prioridad que un trabajador de la salud por su carácter de esencial. Porque el trabajador de la salud tiene más exposición al contagio que un político o un militante. Por lo tanto, no es que el político y el militante no puedan estar en la lista de espera en su condición de esencial. Pueden estar, pero tienen que estar al último.

En suma, la experiencia internacional en materia de sistemas de salud enseña que, si no se toleran las listas de espera, lo mejor entonces es no ir hacia un sistema igualitario, solidario y gratuito de salud. Porque en estos sistemas de salud, la espera es la regla. Lo más grave, es que no aceptan excepciones que no se justifiquen en la gravedad médica del caso. O sea, hay que esperar aunque se tenga un muy buen amigo en el poder.

(*) Idesa