El dólar fuga salta mientras que la Bolsa porteña se seca

19 de enero, 2021

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Por Luis Varela

En un día poco representativo, ya que fue feriado en Estados Unidos en conmemoración a Martin Luther King, los negocios de casi todas partes fueron reducidos (ya que los grandes volúmenes globales se operan en Wall Street) y el resultado fue una rueda en general con bajas leves en el grueso de los activos y con cotizaciones que deben ser agarradas con la punta de los dedos.

Mientras buena parte de radios, cadenas de televisión y diarios del mundo están concentrados en los avances de la vacunación (ya recibieron dosis de una de las seis marcas en danza 40.400.000 de personas) y en reacciones adversas que van apareciendo para productos de determinados laboratorios, los inversores globales estuvieron enfocados en otra cosa: mañana asume Joe Biden como nuevo presidente de EE.UU. y su llegada a la Casa Blanca puede marcar un nuevo ritmo para los negocios internacionales.

En general, esperando su discurso ya instalado en el poder, lo que se fue adelantando hasta ahora son dos elementos que pueden hacer rotar la dirección que tuvieron hasta ahora los precios. Por un lado, la nominada para ser la nueva secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, parece estar dispuesta a seguir con la política de tasa cero, pero ya adelantó que “Estados Unidos no buscará un dólar más débil como ventaja competitiva”, lo cual podría hacer titubear la tendencia de dólar global claramente a la baja que se viene observando desde abril.

Pero lo que quizás más inquiete a los especuladores de los mercados es la idea de que las políticas de regulaciones que vendrá a imponer Joe Biden puede llegar a oscurecer la perspectiva de un Wall Street que está prácticamente con precios laterales (con pocos cambios) desde hace dos semanas, con una marcada rotación de tenencias, con los inversores de punta saliendo de valores que subieron mucho y tomando posiciones abajo, en los activos que fueron muy dañados por la pandemia, y que muestran chances de seguir existiendo después del virus.

Mientras esos dos elementos actuaron como movilizadores principales, casi todas las bolsas del Europa y Asia anotaron bajas leves, siguiendo con atención contagios y muertes por covid. Pero hubo un elemento claramente destacado: gracias a precios de commodities que están en máximos de seis y siete años, las bolsas latinoamericanas tuvieron ayer un muy buen resultado, con subas consistentes en México, Chile y Brasil. Pero, tal como viene sucediendo últimamente, la Bolsa de Buenos Aires volvió a mostrar un volumen de negocios inexistente y cotizaciones cada vez más bajas.

A contramano de lo que adelantó Yellen, los mercados globales volvieron a tener un dólar en general débil. En el exterior, el dólar no cambió contra el euro y la libra, pero bajó 0,1% en Chile, cedió 0,2% contra el yen, bajó 0,3% contra el real y achicó 0,7% en México. Y en Argentina, esta vez sin tanta intervención oficial, se notó una leve expansión en el ritmo de crawling peg, micro devaluación de los tipos de cambio oficiales, con dólar blue y mep quietos, pero con el dólar fuga, contado con liquidación, marcando un nuevo aumento importante, que lo hace saltar nada menos que 5% en lo que va de enero.

En detalle, el dólar turista subió 28 centavos hasta $150,66, el oficial subió 17 centavos hasta $91,31, el blue no cambió y siguió a $159, el mayorista saltó 34 centavos hasta $86,08, y con eso hubo una suba de apenas US$ 4 millones para las reservas del Banco Central, hasta US$ 39.811 millones. Mientas que el dólar MEP no cambió y siguió a $145,39, el contado con liquidación saltó $1,01 hasta $147,30. Y la brecha entre el dólar oficial y el blue fue del 74% y la brecha entre el CCL y el mayorista fue del 71%. Mientras que medidos en pesos, la libra subió 49 centavos hasta 116,94, el euro subió 40 centavos hasta 103,94 y el real subió 8 centavos hasta 16,25.

Con un volumen de negocios no demasiado baja, multiplicado por las operaciones del CCL, los bonos tuvieron una suba leve (tras varias semanas de baja permanente) por lo que el riesgo país se mantuvo casi inalterado, en las alturas: 1452 puntos, 8,3 veces más alto que el de los países vecinos.

Pero lo más destacado de este momento de indecisiones oficiales, que no fusca solucionar nada, sino ir pateando todo para adelante, sin que el proceso inflacionario estalle, fue otra rueda mínima, de kiosco, en la Bolsa de Buenos Aires, con el menor volumen diario operado de los últimos nueve meses.

Con algunas excepciones a contramano, las bolsas europeas y asiáticas estuvieron levemente en baja, pero las bolsas latinoamericanas estuvieron con sonrisas: la Bolsa de México subió 1,2%, la de Santiago de Chile mejoró 1,1% y la de San Pablo anotó un aumento del 0,7%. Pero lejos de esas subas, la Bolsa de Buenos Aires estuvo en baja, seca, con los inversores en otra parte: con $266 millones de pesos operados en acciones y $360 millones en Cedears (los menores volúmenes desde abril), bajó 0,6%, convirtiéndose en el único recinto del mundo que está debajo del agua en lo que va de enero (por debajo del cierre de diciembre de 2020).

Esta sequía de la Bolsa porteña tiene una explicación. Si EE.UU. sostiene al dólar, es posible que la ola alcista de las commodities se apacigüe. De hecho, ayer el petróleo cedió, los metales básicos estuvieron mixtos y lo más llamativo fue una baja consistente para los granos en la Bolsa de Rosario, sin negocios en Chicago por el feriado en EE.UU. Todo con los metales preciosos otra vez sostenidos y las criptomonedas firmes aunque muy selectivas.